Observatorio de Innovación Educativa

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¿Cuáles son las competencias más demandadas por los empleadores alrededor del mundo?

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El auge de la educación basada en competencias ha llevado a la elaboración de múltiples estudios que centran su atención en la relevancia de las competencias suaves o soft skills en inglés, las competencias transversales y las competencias profesionales, mismas que esperan sean desarrolladas por los futuros profesionistas a nivel universitario. Además de los conocimientos básicos requeridos por el área de formación, las organizaciones buscan integrar en sus equipos de trabajo talento con habilidades no disciplinares, requeridas en un contexto global con altos estándares que puedan responder a los nuevos retos y entornos cambiantes.

Si bien la globalización propicia escenarios que tienden a ser similares en algunas esferas en cuanto a desempeño y formación profesional, los estudios sobre las expectativas de los empleadores en diferentes partes del mundo suelen tener algunas variaciones particulares muy interesantes.

En el caso de España, el estudio denominado “Tendencias clave para directivos y altos ejecutivos a nivel mundial” de Page Executive, firma especializada en la búsqueda y selección de perfiles de alta dirección, destaca algunos factores como: una formación apropiada y continua, la experiencia internacional y manejo de idiomas, la capacidad de trabajo en equipo, orientación al cliente y experiencia lógica racional y creciente. Así, las competencias relacionadas con las interacciones humanas siguen teniendo un valor muy alto para los empleadores.

En el contexto español la demanda significativa del desarrollo de competencias suaves incluye la constancia y la humildad al enfrentar diversas actividades profesionales, fidelidad con la empresa, capacidad de liderazgo y la generación de un el valor añadido claro para la organización. Finalmente, la polivalencia o la capacidad de los egresados de desarrollar distintas actividades y roles con un nivel de adaptación alto al igual que la gestión rápida y adecuada de nuevos conocimientos.

En el caso de México, el estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo de cooperación internacional conformado por 35 países, quienes buscan coordinar políticas económicas y comerciales de la región, plantean 18 competencias que se pueden agrupar en dos grupos de la siguiente manera:

Orientadas al individuo y su autoconocimiento
En esta categoría entran la conciencia, autoconfianza, habilidades de comunicación, responsabilidad y perseverancia, capacidad de aprendizaje y adaptación; análisis, síntesis y crítica; esperando de esta manera un comportamiento comprometido por parte de los futuros colaboradores. Igualmente, la flexibilidad y la orientación al cambio, el compromiso con la organización, la capacidad para trabajar bajo presión y la resolución de conflictos y técnicas de negociación son condiciones esenciales para el buen desempeño a nivel profesional.

Orientadas a la tarea a desarrollar
En esta categoría destacan la búsqueda de la excelencia, organización y planeación, la toma de decisiones, orientación al cliente, trabajo en equipo y cooperación. Estas competencias más orientadas a las labores propias del colaborador, se esperan sean complementadas con altos niveles de innovación, emprendimiento, motivación por el logro, compromiso con la organización y liderazgo.

Recientemente, en el congreso de INTED 2018, se presentó la investigación: “Transversal competences for employability across four european countries” realizada en la Universidad de Aveiro, teniendo como lugares de comparación Portugal, Chipre, Lituania y Polonia. Los resultados generados en estos cuatro países ponen en primer lugar como competencia requerida por las empresas la tolerancia al estrés, seguida de la proactividad (principalmente en los perfiles de Portugal y Lituania). Para el caso de Polonia, el pensamiento inteligente aparece como requisito en una tercera posición, mientras que la orientación al consumidor resulta de gran importancia para Portugal y Lituania. 

Así pues, más allá de los conocimientos propios de cada campo profesional, la parte actitudinal y de valores, es un elemento clave de los perfiles de egreso esperados por los empleadores. Estas posturas muy claras deben llevar a la consideración y desarrollo en los diferentes ambientes de formación universitaria.

De esta manera, es fácil observar las diferencias en cuanto a demanda de competencias por parte de los empleadores, propias de cada país, mismas que dejan ver con claridad la necesidad de incorporar en los programas de formación universitaria, diversas competencias, sobre todo actitudinales en los perfiles de egreso de los estudiantes. 

Vista de esta forma, el trabajo de competencias suaves sigue siendo un gran reto para todos quienes formamos parte de los programas de formación y desarrollo de los futuros egresados, los cuales enfrentarán entornos con altos niveles de estrés, cambios continuos y manejo de contingencias propias de un mundo que cambia a gran velocidad.


Acerca del autor
Judith Cortés Vásquez tiene un doctorado en Comunicación, Cambio Social y Desarrollo. Es profesora del Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro. Se especializa en nuevos movimientos sociales, comunicación organizacional y nuevas tecnologías.


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