En el aula se habla poco, o nada, sobre los derechos de los animales

El aula puede ser un espacio idóneo para hablar de este tema y fomentar el respeto a los animales desde temprana edad.

En el aula se habla poco, o nada, sobre los derechos de los animales
El Hospital Clínic de Barcelona lidera un proyecto de investigación sobre terapia con perros para niños y adolescentes con trastornos del neurodesarrollo. (Licencia Creative Commons CC BY-ND 2.0).
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Esta semana compartimos en nuestra newsletter dos artículos muy diferentes entre sí, pero relacionados con el tema de la concientización sobre el respeto a los animales, en particular, los derechos de los animales de compañía quienes muchas veces son tratados como objetos que se pueden comprar y desechar como si fueran una prenda de vestir que ya no nos gusta o un juguete que ya no nos divierte. Este es un problema que existe desde hace muchos años en todo el mundo pero que se agravó durante la pandemia, cuando muchas personas buscaron la compañía de mascotas para luego, abandonarlas.

Ya lo advertía nuestra compañera Sofía García-Bullé la semana pasada cuando escribía que México, además de ser primer lugar en bullying en el aula entre los países participantes de la OCDE, también ocupa el primer lugar en Latinoamérica en abandono de perros y gatos. Dos primeros lugares de los cuales no debemos estar nada orgullosos.

Es lamentable que, en nuestro país, el 70 % de los perros viven en situación de calle y el abandono de perros y gatos en áreas naturales es tan elevado que ha puesto en peligro muchas especies protegidas. Por si esto fuera poco, el abandono de mascotas aumentó un 20 % durante la pandemia, de acuerdo con la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de México.

¿Qué hacemos para frenar esta situación?

En este caso la formación se hace indispensable. Y quiero aclarar que no me refiero a escuelas de adiestramiento canino al estilo César Millán (quien utiliza no solo teorías anticuadas, sino que fomentan la agresividad), me refiero a una formación centrada en las personas, en los humanos que conviven y cohabitan con los animales de compañía.

De eso se trata la entrevista con Patricia Guerrero que publicamos esta semana. Patricia, “Pat” como le llaman de cariño, es la creadora del proyecto Pat Educadora Canina, una comunidad-plataforma que tiene por objetivos que humanos y perros aprendan a convivir y a comunicarse.

A Pat la conocí gracias a que un colega en común, Xavi Pascual, nos presentó. Xavi sabía muy bien que me interesaría conocerla no solo porque cohabito con perros desde hace años y hago voluntariado en una protectora de animales, sino porque es consciente de que existe una enorme carencia de formación y sensibilización sobre los derechos de los animales en la educación formal.

En mi infancia, por ejemplo, nunca me enseñaron o informaron sobre las responsabilidades que implica tener un animal de compañía. Tampoco era común ver a las mascotas como si fueran un miembro más de la familia, por el contrario, me enseñaron a temerles. Y en cierta forma entiendo porqué. En la colonia donde yo viví mi infancia y adolescencia era muy común ver a perros callejeros, y los que sí tenían casa solían ser agresivos, pues se les tenía con ese propósito. Más de una vez me persiguió uno de esos perros que (sobre)vivían en mi colonia, por lo que les tuve miedo por muchos años. En México, lamentablemente, todavía es común que los perros (y gatos) vivan afuera de la casa, en el patio o incluso en los techos. Los perros son usados como animales de vigilancia y defensa, para que ladren y muerdan a cualquier intruso quiera entrar. Esta costumbre no es exclusiva de las clases medias y bajas, la he visto en todos los estratos sociales.

Afortunadamente cada vez son más las personas que prefieren adoptar (y no comprar) animales de compañía que han sido abandonados y buscan un hogar, en algunos países incluso se está penalizando el abandono y maltrato de animales. Países como Bélgica, Bolivia, Bosnia Herzegovina, Bulgaria, República Checa, Colombia, Costa Rica, Croacia, El Salvador, Escocia, Finlandia, Grecia, Guatemala, Holanda, India, Irán, Irlanda, México, Noruega, Panamá, Paraguay, Perú, Suecia, entre otros, han prohibido los circos con animales. En España, por ejemplo, solo diez comunidades autónomas han prohibido los circos con animales pero existe un fuerte movimiento para prohibirlos en todo el país, así como también las corridas de toros.

Por otro lado, ante las cifras tan altas de abandono de animales de compañía, diversas asociaciones y grupos están rescatando perros para integrarlos a programas de terapia y acompañamiento de diversos propósitos. Como explica Sofía García-Bullé en su artículo, algunas de ellas se especializan en entrenar perros para apoyar a niños con autismo, en situaciones de manejo de duelo, para ofrecer compañía y asistencia a personas de la tercera edad, y educación asistida. Otras, como la asociación asturiana Entrecanes, realizan intervenciones asistidas con perros para prevenir el bullying en escuelas, universidades y empresas.

A pesar de todas estas iniciativas, todavía queda mucho trabajo por hacer. Creo firmemente que el aula puede ser un espacio idóneo para hablar de estos temas y fomentar el respeto a los animales desde temprana edad. Si en casa no existe este tipo de sensibilización, desde el aula se puede crear conciencia sobre estos temas involucrando no solo al alumnado sino a toda la comunidad educativa, a las familias y a la sociedad.

Hasta la próxima semana.

Karina Fuerte
Editora en jefe, Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación

Este artículo del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación puede ser compartido bajo los términos de la licencia CC BY-NC-SA 4.0