“¡Qué envidia!”, me decían una y otra vez tras una presentación sobre el Modelo Educativo Tec21 que impartí el día de ayer en la Universitat de Girona (¡mi primera charla presencial desde el 2019!). En una sala de la Facultad de Educación y Psicología se llevó a cabo la Primera Jornada de Formació del Grup D’Innovació Docent en ABR (GID ABR) organizada por la Dra. María Rosa Terradellas Piferrer, o “Terry” como la llaman de cariño. Se trataba de una jornada matutina en la que una decena de docentes se reunían para reflexionar y discutir sobre el Aprendizaje Basado en Retos (ABR). Fui invitada a participar en estas jornadas para hablar sobre el rol que tiene el ABR en el modelo Tec21. El objetivo de Terry era que este pequeño grupo de docentes innovadores se llevara a casa algo que pensar y “reposar” durante el periodo vacacional que está por comenzar.
A Terry la conocí hace unos años durante el Congreso Internacional de Docencia Universitaria e Innovación (CIDUI) cuando entré a su ponencia y para mi sorpresa, mostraban el reporte Edu Trends de Aprendizaje Basado en Retos que publicamos en el Observatorio en el 2015. Obviamente me acerqué a ella al final de su presentación y desde entonces hemos estado en contacto. La profesora Terradellas (experta en procesos de co-creación, responsabilidad social, educación para la sostenibilidad, aprendizaje basado en retos y aprendizaje servicio) ha sido una fiel seguidora del Observatorio y una admiradora del Tec de Monterrey, específicamente del modelo Tec21, que tiene como unidad central el aprendizaje basado en retos.
Los comentarios de admiración y felicitaciones que mencioné al principio venían no solo por el enfoque innovador de Tec21, un modelo educativo único en el mundo, sino también por las instalaciones del Tec de Monterrey. “¡Tienen que ver las aulas, la sala de profesores, la biblioteca, los jardines y animales que conviven en el campus!”, comentaba Terry, quien tuvo la oportunidad de conocer el campus Monterrey hace un par de años cuando participó en el CIIE, el Congreso Internacional de Innovación Educativa que organiza el Tec anualmente.
Ayer, en el tren de regreso a Barcelona, mientras escribía algunas notas sobre las jornadas me llamó la atención el comentario sobre las instalaciones ya que no es la primera vez que escucho comentarios similares. Es verdad, el campus Monterrey es hermoso. La nueva biblioteca, ni se diga… ¡los venados! Las instalaciones son la envidia de muchos profesores, directivos, empleados y alumnos que no cuentan con espacios similares en su casa universitaria. Pero ¿es eso lo más importante? En definitiva, la infraestructura es importante y la tecnología en las aulas una necesidad cada vez más imprescindible, pero más importante aún son las personas y el sentido de pertenencia y comunidad que se vive en estos espacios. Me refiero a ese “ritual educativo” del que habla Andrés García Barrios, ese que trasciende los espacios físicos y virtuales.
No se trata solamente de renovar las aulas y forrarlas con tecnología, tampoco se trata solamente de digitalizar la educación. Se trata de incorporar la tecnología “pero preguntándose siempre: ¿para qué?” Como exalta Ernesto Pérez Castro en la última entrada de su blog, un texto que recomiendo ampliamente y que da muchísimo para reflexionar pero que me abstendré de hacerlo el día de hoy porque es martes y tengo un newsletter que preparar y enviar. Pero les prometo que lo estaré retomando con más calma en las próximas semanas en este mismo espacio.
Mientras tanto, me despido con una reflexión sobre la importancia de hacer comunidad. “Todo aprendizaje es social”, apunté en mi libreta este comentario de uno de los asistentes a las jornadas del día de ayer. Y qué mejor manera de hacer comunidad y socializar que reuniéndonos para compartir, discutir, reflexionar y repensar (ya sea de manera presencial o virtual). Más que tecnología, aplicaciones y plataformas digitales, hacen falta más jornadas, congresos, conferencias, webinars… más espacios para el encuentro y el cuestionamiento, para la reconciliación y el equilibrio, espacios seguros donde podamos escuchar y ser escuchadas. Podría seguir aquí unas cuantas horas y párrafos más, pero me detengo, porque al igual que Terry, quiero dejar reposando toda esta maraña de ideas por unos días.
Hasta la próxima semana.
Karina Fuerte
Editora en jefe, Observatorio de Innovación Educativa
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