Ayer, 21 de junio, inició el verano para quienes vivimos en el hemisferio norte y el invierno para quienes viven en el hemisferio sur. De este lado, sabes que ya es verano porque se empiezan a ver personas en chanclas cargando su toalla y sombrilla, pero también cuando te empiezan a llegar esas respuestas automáticas con mensajes de “fuera de la oficina”. Precisamente la semana pasada recibí el primero del año y me sorprendió la brevedad y simplicidad del mensaje: “Hola. Me pondré en contacto contigo tan pronto como regrese”.
La llegada de esta respuesta automática coincidió con el tema que analiza Charlie Warzel en el newsletter de la semana pasada titulado “You Need A Better Out Of Office Message” (Necesitas un mejor mensaje fuera de la oficina). En esta entrega, Warzel prioriza la honestidad por encima de la cortesía acartonada y profesional que normalmente vemos en este tipo de mensajes. “Lo que necesitamos en nuestra comunicación laboral no es más cortesía profesional o aplicaciones de mensajería menos formales como Slack. Necesitamos honestidad”, escribe Warzel.
Su queja (y la mía también) es que normalmente el mensaje de estas respuestas automáticas que dejamos cuando nos vamos de vacaciones es:
Hola, estoy fuera de la oficina del___ hasta el ___ y es posible que tarde en responder a tu correo electrónico. Si es una emergencia, puedes comunicarte conmigo al ___ o comuníquese con ___. ¡Gracias!
¿Cuál es el problema con este mensaje? No es incorrecto, ni está mal redactado. Léelo de nuevo, ¿todavía no lo ves? El problema con este mensaje resalta Warzel, es la parte que dice: “es posible que tarde en responder…” Este mensaje es vago, confuso. ¿Estás o no de vacaciones? Con esta respuesta, la persona que lo envía está dando a entender que, aunque está de vacaciones, puede que las interrumpa para contestar correos de trabajo, tal vez más lento de lo normal pero no necesariamente. Incluso me he topado con mensajes todavía peores que este en el que el remitente hasta agrega que puede que durante sus vacaciones se encuentre en un lugar con poca recepción y conectividad, es decir, un esbozo de disculpa por no poder contestar o recibir tu mensaje en el momento.
Yo no me salvo, en los quince años que tengo de experiencia profesional he redactado y programado mensajes muy similares a los anteriores, pero creo que voy mejorando a medida que tomo conciencia de la importancia del descanso, de la desconexión verdadera y no simulada. Pero todavía tengo áreas de mejora, sin duda. Por ejemplo, este fue el mensaje automático que dejé el verano pasado:
Hola. Me tomaré unos días para hacer una pausa del homeoffice y renovar energías, regresaré el _____. Mientras tanto, si tienes algún asunto urgente que no puede esperar hasta entonces, ponte en contacto con ____.
Podría ser mejor, definitivamente. Todavía el año pasado (¡en plena pandemia!) sentía la necesidad de explicarme y justificar por qué es que estaba tomando vacaciones, si de todas formas no se podía viajar por temas del COVID, ¿para qué tomarse vacaciones si podía seguir trabajando desde mi casa? Pues para renovar energías, justificaba en mi mensaje.
“Hay un tono sombrío y de disculpa en estos mensajes”, dice Warzel. Estos mensajes reflejan una cultura laboral que valora la productividad por encima del bienestar personal y una superposición casi total del trabajo y la vida. Y con la pandemia esta superposición se ha incrementado incluso. Para quienes hemos tenido la oportunidad de trabajar desde casa todos estos meses, esa delgada línea entre nuestra vida profesional y la personal se ha ido desvaneciendo cada vez más. Pero creo que la pandemia también nos ha dado la oportunidad de repensar estas cosas. Veo que cada vez somos más las personas que valoramos (y defendemos) nuestro tiempo, que buscamos y exigimos esa desconexión real, no simulada, y que buscamos ser algo más que nuestro trabajo.
Hoy más que nunca necesitamos honestidad, reclama Warzel. Yo agregaría que además de ser honestas, necesitamos dejar de justificarnos. Al final de cuentas, el mensaje del texto de Warzel no deja de ser muy americano: “necesitamos un mejor mensaje de fuera de la oficina”, pero nunca se replantea por qué necesitamos uno o si quiera la posibilidad de no programarlo cuando nos vamos de vacaciones. Reflexionando sobre este tema, yo me he dado cuenta de que aquí en España no se estila mucho este tipo de mensaje, al menos no tanto como en México (donde estamos muy influenciados por la cultura laboral estadounidense). Aquí todo el mundo sabe que el mes de agosto es mes de vacaciones, al menos para una parte de la población que puede y tiene ese lujo, entiendo que no todas las personas pueden hacerlo. Pero lo que quiero decir es que está sobreentendido que en agosto no se trabaja y no hay necesidad de dejar una respuesta automática en tu correo porque, en principio, a nadie se le va a ocurrir enviarte un correo de trabajo en plenas vacaciones. Aunque claro, siempre hay sus excepciones.
A mí me quedan todavía unas cuantas semanas para tomar vacaciones, así que tengo tiempo para pensar en un mejor mensaje de fuera de la oficina o incluso replantearme si necesito dejar uno. Tal vez solo ponga esa foto de arriba que tomé hace unos años en una visita a Salamanca, España. Y tú, ¿dejas mensajes automáticos cuando tomas vacaciones? Si es así, ¿cuál será el tuyo este año? ¿Tienes alguno favorito o que te haya llamado la atención? Compártelo en los comentarios.
Hasta la próxima semana.
Karina Fuerte
Editora en jefe, Observatorio de Innovación Educativa
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