‘Encantar’ con las matemáticas

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“El tiempo en las dinámicas de clase se hace corto y los alumnos se muestran eufóricos de principio a fin; el protagonismo se lo llevan aquellos estudiantes que se autodefinen como no aptos para las matemáticas”.

Si realizamos una encuesta rápida y preguntamos a la gente: ¿qué piensas cuando escuchas la palabra ‘matemáticas’? No sería extraño encontrarse con algunos sentimientos y descalificativos no muy gratos hacia la asignatura. En mis años como docente, he utilizado varias estrategias en la enseñanza de las matemáticas y nunca había logrado que mis estudiantes se involucraran de forma autónoma en el proceso de aprendizaje, hasta ahora. En este artículo deseo compartir con ustedes mi experiencia.

Es una iniciativa muy sencilla que todos podemos replicar. Se trata de la enseñanza de las matemáticas a través de la resolución de problemas. Quiero aclarar que esta propuesta no se trata de fomentar la resolución de problemas en el aula, sino de enseñar y fascinar a los estudiantes con el conocimiento de las matemáticas desde un problema mismo.

“Si me invitaran a una ‘salsoteca’ en la que todos los invitados fueran bailarines profesionales de salsa, lo más seguro es que no me atrevería a dar un paso... pero si la instrucción fuera simplemente: crea una melodía y un baile asociado a ella, el resultado sería muy diferente”.

- Jorge Bozt -

¿Cómo logramos ‘encantar’ con las matemáticas?

Primero, pongámonos de acuerdo en algo fundamental: ¿qué entendemos por un problema?

Según establecen los planes y programas del Ministerio de Educación en Chile, “resolver un problema implica no solo poner en juego un amplio conjunto de habilidades, sino también la creatividad para buscar y probar diversas soluciones”.

A esta definición agrego tres aspectos esenciales para nuestro propósito:

  1. Un problema debe ser desafiante pero abordable. Es decir, que los estudiantes se deben sentir capaces en todo momento de poder encontrar una solución.

  2. Una situación problemática no constituye para todos los estudiantes un problema. En otras palabras, es fundamental que un problema posea cierta flexibilidad, que permita reducir o ampliar su complejidad, sin cambiar su objetivo central.

  3. Un problema debe tener varias estrategias de solución e idealmente debe tener más de una posible respuesta. Un problema con estas características permite la construcción social del conocimiento en donde se apliquen conceptos matemáticos pero también estrategias para abordar una problemática.

¿Cuál es la metodología?

Un buen problema debe estar acompañado de una buena metodología. En este caso, he optado por dinámicas grupales, con selección aleatoria de sus integrantes. Esto impregna cierta adrenalina al no saber con quién te tocará trabajar.

También se deben promover diferentes habilidades de liderazgo, trabajo colaborativo y habilidades comunicativas. En mis dinámicas de enseñanza el problema es entregado al grupo y la intervención del docente es mínima, ya que las dudas deben ser resueltas por el grupo mismo. Posterior a esto, se realiza una plenaria final en la que se exponen y se discuten distintas estrategias de solución, que genera un ambiente cargado de optimismo y compenetración con los conceptos a abordar.

A través de estas dinámicas he podido comprobar que los estudiantes no solo son capaces de alcanzar los mismos objetivos de aprendizaje que se persiguen con la enseñanza tradicional (entendida como aquella que presenta los conceptos y contenidos básicos, luego algunas aplicaciones y luego intenta aumentar la complejidad), sino que además, generan pasión y gusto por las matemáticas.

Sin duda, esta experiencia me ha demostrado en los últimos años que se puede aprender y ‘encantar’ con las matemáticas desde la resolución de problemas.

He probado esta metodología en variados contextos y con estudiantes de distintos perfiles: electivos matemáticos, humanistas y de formación general, en cursos y talleres para docentes también. En todos, he encontrado un patrón común: el tiempo se hace muy corto y los participantes se muestran eufóricos de principio a fin; es más, en general se llevan el protagonismo aquellos estudiantes que se autodefinen como no aptos para las matemáticas.

En general, las páginas orientadas a olimpiadas de matemática tiene materiales interesantes, solo requieren una pequeña adecuación, por lo que invito a todos mis colegas a atreverse a innovar en la enseñanza de las matemáticas desde la resolución de problemas.

 

Acerca del autor

Jorge Bozt (jabozt@uc.cl) es magíster en didáctica de la matemática y actualmente realiza docencia en matemática para futuros docentes en la PUC de Chile, sede Villarrica. Además, ha participado en la elaboración y ejecución de talleres y programas para la potenciación de la resolución de problemas y el razonamiento matemático en el aula.