¿Qué es el Aprendizaje-Servicio?

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El Aprendizaje-Servicio fomenta una ciudadanía activa en los estudiantes y desarrolla su capacidad de empatía e inclusión.

Como seres humanos estamos programados a ser generosos y servir a los demás. Es maravilloso ver la disposición que muestran los alumnos cuando se trata de ayudar. En mi clase de matemáticas implementé la metodología Aprendizaje-Servicio o Service-Learning en inglés. Los resultados han sido extraordinarios, los alumnos demuestran una motivación intrínseca por sacar los proyectos adelante y una mayor disposición por aprender cosas nuevas en clase.

Este enfoque educativo fomenta el aprendizaje activo a través de la participación de los alumnos en actividades de acción comunitaria, permitiendo conectar lo que aprenden en el aula con un contexto real y de forma vivencial, ya sea en una comunidad, asociación, en su propia escuela o colonia; prácticamente en cualquier lugar donde se tenga una necesidad. En este artículo comparto mi experiencia y otros ejemplos de cómo pequeñas acciones pueden generar grandes cambios de la mano de nuestros estudiantes independientemente de su edad. 

“Es recomendable que los alumnos sean quienes decidan a quién y cómo ayudar; y no sea una tarea impuesta por el maestro. Esto ayudará a que se mantengan motivados a lograr el objetivo propuesto hasta llegar a la etapa final del proyecto”.

¿En qué consiste el aprendizaje-servicio?

El aprendizaje-servicio es una propuesta educativa que combina procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad en un único proyecto bien articulado, en el que los participantes se forman al involucrarse en necesidades reales del entorno con la finalidad de mejorarlo (Centro Promotor de Aprendizaje-Servicio). Les comparto una lista de 60 buenas prácticas desarrollada por la Fundación Zerbikas, para la implementación de aprendizaje-servicio. Son experiencias realizadas en diferentes centros educativos y clasificadas de acuerdo a la edad de los alumnos. La idea es que los estudiantes aprenden al tiempo que hacen un servicio a la comunidad.

La Red Española de Aprendizaje-Servicio anualmente abre una convocatoria para reconocer la labor de los centros educativos y entidades sociales que integran el aprendizaje, con acciones solidarias para mejorar la calidad de vida de una comunidad. Pueden participar centros de educación primaria, media y superior de ese país. Algunas categorías de la convocatoria son la promoción de hábitos saludables y la prevención de la obesidad;  solidaridad con las personas mayores; fomento a la lectura, medio ambiente, inclusión, migración y convivencia, educación no formal, entre otros.

“Todo proyecto debe tener un aprendizaje esperado relacionado al curriculum; de lo contrario quedaría como un servicio comunitario; y esa no es la finalidad de la metodología”.

A continuación comparto mi experiencia aplicando el Aprendizaje-Servicio:

El servicio a la comunidad realizado

Los alumnos de séptimo grado de la institución ayudaron a personas de bajos recursos proporcionándoles productos de la canasta básica para su alimentación, ropa y un espacio de esparcimiento. Los estudiantes de colaboraron con la Asociación Unidos por TI recaudando fondos para la adquisición de estos productos.

Lo que aprendieron los alumnos

Para poder comprar los productos mencionados anteriormente, los alumnos se plantearon la posibilidad de vender dulces, botanas saludables y cupcakes durante los recreos. Hicieron operaciones matemáticas y obtuvieron algunos números en clase para darse cuenta que les tomaría mucho tiempo llegar a la meta. Les pregunté de qué otra forma creían poder reunir más dinero de manera sana y divertida, a  lo que un alumno, en tono de broma, gritó ¡un restaurante!, todos me voltearon a ver y les dije: ¿Y por qué no? Eso bastó para que los alumnos no perdieran la motivación durante toda la planeación y realización del evento. Cosas tan sencillas que no imaginamos hacer en clase, pueden motivar hasta el alumno más reservado o apático.

Fue así como los estudiantes realizaron un evento que llamaron “Una noche en el restaurante”. Fue una experiencia nueva para todos. Solicitaron patrocinios a empresas, diseñaron un logo, crearon una campaña publicitaria en redes sociales, grabaron y editaron videos promocionales, diseñaron posters y tickets del evento. Además, definieron la cantidad de platillos que debían vender y la cantidad de porciones que necesitarían para poder atender y servir a todos los asistentes. También aprendieron que, en un proyecto en equipo todos estamos conectados, y si uno falla o se queda atrás, todos los demás nos atrasamos también, así que tenemos que ayudarnos y colaborar en equipo.

Los alumnos asociaron información adquirida previamente con la experiencia, logrando un aprendizaje significativo. Aún no puedo olvidar la expresión de uno de ellos, cuando al recibir el camión de verduras un día antes del evento dijo: ¿Yo conseguí todo eso?, eran más de 20 cajas de cartón llenas de verduras, y todo lo había conseguido gratis.

Algunos dudaban poder vender todos los boletos para el evento y terminaron vendiendo cien boletos más de los que habíamos establecido en un inicio. Al final lograron recaudar $36,000 pesos, con los cuales se compraron las canastas básicas, bordaron bufandas y organizaron una posada para esta comunidad el pasado diciembre.

La evaluación de los alumnos

La evaluación del desempeño de los alumnos debe basarse en los conocimientos, habilidades y actitudes adquiridas antes, durante y después de la realización del proyecto. Además se recomienda que ellos mismo se auto evalúen y cotejen su resultado con el asignado por el maestro. Les comparto la rúbrica que yo utilicé para “una noche en el restaurante”. Puede variar conforme al proyecto y habilidades a desarrollar.  

Desafíos para la implementación de Aprendizaje-Servicio

  1. Definir un objetivo claro de servicio a la comunidad. Es recomendable que los alumnos sean quienes decidan a quién y cómo ayudar; y no sea una tarea impuesta por el maestro. Esto ayudará a que se mantengan motivados a lograr el objetivo propuesto hasta llegar a la etapa final del proyecto.

  2. Establecer los objetivos de aprendizaje esperados. Todo proyecto debe de tener un aprendizaje esperado relacionado a la materia que se imparte y al curriculum, de lo contrario sólo quedaría como un servicio comunitario, y esa no es la finalidad de la metodología.

  3. Anticipar riesgos. Los proyectos ligados a una asociación o grupo social, generalmente involucran procesos administrativos que debemos tomar en cuenta. Para evitar retrasos en tiempo o cambios en nuestra planeación, es necesario informarse sobre los trámites administrativos que debemos realizar antes de iniciar.

  4. Administrar recursos. Si una de las actividades del proyecto es recaudar fondos, puede ser que no se logre reunir todo el dinero y sea necesario posponer el proyecto o redefinir el alcance.

  5. Delegar responsabilidades. La idea de ceder o perder el control del grupo puede asustarnos como profesores. Pero vale la pena “soltar las riendas” un poco. Al final los alumnos reciben un beneficio mayor, pues se hacen responsables de sus acciones y nosotros logramos aprender de ellos también.

  6. Ser guías en el proceso de aprendizaje. Podemos lograr mayor impacto guiando a los alumnos en su experiencia de aprendizaje. Si algo sale mal durante la acción, ayudarles a reflexionar cómo puede mejorarse, con el firme propósito de volver a intentarlo. Lo que se busca, es que los alumnos no se sientan desmotivados, sino que vean los fracasos y errores como una oportunidad para crecer.

  7. Mantener una actitud positiva. Es probable que se enfrenten a cambios inesperados durante la implementación del proyecto. Por ello debemos mantener una actitud positiva, ser tolerantes a los cambios y poner en práctica nuestras habilidades de improvisación. Esto ayudará a sacar el proyecto adelante.

El aprendizaje-servicio es una metodología innovadora que fácilmente se puede adaptar con diversas propuestas educativas, en donde el alumno es el protagonista de su aprendizaje, tanto dentro como fuera del tiempo y espacio educativo, propiciando así, el autoconocimiento, construyendo ciudadanía, empatía e inclusión.

Los invito a que se animen a emprender esta nueva aventura con sus alumnos, síganme en Twitter @ErikaGuerraTrev

 

Acerca de la autora

Erika Patricia Guerra Treviño (erikaguerrat88@gmail.com) es Maestra de matemáticas y tecnologías de la información, en el Instituto Brillamont, en San Pedro Garza García, N. L., México. Le apasionan los proyectos de servicio comunitario y ayuda social. Google Certified Innovator #MEX18