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Escribir para aprender: la carta al editor en la investigación formativa

“La carta al editor” como estrategia didáctica, facilita la iniciación de los estudiantes en el mundo de la investigación. Por su estructura sencilla, propicia el dominio de habilidades de redacción, lectura crítica y análisis de la información que, en suma, los prepara para producir textos académicos de mayor complejidad.
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Escribir para aprender la carta al editor en la investigación formativa

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Lamentablemente, es común observar que muchos estudiantes en formación universitaria enfrentan serias dificultades para expresar sus ideas bajo los requerimientos de la escritura académica. Son frecuentes los trabajos sin un propósito claro, con una articulación débil entre las ideas, así como el uso de información descontextualizada. A lo anterior, se suma la aplicación deficiente de las normas de citación y de referencia. Todo esto tiene un gran impacto en la calidad de los textos producidos, así como también en la capacidad de los futuros profesionistas para acceder al conocimiento de su disciplina y poder transformarlo. Ante este escenario, el principal desafío para el profesorado es proponer estrategias pedagógicas que permitan a las y los estudiantes desarrollar habilidades de escritura y de investigación de una manera integrada y significativa.

En línea con lo anterior, la literacidad académica constituye un marco de actuación para que la comunidad educativa impulse prácticas de alfabetización que ayuden a modelar en el estudiantado las habilidades para una comunicación disciplinar. En ese sentido, la carta al editor se presenta como una herramienta innovadora para la escritura académica, ya que contribuye a facilitar la forma en que los estudiantes interactúan con la investigación tanto en su rol de lectores como de escritores. En este artículo, exploramos cómo la estrategia de la carta al editor fomenta el aprendizaje activo, fortalece el pensamiento crítico y contribuye a la formación de competencias para la investigación. Con ello, se espera que nuestros estudiantes tengan un desempeño más reflexivo y comprometido con la producción y difusión del conocimiento.

Repensar la enseñanza de la escritura desde los primeros años universitarios

Al respecto, diversos estudios como el Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos (OCDE, 2024) ha evidenciado la preocupante situación de este grupo etario. Se reporta una disminución en su nivel de alfabetización, para lo cual, no siempre, un nivel de educación más alto asegura adquirir mejores habilidades y conocimientos. Con relación a la escritura, la investigación realizada por Chanamé et al. (2021) encontró que los trabajos académicos en la universidad tienen varias limitantes como la poca coherencia y cohesión entre las ideas, la falta de adecuación gramatical y de registro, dificultades para identificar fuentes confiables, falta de planificación y selección de estrategias adecuadas. Esta situación, refleja una problemática estructural en el ámbito universitario debido a que la escritura no siempre es abordada como un proceso formativo y transversal, lo que, en consecuencia, puede resultar en una experiencia llena de incertidumbre para las y los estudiantes.

Como respuesta a este problema, el concepto de alfabetización académica vinculada a la escritura ha ido cobrando cada vez mayor fuerza en la educación superior. En la revisión de Hilsdon et al. (2019) se destaca la idea de ver a la escritura como una práctica social inseparable al desarrollo del contenido académico. Además, se subraya el compromiso por el valor intelectual, crítico y transformador de la escritura, así como la importancia de abordarla como un proceso de aprendizaje formativo y dialogado entre estudiantes y docentes. En la práctica, sin embargo, se presentan dificultades que obstaculizan este proceso de alfabetización. El trabajo de Navarro y Montes (2021) revela que los estudiantes consideran que los géneros discursivos más desafiantes (tesis, informes, artículos científicos) se abordan al final de la carrera y que, la mayoría de las veces, este aprendizaje se ha realizado por cuenta propia mediante ensayo y error. Por consiguiente, surge la necesidad de implementar estrategias didácticas que posibiliten al estudiante apropiarse de los códigos de la cultura escrita, a la par que desarrollan competencias para la investigación desde los primeros ciclos formativos.

Algunas voces de especialistas han destacado el potencial de la carta al editor para la investigación formativa, por ser una comunicación breve, pero que exige rigor y claridad para interactuar con la información científica (Pedrós et al., 2007; Lozada-Martínez, 2022). En esa línea, Castro-Rodríguez (2021) menciona que la carta al editor, como estrategia didáctica, facilita la iniciación de los estudiantes en el mundo de la investigación porque su estructura sencilla propicia el dominio de habilidades de redacción, lectura crítica y análisis que, en suma, los prepara para producir textos académicos de mayor complejidad. Esta propuesta sugiere que la mayor ventaja de implementar la carta al editor como una estrategia innovadora para la enseñanza de la escritura, radica en favorecer la apropiación del lenguaje académico, a la par que se empodera al estudiantado como productores de conocimiento.

Experiencia didáctica con la carta al editor: diseño, proceso y resultados

En el marco de un curso de estudios generales, se puso en marcha la estrategia de la carta al editor con el objetivo de desarrollar la competencia investigativa en estudiantes universitarios de pregrado. Esta experiencia se llevó a cabo en la asignatura de Formación Histórica del Perú, donde se identificó la necesidad de fortalecer las habilidades de redacción académica. Las y los estudiantes reconocían la importancia de la investigación, pero manifestaron dificultades para producir un texto de carácter científico en el corto tiempo que quedaba del curso. También, desconocían la normativa Vancouver, la cual se emplea para estandarizar las referencias y citas, especialmente, en el área de las ciencias de la salud.

Para facilitar el proceso, se empleó la metodología de Aprendizaje Basado en Esquemas. La premisa de este enfoque y, según el principio de proximidad relacional, es que los esquemas permiten activar estructuras mentales relevantes que ayudan a interpretar situaciones desconocidas en función del conocimiento generalizado (Corbacho, 1998; Lee & Seel, 2012). En la práctica pedagógica, esto promueve el uso de ejemplos representativos de finalización exitosa de la tarea que ayuda a los estudiantes a estructurar y relacionar el nuevo conocimiento de manera significativa. Se organizó el trabajo en pares y el tema quedó a libre elección siempre y cuando estuviera vinculado al perfil de su carrera. Además, se emplearon recursos tecnológicos como Zotero y repositorios institucionales para la búsqueda y selección de las fuentes. Como instrumentos de evaluación se utilizaron listas de cotejo y rúbricas; así también, el producto final fue revisado con Turnitin para asegurar su originalidad. Siguiendo esta ruta, la experiencia también se replicó con estudiantes posgraduados de una segunda especialidad en Didáctica Universitaria.

En ambos casos, los resultados evidenciaron una mejora significativa en la capacidad de los estudiantes para plantear una línea argumental, localizar y utilizar información científica actual y comunicar sus resultados siguiendo los estándares editoriales. En este punto, es necesario precisar que la meta final de la propuesta didáctica no fue la publicación de las cartas al editor, aunque algunas de ellas sí mostraban ese potencial. Asimismo, la evaluación formativa permitió una retroalimentación constante, lo que facilitó la identificación de dificultades o vacíos y la aplicación de ajustes oportunos. Los estudiantes destacaron que la experiencia les permitió comprender de manera más profunda y espaciada el proceso de redacción académica; también mencionaron sentirse más confiados en sus habilidades de investigación y de análisis crítico. No obstante, se identificaron áreas de mejora como la necesidad de ofrecer mayor acompañamiento en el uso de programas de inteligencia artificial generativa y profundizar en la revisión crítica de las fuentes. En el caso de la Inteligencia Artificial (IA), se promovió su empleo para la etapa de planificación con el propósito de asegurar la coherencia entre objetivo, tema y subtemas; sin embargo, se observó que, en algunos casos, ésta se utilizó durante la fase de redacción lo cual contravenía los lineamientos de evaluación.

Implementar la carta al editor como una estrategia didáctica en las primeras etapas del pregrado y en un postítulo nos permite afirmar que la escritura académica puede abordarse de manera más accesible y significativa cuando se articula con procesos activos de aprendizaje. Gracias a esta experiencia, nos quedó claro que, al proporcionar una estructura clara y una guía continua, las y los estudiantes mejoran sus habilidades de redacción y fortalecen su capacidad para analizar críticamente la información y argumentar con base en la evidencia científica. De igual modo, el uso de herramientas digitales (Zotero, Google Drive, bases de datos, repositorios institucionales), así como el trabajo en equipo, facilitaron la búsqueda y gestión de la información acercando a los estudiantes a las prácticas reales de la investigación académica. Asimismo, la retroalimentación oportuna a través de la evaluación formativa se convirtió en un factor clave para ajustar el proceso a las necesidades particulares y asegurar un aprendizaje más profundo y reflexivo. 

Reflexión

Más allá de los logros alcanzados, esta propuesta resalta la importancia de replantear las estrategias didácticas en la educación superior para responder a los desafíos que enfrenta la comunidad estudiantil frente a las competencias del siglo XXI. La carta al editor, al ser un género discursivo, breve, pero riguroso, se configura como una alternativa para iniciar a los estudiantes en el ámbito de su disciplina mediante un proceso integrado de investigación y de redacción académica. Sin embargo, también es necesario atender con mayor cuidado al proceso de planificación de la actividad a fin de anticiparse a problemáticas como, por ejemplo, la división de tareas en los equipos de trabajo y el uso no ético de la IA. Finalmente, esta experiencia subraya que la innovación pedagógica también puede centrarse en los procesos formativos, donde el diálogo, la reflexión y el acompañamiento constante son elementos fundamentales para un aprendizaje a largo plazo.

Extendemos la invitación al profesorado universitario a implementar la carta al editor como una estrategia para fortalecer las competencias de escritura e investigación con sus estudiantes. Compartir sus experiencias contribuirá a identificar las fortalezas y las limitaciones de la propuesta, así como también a explorar líneas de investigación para profundizar en su efectividad, lo cual permitirá enriquecer el diálogo académico.

Acerca de las autoras

Gricelda Lizarraga Halanocca (gricelda.lizarraga@upn.edu.pe)  es Maestra en Educación con mención en Didáctica de la lectura y la escritura. Actualmente es docente en el Departamento de Humanidades de la Universidad Privada del Norte (Perú).

Carmen Rosario Almeyda Barzola (calmeydab@cientifica.edu.pe) es Maestra en Educación Superior y cuenta con una segunda especialidad en Didáctica Universitaria. Se desempeña como docente en la Universidad Científica del Sur (Perú).

Referencias

Castro-Rodríguez, Y. (2021). La carta al editor en la publicación científica. Consideraciones para su elaboración. Odontoestomatología, 23(37), 1-11. https://doi.org/10.22592/ode2021n37a5 

Chanamé, R., Valle, S. M., & López, O. (2021). Limitaciones en la escritura académica en los estudiantes universitarios: revisión sistemática. Revista PAIAN, 12(1), 17-31. https://www.semanticscholar.org/reader/dc1a9a26ac582bf6a1a97ce9e6be962fc4813337

Corbacho, F. (1998). Schema-based learning. Artificial Intelligence, 101(1-2), 337-339, https://doi.org/10.1016/S0004-3702(98)00029-0

Hilsdon, J., Malone, C., & Syska, A. (2019). Academic literacies twenty years on: a community-sourced literature review. Journal of Learning Development in Higher Education, (15). https://doi.org/10.47408/jldhe.v0i15.567

Lee, J., Seel, N.M. (2012). Schema-Based Learning. En Seel, N.M. (Ed.), Encyclopedia of the Sciences of Learning (pp. 2946-2949). Springer. https://doi.org/10.1007/978-1-4419-1428-6_1663

Lozada-Martínez, I. D. (2022). Carta al Editor: Herramienta para la iniciación científica del estudiante de medicina. Acta Neurológica Colombiana, 38(3), 182-283. https://actaneurologica.com/index.php/anc/article/view/1124

Navarro, F. & Montes, S. (2021). Los desafíos de la escritura académica: concepciones y experiencias de estudiantes graduados en seis áreas de conocimiento. Onomázein, 54, 179-202. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8283260

OCDE (2024), ¿Tienen los adultos las habilidades que necesitan para prosperar en un mundo cambiante?: Encuesta sobre habilidades de los adultos 2023. Estudios de habilidades de la OCDE, Publicaciones de la OCDE. https://doi.org/10.1787/b263dc5d-en 

Pedrós Pérez, G., Martínez Jiménez, M. P., & Varo Martínez, M. (2007). La sección de cartas al editor: Un planteamiento científico y social en la didáctica de las ciencias. Enseñanza de las ciencias, 25(2), 195-204. https://raco.cat/index.php/Ensenanza/article/view/87872

Edición


Edición por Rubí Román (rubi.roman@tec.mx) – Editora de los artículos Edu bits y productora de los Webinars del Observatorio- «Aprendizajes que inspiran» – Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación del Tec de Monterrey.


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