El uso de ChatGPT para el aprendizaje ya forma parte de las prácticas habituales de los universitarios para el apoyo en la comprensión de contenidos y en la preparación previa para los exámenes. Como estudiante de quinto semestre de la Licenciatura en Estrategia y Transformación de Negocios (LAET) en el Tec de Monterrey, campus Laguna, y tras haber realizado 18 entrevistas a mis compañeros universitarios, además de analizar información documentada, he podido constatar que el uso de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) generativa se ha vuelto una práctica común en la vida cotidiana de los estudiantes. Entre los comentarios más relevantes que me compartieron mis colegas fue que interactuar con un asistente que respondiera a sus preguntas, ofrezca ejemplos y funcione como un “compañero de estudio” es motivador para su preparación. Esta idea dio origen a la propuesta que planteamos en este artículo, al escuchar a estudiantes de distintos semestres relatar que utilizan ChatGPT como un tutor académico durante sus sesiones de estudio individual. Por otro lado, como coautora de este artículo y docente de la Escuela de Negocios del Tec de Monterrey, me parece indispensable integrar el punto de vista estudiantil en la propuesta de experiencias innovadoras que transformen la educación. En este artículo compartimos nuestra experiencia desde la óptica estudiantil y la perspectiva del docente en el diseño, implementación y evaluación preliminar de un tutor inteligente como apoyo para el estudio individual y la preparación para los exámenes, así como también los resultados obtenidos.
Actualmente, el debate sobre el uso de la IA generativa en la educación se ha ido desplazando hacia la necesidad de integrarla de manera responsable aprovechando su potencial para mejorar las experiencias de aprendizaje. Para hacer frente a este reto, nuestro objetivo central en esta propuesta fue incorporar las necesidades y visiones tanto de estudiantes como de docentes en una herramienta que mejore la experiencia de enseñanza y aprendizaje. Desde el punto de vista académico, el artículo busca aportar a la conversación actual sobre el uso ético y pedagógico de la IA en la educación superior, poniendo énfasis en su potencial para apoyar en el estudio individual y en la preparación para evaluaciones, más que como un sustituto del proceso de aprendizaje.
¿Cómo usan los estudiantes la IA?
La experiencia en el aula demuestra que el uso de herramientas basadas en IA se ha vuelto más común entre los estudiantes universitarios como apoyo en su proceso de aprendizaje. Esta tendencia ha sido confirmada por diversas investigaciones que señalan que utilizan la IA para gestionar información, resumir contenidos, aclarar dudas, preparar exámenes y apoyar tareas académicas como la redacción y el parafraseo (Rahman et al., 2025). En general, los estudiantes perciben estas herramientas como asistentes que facilitan la comprensión de temas complejos y optimizan su tiempo de estudio (Rodríguez-López, 2024).
En el contexto mexicano, los estudios reportan una aceptación amplia y una percepción mayoritariamente positiva hacia las aplicaciones de IA con fines académicos. Varios autores documentan que los estudiantes reconocen su utilidad para personalizar el aprendizaje y mejorar la comprensión de los contenidos, aunque también se han identificado preocupaciones relevantes dentro del campo académico. (Chávez y De los Ríos, 2025; Aguilar-Guggembul et al., 2025; Rodríguez-López, 2024). Entre ellas, destacan los riesgos asociados a la integridad académica, el uso instrumental de la IA para tareas repetitivas y la posible dependencia de estas herramientas en detrimento del pensamiento crítico (Abe y Kazumu, 2025; Ríos-Zabala, 2025).
Muchas de las preocupaciones sobre el uso de la IA en la educación se han centrado en el dilema de si los estudiantes utilizan estas herramientas para que hagan el trabajo por ellos. Entonces, ¿cómo lograr que estas herramientas hagan el trabajo con ellos? Precisamente, ante este escenario, surge la necesidad de diseñar estrategias que orienten el uso de la IA hacia prácticas éticas y formativas en el estudio individual y en la preparación para exámenes, donde los chatbots pueden funcionar como aliados del aprendizaje y no como sustitutos del esfuerzo cognitivo.
Manos a la obra
A partir de las experiencias descritas sobre el uso de la IA generativa, identificamos su potencial para funcionar como un tutor personal disponible las 24 horas del día para los estudiantes. Este asistente puede responder dudas concretas, adaptarse al nivel de conocimiento de cada estudiante y utilizar ejemplos cercanos a sus intereses. Con esta idea en mente, decidimos desarrollar nuestro propio chatbot, que ayudará a los estudiantes a comprender los temas vistos en clases y les sirva para simular preguntas del examen final.
Una de las primeras dudas al comenzar este proyecto fue: ¿Qué herramienta de IA podemos utilizar para alojar nuestro chatbot? Varias razones nos inclinaron a decidirnos por ChatGPT. Primero, las investigaciones consultadas demuestran que es la aplicación de IA generativa más utilizada por los estudiantes, por lo que están familiarizados con su uso. Segundo, tiene incorporada la aplicación GPTs (acrónimo del inglés Generative Pretrained Transformer) para crear chatbots personalizados y su uso es relativamente sencillo. Además, esta aplicación cuenta con un asistente que facilita la creación de prompts con las especificaciones requeridas. Tercero, consideramos que el chatbot personalizado podría ser la mejor opción si queremos una experiencia personalizada y regida por las políticas de enseñanza y los objetivos específicos de nuestra clase.
La segunda gran incertidumbre que tuvimos estuvo relacionada con la siguiente pregunta: ¿Qué características debe tener nuestro GPT personalizado? Inicialmente, pensamos que podía tratarse de un tutor que pudiera explicar al estudiantado los diferentes temas vistos en clases. Varios argumentos surgieron, tanto a favor como en contra de la idea. A favor, los estudiantes tendrían a su disposición un tutor que podría explicarles los temas en los mismos términos y con los mismos conceptos que se vieron en clases. De esta manera, se contaría con un profesor virtual que podría atender las necesidades específicas de cada uno, en cualquier momento y en cualquier lugar. Sin embargo, aspectos como los derechos de autor y la privacidad de los estudiantes debían ser tomados en cuenta. Para hacer frente a estos elementos, decidimos ponerle como regla al chatbot nunca preguntar datos personales, más allá del nombre. Además, se consideró pertinente alimentar la herramienta sólo con las presentaciones de la clase y nunca con las fuentes originales.
Por otro lado, identificamos que estábamos dejando de lado una de las formas en que más utilizan los estudiantes la IA en el proceso de estudio, que es para prepararse para los exámenes. Tomando en cuenta esto, decidimos incluir en el GPT personalizado un banco de preguntas que simulan las del examen (no las mismas) para que el estudiante pueda practicar e identificar cuáles son los temas que requieren mayor atención.
Funciones principales del GPT personalizado para la clase de negocios
Nuestro primer piloto de GPT personalizado tiene tres funciones fundamentales. Primero tenemos el Modo Tutor, que explica el tema paso a paso, utiliza ejemplos claros de la vida real y conecta los conceptos con ejemplos reales vistos en el curso. Los usuarios tienen también el Modo Práctica que ayuda a reforzar el aprendizaje a partir de hacer preguntas de opción múltiple al estudiante sobre temas específicos vistos en clases y les ofrece retroalimentación inmediata tanto de los errores como de los aciertos. Por último, incluimos el Modo Examen que simula exámenes cortos basados en un banco de preguntas previamente cargado; además, califica las respuestas y ofrece retroalimentación.
Decidimos aplicar el primer piloto en un grupo de 25 estudiantes de primer semestre de la Escuela de Negocios del Campus Laguna del Tec de Monterrey. La muestra tuvo la posibilidad de interactuar con el tutor académico basado en IA durante una semana antes de la aplicación del examen final. Según la información recopilada por el GPT, durante el período de prueba se arrojó que el chatbot sostuvo más de 100 conversaciones y fue calificado con un promedio de 4.7 de 5 por sus usuarios.
Adicionalmente, como parte del proceso de evaluación del piloto, se aplicó un cuestionario basado en el Modelo de Aceptación de la Tecnología o Technology Acceptance Model (TAM) (Davis et al., 1989). Se midieron cuatro elementos para determinar la satisfacción de los usuarios: 1) utilidad y disfrute percibidos; 2) facilidad de uso; 3) actitud hacia el uso; y 4) intención de utilizar el sistema.
Resultados
Entre los resultados más importantes podemos constatar que el 59 % de la muestra consultada calificó de muy útil el chatbot para estudiar para sus exámenes finales. Ningún encuestado consideró que el instrumento no había tenido ninguna utilidad. Además, el 68 % de los usuarios consideró que había sido muy fácil interactuar con la herramienta.
En cuanto a la actitud hacia el uso, el 68 % de las personas consultadas considera que el GPT tutor las ayudó mucho a comprender los temas de la clase. Este resultado es consistente con el uso dado por los estudiantes a la herramienta, siendo la función más popular la de Tutor, seguida por el Modo Práctica y el Modo Examen.
Un aspecto que resulta muy interesante es que un 77 % de los miembros de la muestra declara que la herramienta les permitió identificar de manera clara sus áreas de conocimiento más débiles. Además, el 81 % de los participantes reportó un aumento en su motivación para estudiar, lo que sugiere un impacto positivo en sus hábitos de aprendizaje. Lo anterior se ve reflejado en que la mayoría declara haber usado la herramienta, por lo menos, en tres ocasiones.
Por último, el 91 % de la muestra indicó que recomendaría el GPT tutor a sus compañeros como apoyo para el estudio. Entre los aspectos positivos destacados por los estudiantes se señalan la versatilidad de la herramienta, la posibilidad de resumir y repasar temas previos, el acceso a retroalimentación inmediata, su facilidad de uso y un diseño integral que permite encontrar explicaciones y exámenes de práctica en un mismo espacio.
Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas; también identificamos algunas áreas de oportunidad que deben ser atendidas. Por ejemplo, la muestra señaló que algunos temas no eran correctamente explicados por la herramienta. Al revisar, la información que le suministramos al chatbot era muy escueta, de ahí obtuvimos nuestra primera lección: un chatbot tutor basado en IA es tan inteligente como la información que le suministres. Por ello, asegúrate de alimentarlo con información abundante sobre todos los temas que quieres que aborde.
Otro aspecto para considerar fue que los usuarios sin la versión pagada de ChatGPT cuentan con un número limitado de interacciones, lo que representó una de las principales limitantes identificadas durante el piloto. Para hacer frente a esta situación, el GPT fue diseñado para ofrecer respuestas más concisas y estructuradas, así como agrupar solicitudes frecuentes en una sola interacción, reduciendo la necesidad de consultas múltiples por parte del usuario.
Con esta primera implementación, el tutor académico basado en IA dejó de ser una idea conceptual para convertirse en una experiencia concreta en el aula. El piloto permitió observar cómo el alumnado interactuaba con la herramienta, qué aspectos valoraba más, qué retos surgían de su uso cotidiano y cómo integraba el tutor inteligente a sus hábitos de estudio. Estos primeros hallazgos sentaron las bases para reflexionar sobre los alcances reales de este tipo de soluciones y extraer aprendizajes relevantes para mejorar futuras implementaciones en diversos contextos.
Reflexión
La experiencia de diseñar e implementar un tutor académico basado en IA deja claro que el debate no debe centrarse en si los estudiantes usan o no estas herramientas, sino en cómo las usan y para qué. A lo largo del artículo se observa que la IA ya forma parte natural de los hábitos de estudio de los estudiantes y que, bien diseñada, puede convertirse en un aliado poderoso para comprender mejor los contenidos, practicar de forma autónoma y estudiar con mayor motivación. No se trata de sustituir al docente, el chatbot funciona como un acompañante permanente que extiende el aula más allá del horario de clase y responde a una necesidad real del estudiante contemporáneo: aprender a su ritmo y con retroalimentación inmediata.
Al mismo tiempo, esta experiencia pone sobre la mesa una responsabilidad clara para las instituciones y los docentes. Integrar la IA al proceso educativo no es solo una decisión tecnológica, sino también pedagógica y ética. Los resultados preliminares muestran que, cuando se orienta su uso hacia la comprensión, la práctica y la reflexión —y no solo a la obtención de respuestas— la IA puede fortalecer el pensamiento crítico y fomentar mejores hábitos de estudio. El reto hacia adelante será seguir aprendiendo a diseñar herramientas con intención, cuidando sus límites, pero aprovechando todo su potencial para transformar la forma en que enseñamos y aprendemos en la educación superior.
Integrar la perspectiva de los estudiantes en el diseño de propuestas educativas es valioso y muy necesario. Escucharlos y darles un lugar real en estos procesos reconoce que su experiencia tiene un valor único y transformador. Con la visión del estudiantado enriquecemos iniciativas con ideas que no serían visibles desde otras miradas. Precisamente, el desarrollo de este piloto muestra el valor del trabajo conjunto: docentes y estudiantes aprendiendo unos de otros, compartiendo perspectivas, lo que permitió que se construyera una propuesta más rica, humana y completa. Asimismo, entre la experiencia docente y la voz estudiantil surgió algo verdaderamente significativo: una solución que no solo responde a una necesidad, sino que también refleja lo que es posible crear en colaboración auténtica. Este proyecto compartido es una muestra clara de todo lo que puede lograrse cuando los estudiantes dejan de ser vistos únicamente como receptores y se convierten en cocreadores de soluciones educativas significativas.
Finalmente, si eres docente y tienes dudas sobre el uso de la IA en el aula, o si te interesa explorar cómo estas herramientas pueden apoyar el aprendizaje de tus estudiantes, con gusto podemos conversar. Estaremos encantados de compartir nuestra experiencia, intercambiar ideas y acompañarte en el diseño de iniciativas adaptadas a tu contexto.
Acerca de los autores
Ivis Gutiérrez Guerra (i.gutierrez@tec.mx ) es doctora en Ciencias Económicas y profesora de tiempo completo de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey en Campus Laguna.
Ares Daniel Rodríguez Castillo (A01230990@tec.mx ) es estudiante de Estrategia y Transformación de Negocios en el Tecnológico de Monterrey, con experiencia en proyectos de consultoría y análisis de negocios. Se interesa por la innovación, la toma de decisiones basada en datos y el trabajo en ecosistemas emprendedores.
Referencias
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Edición
Edición por Rubí Román (rubi.roman@tec.mx) editora de los artículos Edu Bits y productora de los Webinars del Observatorio << Aprendizajes que inspiran >>. Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación del Tec de Monterrey.