Didáctica y geografía: Una crisis silenciosa

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El mercado laboral necesitará profesionales con habilidades de análisis geográfico.

Foto: Bigstock

¿Cuáles son las materias que percibimos más necesarias como educadores a nivel medio superior? Por lógica, son aquellas que se consideran necesarias en la preparación de los alumnos para elegir carrera. Matemáticas, literatura, filosofía, psicología, biología, química, programación... ¿geografía?

Sin duda esta última no estaría entre las primeras diez que pensaríamos importantes para alistar a los estudiantes al mercado laboral del mañana. Sin embargo, De acuerdo al Buró de Estadísticas del Trabajo, Estados Unidos se proyecto que desde el 2014 hasta el 2024, la necesidad por especialistas en geografía crecería en un 29%, este es un incremento significativo si los comparamos con el 11% que registraron las demás ocupaciones.

Actividades que dependen del análisis geoespacial de datos, como el mantenimiento de caminos, la respuesta rápida a desastres naturales, el rastreo de especies en peligro de extinción, la planeación urbana y la reforestación, incrementarán gracias a la creciente concientización acerca del cuidado del medio ambiente y el desarrollo sustentable.

Estas son buenas noticias para el cuidado del planeta, pero alarmantes para la educación a nivel mundial, que tiene la tarea de generar profesionales con las capacidades de realizar estos trabajos.

Un problema de ubicación

En Estados Unidos, 73% de los alumnos en octavo grado (segundo de secundaria) no pasaron con nivel satisfactorio el inciso de geografía en el Estudio Nacional de Progreso Educativo del 2014, hasta 2013 tan solo 17 estados americanos incluían geografía como materia obligatoria en secundaria y solo diez requerían aprobar la materia en preparatoria para graduarse. En 2018, una muestra de 1000 americanos realizaron una encuesta en la que menos del 50% pudo identificar países como Croacia, Nigeria y Venezuela en un mapa en blanco.

Inglaterra también tiene problemas en el área de educación geográfica, un estudio realizado por British Airways reveló que al menos uno de cada cinco cree que Gran Bretaña es su propio continente.

Más allá de la teoría

México, país que ha producido varios medallistas en la competencia mundial Olimpiadas de Geografía, ha realizado un esfuerzo por enseñar geografía más allá del nivel básico. Si bien, en primaria es común aprender los estados y las capitales mexicanas, pocos son los currículos que extienden el aprendizaje más allá de esta mínima profundidad teórica.

La presencia de la geografía básica en un currículo escolar no es suficiente para asegurarnos que la educación de este rubro cubrirá las necesidades del mercado laboral en un futuro cercano, tenemos que tener claros los objetivos de tal currículo.

En su mayoría, el criterio escolar para demostrar dominio de la geografía, que consiste solamente en reconocer países, estados y ciudades en un mapa, carece de contexto. Elementos como la dimensión espacial y los aspectos sociales ligados a los datos geográficos, hacen falta para darle fondo a un currículo de geografía completo que profundice el aprendizaje de las skills necesarias para trabajos basados en el análisis y proceso de datos geográficos.

La clave de una enseñanza efectiva de la geografía está en la inclusión de estos atributos periféricos, que son el adhesivo para ligar la información adquirida con su práctica, su contexto, entendimiento y memorización.

La Secretaría de Educación Pública ya ha expuesto puntos claves para maximizar el potencial de la enseñanza en este rubro. Tal como comenzó a exponer desde el 2002:

Para acercar al adolescente al conocimiento del espacio geográfico se requiere que el docente emplee estrategias didácticas que involucren a los alumnos como elementos activos de su propio aprendizaje

Ni el problema ni las soluciones son nuevos aquí, pero el área de oportunidad en la enseñanza y el aprendizaje de la geografía permanece, seguimos perdidos en el mapa, y la única manera de resolver esta crisis es implementar las propuestas educativas que habiliten a los estudiantes a encontrar la ruta correcta.