Tras una semana intensa, pero muy gratificante, y después de un descanso que coincidió con un fin de semana largo, puedo ahora si intentar poner un poco de orden a mis pensamientos y reflexionar sobre todo lo que aprendí en el IFE Conference 2025 que se llevó a cabo la semana pasada.
Estoy releyendo mis notas, intentando descifrar lo que escribí de prisa en las conferencias, esas palabras que apunté rápidamente de lo que escuché o leí en alguna presentación. Trato de recordar lo que escuché de colegas en esas conversaciones que se dan entre una charla y otra, en la sobremesa del lunch o de esas conversaciones informales que se dan en la fila del café. Y de todo eso que absorbí durante esos tres días, destaco dos apuntes que quiero compartirles.
El primer día, en la conferencia inaugural titulada Artificial Intelligence in Education – Hype vs. Reality, Michael Fung, Director ejecutivo del Instituto para el Futuro de la Educación (IFE), y Paulo Blikstein, Director del Research Lab del IFE, hablaron del hype detrás de la Inteligencia Artificial (IA), de todas esas expectativas exageradas que vemos publicadas en muchos medios y que, en ocasiones, escuchamos de viva voz de nuestros colegas. Que si la IA nos va a reemplazar, que si los robots o asistentes virtuales harán mejor trabajo que los docentes, que si la inteligencia artificial va a ser el gran ecualizador que democratizará el acceso a la tecnología, entre muchas otras especulaciones alrededor de la IA. Ambos conferencistas hicieron una muy buena dupla al presentar una visión aterrizada de lo que realmente la IA puede hacer, de sus limitaciones y consecuencias.
Destaqué en mis apuntes un término que mencionó Paulo Blikstein y que se ha quedado conmigo: «Amara’s Law» (o la Ley de Amara), básicamente esta ley señala lo siguiente:
«Tendemos a sobreestimar el impacto de la tecnología a corto plazo, y subestimamos sus efectos a largo plazo».

Aunque era la primera vez que asistía a una conferencia que mencionara esta ley, estoy muy familiarizada con lo que ésta proclama, con esa advertencia de no dejarnos llevar por el revuelo y las altas expectativas que suelen acompañar el lanzamiento de una nueva tecnología o producto que «revolucionará la educación» o «cambiará para siempre la forma en que aprendemos», pues soy una lectora asidua de Audrey Watters, la «Casandra de la tecnología educativa» y con mucha frecuencia recuerdo sus sabias palabras: «La mejor manera de predecir el futuro es emitir un comunicado de prensa«. Por eso, cuando escucho frases similares a las de arriba, las recibo con mucha cautela y, sobre todo, con escepticismo.
Por eso conecté tanto con esta conferencia, porque precisamente nos advertía a todas las personas que estábamos ahí: no se dejen llevar por esas expectativas exageradas y, mucho menos, se dejen convencer de que la IA está cerca de reemplazar a las y los docentes. En palabras de Paulo Blikstein: «No entienden la labor docente […] simplifican lo que hacen todos los días en el aula».
Y esto me lleva al segundo apunte que quiero compartirles el día de hoy, porque están estrechamente relacionados.

Este año, por primera vez, asistí como conferencista al IFE Conference (antes CIIE). En todas sus ediciones pasadas siempre había participado como staff, como prensa o como participante. Pero en esta undécima edición tuve el honor de formar parte del panel «Tendencias en innovación educativa en educación superior: cuatro perspectivas» en la que compartí ideas y reflexiones con mis colegas Liz Reisberg, María Teresa González Carrasco, Guillem Garcia Brustenga y Esteban Venegas Villanueva. En este panel se habló, por supuesto, de tendencias educativas, pero sobre todo, de las problemáticas que estamos observando en la comunidad educativa y es aquí donde quiero destacar una frase de Liz Reisberg: «[hoy en día] Esperamos muchísimo de las y los docentes». Tenemos unas altas expectativas de lo que debe hacer actualmente una persona que se dedique a la docencia, «[innovar] es una inmensa carga» y eso ha dado como resultado un cuerpo docente muy estresado, muy frustrado. Los problemas de salud mental, ya lo hemos mencionado en muchas ocasiones en este espacio, están aumentando cada vez más en las universidades, en la academia en general. Y por ello, recomendó Liz en una de sus intervenciones, «[las universidades] tienen que cambiar su relación con los docentes. Apoyarles más». Porque (y aquí es donde ligo con el primer apunte) la labor docente en cualquier nivel educativo, pero mucho más a nivel universitario, no es sencilla. Sin embargo, hacia afuera, para quienes no estamos todos los días frente al aula, puede parecerlo y caemos en el error de simplificar la labor docente.
«[hoy en día] Esperamos muchísimo de las y los docentes» – Liz Reisberg
De ahí que es tan importante darnos el tiempo para asistir a conferencias, encuentros y simposios. Por eso es tan importante crear redes (formales e informales) internas y externas. También es necesario facilitar esos espacios para la escucha y la conversación, para el intercambio no solo de ideas y proyectos, sino también de esas experiencias vividas (buenas y malas), de lo que funcionó y lo que no funcionó, espacios en los que las y los docentes se sientan en confianza de expresar sus quejas y preocupaciones.

Aunque fue una semana muy intensa y agotadora, siempre salgo de este tipo de eventos con muchas ideas, con el entusiasmo renovado, con muchos apuntes y ganas de compartirles todas mis reflexiones, para que no se queden solo como párrafos o ideas aisladas en una libreta.
Aquí solo les comparto dos apuntes destacados, eso que se me quedó grabado de esos tres días de intercambio de experiencias, pero me encantaría leerles, si tuvieron la oportunidad de asistir este año al IFE Conference ya sea de manera presencial o virtual, cuéntenme ¿cuáles fueron sus reflexiones?, ¿con qué ideas se quedaron?, ¿cuál conferencia o panel les dejó pensando? Y si no pudieron asistir, aquí les dejo el enlace donde podrán ver todas las conferencias magistrales: https://live.tec.mx/ifeconference
Por último, gracias a todas las personas que se acercaron a saludarme, a quienes me comentaron que nos leen todas las semanas, que no se pierden el newsletter, que siempre esperan nuestras publicaciones. Me hicieron el día (¡la semana!) y me dieron ánimos para seguir haciendo lo que hacemos en el Observatorio desde hace más de una década.
Espero verles el próximo año.
Karina Fuerte
Editora en jefe, Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación
Este artículo del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación puede ser compartido bajo los términos de la licencia CC BY-NC-SA 4.0 