Estas semanas he estado pensando mucho en la palabra futuro, no solo porque el fin de año está prácticamente a la vuelta de la esquina y ya estamos viendo por todos lados calendarios y agendas del 2022, sino también porque estoy leyendo a Edgar Morin en preparación para el próximo encuentro del Círculo de lectura del Observatorio IFE. En el libro, Los siete saberes necesarios para la educación del futuro (UNESCO, 1999), Morin no nos ofrece tal cual una guía o lista de materias (competencias/habilidades/saberes) que deberían enseñarse en las escuelas del futuro, más bien expone aquellos problemas fundamentales que hemos ignorado por mucho tiempo y que debemos desempolvar y atender antes de avanzar.
Seguramente habrán escuchado o leído por ahí que para que llegue lo nuevo primero hay que hacer espacio (“Out with the old, in with the new”). Para mi, ese es a grandes rasgos el mensaje que nos quiere transmitir Morin: no podemos avanzar hacia el futuro sin antes hacer una limpieza profunda, sin antes atender esos problemas que hemos pasado por alto y que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo, haciendo que el camino sea más pesado pues avanzamos con un gran peso en nuestras espaldas.
Cuando hablamos del futuro normalmente hacemos trampa, miramos adelante ignorando lo que tenemos detrás. Intentamos anticiparnos al futuro haciendo predicciones que, comúnmente, idealizan el futuro de tal manera que nos hace pensar que “vale la pena abandonarlo todo, hasta el presente”, advierte Andrés García Barrios en su más reciente entrega de “Lecturas para la Educación” en la que, precisamente, escribe sobre el pensamiento complejo del filósofo francés Edgar Morin. Nos obsesionamos con lo nuevo, lo innovador, con el cambio. Pero sin una estrategia a futuro, lo innovador “corre el riesgo de volverse rutina de tal forma que las cosas, a fuerza de renovarse, acaban por permanecer siempre igual”, dice García Barrios quien, además, nos ofrece un resumen comentado sobre Los siete saberes (para quienes también estén leyendo este libro les recomiendo ampliamente acompañar su lectura con este texto de Andrés, que les ayudará a comprender mejor este breve pero complejo libro).
Otra persona que también ha estado reflexionando esta semana sobre el futuro es Steven Mintz, quien también advierte de los peligros de hacer el “ejercicio inútil” de anticiparse al futuro. Si algo hemos aprendido estos últimos dos años es la absoluta imprevisibilidad del futuro. Sin embargo, esto no significa que no podamos planear, visualizar y preparar el terreno (hacer espacio) para los años que están por venir, solo hay que “evitar ciertas trampas”. Además de estas que lista Mintz, yo agregaría otra trampa que identifica Andrés García Barrios, el riesgo de banalizar una palabra que vemos y escuchamos cada vez más: incertidumbre. “Al familiarizarnos con el término, podrá parecer que empezamos a entender a qué se refiere. Pero no es así”. Andrés nos sugiere que respetemos “el hueco de lo que no podemos ver”.
Y precisamente en un año lleno de puntos ciegos e impregnado por la incertidumbre, después de más de siete años de ser el Observatorio de Innovación Educativa, en el 2021 dimos un paso hacia adelante para convertirnos en el Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación con el objetivo de “preparar nuestras mentes para esperar lo inesperado y poder afrontarlo”. En las ideas de Morin sintetizadas en Los siete saberes necesarios para la educación del futuro podemos encontrar muchos de los principios que animaron a la creación del Instituto para el Futuro de la Educación (IFE) del Tec de Monterrey.
¿Cómo será el futuro de la educación?
Esta será la pregunta que nos guiará en adelante, no con el objetivo de predecir el futuro sino buscando más bien iluminar esos “huecos” que mencionaba Andrés y reconociendo esos puntos ciegos que tanto nos cuesta ver. Con esto en mente este año creamos también el Círculo de lectura del Observatorio IFE, un espacio en el que buscaremos aprender junto con ustedes y de la mano de autoras y autores como Edgar Morin, lo necesario para poder “navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas”.
Gracias a todas las personas que se registraron para este segundo encuentro del Círculo de lectura que tendrá lugar este jueves 25 de noviembre, una vez más las plazas se agotaron en menos de 24 horas. Sé que hubo muchas personas que no alcanzaron a registrarse y para todas ustedes estamos evaluando alternativas para que en los próximos encuentros podamos ser más personas. Mientras tanto, les adelanto que el próximo encuentro será ya en enero del 2022 (próximamente anunciaremos la fecha exacta) y el libro que leeremos será Pedagogías Invisibles, de María Acaso. Otra lectura que promete mucho.
Pero no nos adelantemos tanto que todavía nos quedan algunas semanas para cerrar oficialmente el año. Por lo pronto, nos vemos la próxima semana.
Karina Fuerte
Editora en jefe, Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación
Este artículo del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación puede ser compartido bajo los términos de la licencia CC BY-NC-SA 4.0 