Diálogo: vinculación universidad-empresa

El pasado viernes 20 de Septiembre de 2019 tuvo lugar la segunda colaboración entre el Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, la Oficina de Información Académica de la Dirección de Asuntos Académicos de la Pontificia Universidad Católica del Perú y el Observatorio de Tendencias del eLearn Center de la Universitat Oberta de Catalunya. Los encuentros, titulados “Diálogos”, se transmiten en directo y en este caso se pudieron visualizar en live streaming desde el perfil Facebook del Observatorio de Innovación Educativa y del perfil Facebook de Novedades Académicas PUCP.

Los interlocutores fueron Sabrina Seltzer, Directora de Innovación Abierta y Emprendimiento EdTech en el Tecnológico de Monterrey, Verónica Montoya Blua, Jefa de la Oficina de Innovación de la Dirección de Gestión de la Investigación de la PUCP y Alberte Sánchez Matos, Especialista en Innovación y Transferencia en la Oficina de Soporte a la Investigación y la Transferencia (OSRT) de la UOC. El diálogo fue moderado por María Teresa González Carrasco, Coordinadora en la Dirección de Asuntos Académicos de la PUCP.

Los temas de mayor interés giraron en torno a la innovación educativa, el emprendimiento y la vinculación con las empresas. Cada participante del diálogo ofreció un conjunto de reflexiones sobre estas materias.  

Correlato práctico de la innovación e investigación en las universidades

Sabrina Seltzer del Tec explicó que no toda la investigación que se hace en las universidades puede tener un correlato práctico y que, de hecho, ello es necesario para que sobre la investigación fundamental se monten los siguientes procesos de investigación aplicada para llegar a la sociedad y al mercado. Para lograr dicho correlato, destacó la importancia de generar una cultura en que todos los investigadores conozcan los procesos en los que su unidad puede acompañarlos para que los resultados de investigación se transformen en soluciones a problemas de diferentes sectores y la importancia de conocer qué investigaciones se dan en la institución. 

Verónica Montoya de la PUCP destacó la unión entre las acciones de su unidad y la importancia de recibir apoyo institucional y que las autoridades entiendan que sus logros son una meta como institución. Los proyectos, desde su concepción, han de tener como finalidad cumplir con una función concreta que pueda ser de utilidad a la sociedad, así como encontrar una empresa o institución que desde el inicio del proyecto se quiera hacer cargo. Es un proceso largo donde intervienen muchos agentes desde los investigadores hasta las oficinas. 

Por su parte, Alberte Sánchez de la UOC destacó la importancia del alineamiento estratégico con la propia universidad en cuanto a qué tipología de investigación se desea generar, que esta esté orientada hacia una aplicabilidad y a las políticas de innovación llevadas a cabo por la institución, así como a las convocatorias de financiación de la I+D+i (como por ejemplo las convocatorias europeas del Horizon 2020). En Cataluña, la convocatoria de Doctorados Industriales permite que un doctorando se encuentre en el seno de una empresa solucionando una problemática específica; este tipo de convocatorias son facilitadoras de la generación de una innovación dirigida al desarrollo empresarial y que el ecosistema innovador sea más competitivo. El papel de las unidades de transferencia es muy importante a la hora de conectar investigación y empresa y estas deben estar dotadas de medios humanos para resolver en cualquier tipo de problemática  y asesorar al personal investigador.  

Mecanismos de cada universidad para la vinculación con la empresa 

En cuanto a los mecanismos y a las oficinas que funcionan dentro del Tecnológico de Monterrey, Seltzer explicó que, por una parte, la Oficina de Transferencia Tecnológica del Tec se vincula, desde la concepción de los proyectos de investigación, con la industria y con el sector público hasta la transferencia de los resultados de investigación. Por otra parte, el Tec tiene un Instituto de Emprendimiento que relaciona todas las áreas disciplinarias que se estudian en la universidad y además cuenta con programas abiertos para la comunidad de emprendimiento. Adicionalmente, el Área de Innovación Educativa toma tanto externa como internamente, con diferentes programas, aquellas innovaciones que tienen impacto en el área de educación y ejerce un acompañamiento especializado. Además, el Tec está desde hace años vinculando hubs con otros países. 

Montoya contó cuáles son los mecanismos de la PUCP desde la Oficina de Innovación. En Perú, cuentan con el fondo Innóvate Perú y, desde la voluntad de colaboración de la academia, al principio costó que las empresas confiasen en que el Estado quisiera invertir en su proyecto y quisieran asociarse con la universidad. Con el tiempo, se logró que las empresas colaboren y apuesten por asociarse con universidades. La Oficina de Innovación mantiene un compromiso con los proyectos de las empresas, implicándose y visitándolas, escuchando la problemática expuesta por la empresa y buscando a los investigadores idóneos para participar en dichos proyectos. La Oficina realiza convocatorias para atraer a las empresas (desayunos, conferencias, eventos, etc.), pero también le funciona muy bien el boca a boca, a través de las recomendaciones que hacen las empresas que ya han participado en sus proyectos y el mismo fondo Innóvate Perú. Se posicionan también a través de la redes sociales y con una persona que les posiciona también con la empresa externa. 

Sánchez explicó cómo la UOC creó hace poco tiempo un Vicerrectorado de Empleabilidad y Competitividad que está llamado a desarrollar toda la estrategia de la universidad en las relaciones con las empresas. Desde la Oficina de Soporte a la Investigación y la Transferencia, dentro de ella la unidad de Transferencia y Emprendimiento, se establece un contacto continuado con las empresas, con perfiles incluso de especialistas en comercialización, visitas a empresas y participación en eventos (ferias, congresos). La Oficina participa en asociaciones sectoriales como el Distrito Tecnológico 22@ de Barcelona dentro del sector TIC (lo que aporta desde colaboraciones hasta contrataciones con empresas en el entorno más local), colaborando también con entidades locales como ayuntamientos. Otra actividad es su participación con un stand de la UOC en la feria de start-ups 4YFN (4 Years From Now) realizada en paralelo al Mobile World Congress, dando un espacio representando a sus spin-offs, start-ups e incluso soluciones tecnológicas que todavía no están constituidas para establecer colaboraciones con el entorno tecnológico. Otra de las actuaciones de la OSRT es la organización del encuentro SpinUOC, evento anual en formato pitch competition donde se presentan hasta ocho proyectos de toda la comunidad universitaria delante de un foro de 300 personas donde asisten stakeholders. En breve plazo, se pondrá en marcha la iniciativa UOC Liaison Program consistente en un foro empresarial creado por iniciativa de la propia UOC para establecer relación con un grupo de empresas significativas en sectores clave, siendo el e-Learning, el e-Health o las TIC alguno de estos sectores. Las soluciones tecnológicas resultantes se difunden vía productos audiovisuales de comunicación. Todas estas acciones favorecen el contacto de los grupos de investigación con las empresas y la realización de contratos de prestación de servicios o acuerdos de colaboración.      

Vinculación del emprendimiento estudiantil con la investigación 

Desde el Tec, Seltzer narró cuáles son los diferentes tipos de programas en los que participan. Por una parte, tienen aquellos programas de emprendimiento estudiantil donde intentan que en el transcurso del programa se puedan generar pequeñas instancias de investigación que sean pertinentes para el desarrollo de la idea en la cual quieren emprender. Por otra parte, tienen programas que vinculan a los estudiantes desde pregrado con instancias de investigación, donde los grupos proponen cuáles son las ideas o proceso de investigación de medio plazo, en cuál se pueden incorporar estudiantes de pre y posgrado, siendo otra manera de vincular al estudiante con la investigación, además de fomentar a través de diferentes programas el emprendimiento estudiantil a partir de los trabajos finales de pregrado, tesis de Maestría o de Doctorado, etcétera, estableciendo cuál de ellos podría ser convertido en una tecnología transferible. Esto se puede realizar licenciando a un tercero o a través del emprendimiento. 

Montoya explicó cómo la Oficina de Innovación trabaja con investigadores y empresas directamente. Su vinculación con los estudiantes es a través de los doctorandos que se incorporan dentro de los proyectos de investigación. El Centro de Innovación y Desarrollo Emprendedor es la incubadora de empresas dirigida por Julio Vela que trabaja directamente con emprendimiento de estudiantes y específicamente el tema del emprendimiento estudiantil recibe impulso a través de la Red de Emprendedores E-Quipu dirigida por Eduardo Ísmodes. Allí, el estudiante se agrupa según preferencias con otros estudiantes y se les brinda asesoría para que puedan desarrollar un emprendimiento, sea tecnológico o no. En la siguiente etapa, entran a formar parte del mencionado Centro de Innovación y Desarrollo Emprendedor. Cada año ofrece convocatorias y tiene un espacio de coworking. La Oficina de Transferencia trabaja mucho con estudiantes de maestría y tesistas de pregrado que son incorporados como parte de algún proyecto de investigación o de innovación para tener retroalimentación en la parte académica y que sea un aliciente para que también los estudiantes puedan tener contacto con la industria. Su deseo es acercar a los estudiantes a las problemáticas reales y desarrollarlas en entornos reales de la industria y la empresa. 

Sánchez, por su parte, habló de la incorporación de personal investigador a las empresas o spin offs a través de doctorandos, actuación que permite al grupo de investigación estar en permanente contacto con las necesidades del mundo empresarial y la sociedad, muy alejadas a veces de lo que se hace en la propia universidad. Otra vía como se ha dicho son los trabajos de final de máster o grado. La UOC tiene el programa Hubbik (Hub Business, Innovation and Knowledge) dirigido a la comunidad universitaria y en el que participan alumnos y alumni emprendedores. El programa apoya, asesora e invierte en sus proyectos innovadores. La universidad cuenta también con una herramienta llamada Invergy que es una sociedad de inversión para spin-offs y start-ups creada por la UOC y con una estrategia orientada a financiar con capital semilla proyectos en los ámbitos del e-Learning y las TIC con capacidad para generar impacto social. El vínculo con la investigación se intenta realizar a través del asesoramiento en la conexión estudiante-empresa con los grupos de investigación y las posibles soluciones de desarrollo tecnológico que se puedan realizar. Se trabaja así mano a mano con un equipo especialista, un grupo de investigación, que ayuda a la empresa a enfocar la solución a nivel tecnológico.

Finalidad social de la investigación universitaria 

Seltzer habló de la importancia de escuchar las necesidades de las diferentes industrias del sector público y los diferentes sectores sociales para levantar y tomar esos problemas y proponerlos al interior de la universidad para que algunos grupos investigadores puedan tomarlos. La universidad tomaría unos problemas y los haría propios, en este caso. Los investigadores deben estar motivados, viendo que los resultados que generan van más allá de los papers y se traducen en soluciones para la sociedad. Con esos grupos son con los que se va a poder tener el correlato práctico. Es un proceso de acompañamiento largo, con muchas etapas y que ejemplifica cómo rara vez los resultados están listos para transferir tal cual están. Deben pasar por un proceso para realizar una especie de diagnóstico en cuanto a la propiedad intelectual vinculada a los resultados de investigación, cuál es la estrategia de la propiedad intelectual más adecuada relacionada con el modelo de negocio que se requiere para esa tecnología, evaluar qué relaciones tenía ya esa investigación con la empresa, la industria, etc., qué pasa en términos de mercado o si hay o no competencia. No siempre se logra transferir. 

Montoya continuó hablando sobre el tema con la afirmación de que las unidades de transferencia cuentan con el mismo tipo de problemas independientemente del país donde se ubiquen. Impulsar que las investigaciones puedan salir al mercado ha sido para la PUCP todo un aprendizaje. Actualmente, han formado una empresa con la Universidad Cayetano Heredia llamada BioActiva donde además de las dos universidades aparece como socia la empresa Ilender y Osur para transferir la tecnología relacionada a temas de industria. Muchas empresas no quieren comprar tecnología a una universidad porque puede estar en diferentes estadios. La Oficina realiza un mapeo de cuáles son las tecnologías que pueden ser las más fuertes o más maduras y para poderlo determinar aplican los TRL o nivel de madurez de la tecnología para evaluarla y tener en cuenta cuál es el estado de cada tecnología y cómo se determina el momento de salida de cada uno de los proyectos, acompañándolo de un estudio de mercado y detectar cuál es la demanda de la tecnología y saber si como universidad se puede invertir en dicha tecnología y negociar en una eventual comercialización. Se han cosechado más éxitos con los proyectos universidad-empresa que con los de la propia universidad. 

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Sánchez explicó cómo a veces el propio investigador aparece ya con una solución que puede derivar en un contrato con una empresa con la que ya tiene contacto y la Oficina ayuda a hacer una propuesta, un presupuesto y puede establecer esa relación. La mayoría de veces deben hacer una labor de detección que comienza reuniéndose con los grupos de investigación, ver sus líneas de investigación, seleccionando aquellas que pueden tener un mayor impacto, ver a qué resultado han llegado hasta el momento y cuáles de ellos son más susceptibles de tirar adelante. Con la selección de resultados, se realiza una evaluación en base a los estados de la investigación y estudio de mercado como también explicó Montoya. Invergy permite a la UOC ser un polo de atracción para empresas de un sector particular, el e-Learning y que desean potenciar. Esta actividad en el ámbito del emprendimiento conecta a la Oficina con las necesidades de empresas innovadoras de sectores clave. Estas actividades permiten conocer las necesidades reales de las empresas para que sean consideradas a la hora de definir proyectos de investigación de tal manera que las empresas se acerquen a la universidad y los resultados poco a poco permitan definir una estrategia Technology Push y menos Market Pull. El deseo es crear una tendencia de que las empresas sean al final quienes vengan a buscar soluciones a la universidad.        

Patentes en la universidad 

En el Tec, Seltzer aclara cómo la patente no es la única manera de proteger el contenido académico que se transfiere, sobretodo en el caso de disciplinas como las ciencias sociales. La política ya no es patentar todo aquello que se investiga, sino primero hacer una evaluación de la tecnología, del mercado en la que se va a insertar y de acuerdo a ese potencial, examinar si es la manera viable de proteger la propiedad intelectual del modelo de negocio o de masificación de esa tecnología. Si no es la adecuada, se resuelve con otra forma de protección para lograr transferir los resultados.     

Montoya explicó cómo en la PUCP está separada la oficina de Propiedad Intelectual que incluye marcas, patentes, registros, pero la Oficina trabaja estrechamente con ellos. Para la PUCP, el tema de las patentes también ha sufrido una evolución. Como universidad, muchos de los rankings miden la cantidad de patentes registradas u otorgadas. La patente era por sí misma un objetivo, pero con el tiempo la patente en sí misma también es un bien comercializable y es ahí donde desean apuntar. El objetivo como universidad es la finalidad de dichas patentes y que sean de utilidad a alguien, se puedan vender y puedan ser utilizadas. Las patentes ahora pasan a ser evaluadas por un comité que determina si vale la pena invertir el importe que cuesta. Como universidad es importante tenerlas, pero no debería medirse a los investigadores por las patentes registradas, sino por la vinculación con el sector productivo que puedan tener, por los prototipos que funcionen, que sus tecnologías se vendan. Las licencias de software también son importantes. 

Sánchez afirmó que en general las universidades están caminando hacia un modelo en el cual se potencie la estrategia de abandono de patentes porque genera unos costes altos. Sánchez hizo hincapié durante el diálogo en los aspectos de la valorización de esa tecnología o conocimiento y la protección de esa tecnología. En el caso de la OSRT, la UOC trabaja con disciplinas en las que en ocasiones es difícil proteger vía patente y se usan otros mecanismos de registro de ese conocimiento. Tener una patente no es transferir, es tener un registro de un conocimiento pero que si no es de interés para el mercado o evitar que los competidores produzcan el producto patentado, no sirve tener una amplia cartera de patentes. Hay otras estrategias que cada vez tienen más peso, en ámbitos que otras veces se dejaban en segundo plano como las Ciencias sociales o las Humanidades y que según las características de algunas universidades, son de las que acaban sacando más réditos. Las spin-off de la UOC no explotan una patente muchas veces, sino un know-how que no está protegido pero que posee el equipo emprendedor y que se ha generado en el seno de la universidad a través de su actividad investigadora. Cada vez se exige más que los resultados de los proyectos de investigación estén en abierto; el open source implica que los modelos de negocio y explotación asociados a los resultados cambien y no se basen en el registro o licencia de software sino en otras vías como la explotación de los datos que genere esa aplicación, la publicidad, etc. De todas maneras, afirma, las diferentes modalidades son complementarias y seguramente coexistirán a lo largo del tiempo.       

Retorno económico de la investigación 

En cuanto al retorno económico, Seltzer destacó varios aspectos. El primero que mencionó fue el de las formas tradicionales en general, aquellas transferencias en las que existe algún retorno económico para las universidades, porque haya cobro de regalías o algunos otros formatos de licencia de las tecnologías, ya sea por parte de la universidad, de los grupos de investigación, las facultades, los autores o los inventores de esa tecnología y el área que posibilitó esa transferencia. Hay diferentes modelos y cada universidad lo maneja de una manera distinta. Hay modelos de porcentaje 30/30/30, en América Latina muchas veces hay un porcentaje mayor para los equipos involucrados, para los inspectores y los autores. Siempre está regulado para que sea transparente con las reglamentaciones de propiedad intelectual de la universidad para su comunidad. En su unidad, muchas tienen que ver con tecnologías que no son patentables y tiene relación con otros modelos de negocio en muchos casos de masificación que tienen que ver con tecnologías o resultados de investigación que no van a dar pie a un negocio entonces probablemente tampoco genere un retorno económico para las universidades pero que tienen un gran impacto social  y ahí los esfuerzos tienen que ver con cómo se realizan las negociaciones con el sector público, con organizaciones dela sociedad civil u otro tipo de instituciones interesadas en explotar esas tecnologías y cómo las universidades ponen en valor no solamente las regalías o patentes, sino en el impacto: cantidad de población impactada, mejoras en procesos de aprendizaje a través de indicadores, en el caso de la unidad de Sabrina, a cuántos docentes, instituciones, se impacta, qué comunidades, qué cambios, etcétera. Finalmente, destaca la importancia de cómo se visibiliza el impacto de estas innovaciones. 

En el caso de la PUCP, Montoya habla del Reglamento de la Propiedad Intelectual, se suele repartir 50 % para el grupo de investigadores, 25 % para la caja central de la universidad y el otro 25 % para la sección de esos investigadores y seguir sufragando el gasto de los equipos. Al principio, se pusieron regalías o montos fijos por flujo de caja, pero era un riesgo, más tarde se cambió por un porcentaje de lo que reciban por la comercialización de la investigación. La PUCP también está trabajando con beneficios a partir de donaciones de la empresa hacia la universidad para reforzar los equipos de investigación y también se está trabajando a través de la compra de equipos y una regalía si es que a la empresa le va bien. La importancia para la universidad es que sus investigaciones le sirvan a alguien y puedan ser introducidas en la sociedad. Las regalías o beneficios económicos serían una consecuencia de ir en el sentido correcto. Valorizar todos los resultados que pueda tener una investigación ya sea en forma de tesis, artículos académicos, etc. es el objetivo. 

Según el testimonio de Sánchez, la mayoría de las universidades se encuentran en una posición donde hay que trabajar mucho para tener unos retornos en el medio-largo plazo. Al final, ellos son el último tramo del proceso al que hay que llegar estando muy bien alineados con las necesidades de la sociedad para que las investigaciones generen unos resultados que sean incorporados a las necesidades del día a día de las personas. El motor no es el retorno económico, sino la actividad de las oficinas de transferencia que es de muy largo plazo y requiere de esfuerzo e inversión que tendrá sus frutos más adelante. La OSRT funciona por una normativa de Propiedad Intelectual, con un reparto de esas regalías entre la propia universidad, los grupos de investigación y los propios autores a través de porcentajes. Normalmente, los retornos económicos no vienen por la vía de royalties o licencia de tecnología a otras empresas, sino que cuando vienen esas regalías vienen de la transferencia de ese conocimiento a las spin-off. Es un resultado más tangible. Al final el acompañamiento tiene unos frutos. El impacto social es lo más valorado por la OSRT en la medida que pueda implicar un avance para el conjunto de la sociedad pero el problema está en cómo se mide puesto que en el caso de los porcentajes de venta es fácil de cuantificar pero no así en impacto social (el número de usuarios no es fiable puesto que a veces puede ser pequeño pero el impacto muy grande). La transferencia debe incorporar otro tipo de soluciones, de respuestas a los problemas.         

Buenas prácticas de cada institución entorno a la relación universidad-empresa 

Desde el Tec, Seltzer explicó cómo incorporan prácticas en todos los ámbitos del quehacer universitario. Desde lo académico, cómo desde pregrado o posgrado se vinculan especialmente con el modelo Tec21 y se les hace fácil poder incorporar diferentes retos con la empresa e industria.  La vinculación con el medio viene no solo de los resultados generados, sino de otros que se puedan compartir con la comunidad. Hay que lograr ser permeable a todas las actividades y áreas de la universidad, que esté inserta en la comunidad, que se les tenga en cuenta como un espacio para resolver problemas, para compartir, para aprender mutuamente. Por su carácter, el Tec está muy vinculado con el sector productivo, pero siempre haciendo esfuerzos para que estas barreras dejen de existir o sean lo más invisibles posible. 

Montoya narró cómo en la PUCP a la Oficina le costó ser una oficina bisagra,  recibir al empresario y conectarlo con el investigador. Esa función es muy importante porque el empresario recurrirá a la universidad en caso de necesitar alguna otra cosa o si tiene algún problema o situación. La Oficina se encarga de buscar reemplazos para los investigadores, solucionar problemas en la ejecución de los proyectos, cuántos proyectos pueden generarse para resolver un problema determinado, cuál es el proyecto ideal para presentar al fondo Innóvate Perú y que éste sea financiado. La Oficina ayuda a tener un proyecto lo más viable posible. Su función también es triangular la triple hélice universidad-empresa-fondos estatales. Últimamente, han incorporado la Innovación Social, aceptar que no todas las tecnologías van a tener un impacto económico o empresarial  o van a encontrar un canal de transferencia tecnológica a través de una empresa. Hay proyectos muy ligados a resolver problemas importantes de la sociedad que no necesariamente van a encontrar salida a través de una spin-off o van a encontrar una empresa fuera. Se están canalizando como parte de los programas de responsabilidad social de algunas empresas.       

Acerca del caso de la UOC, Sánchez añadió buenas prácticas como el mantenimiento sistemático del contacto con las empresas y no solo puntual (participación en ferias, foros, organización de eventos o jornadas), sino además mantener una relación duradera en el tiempo y beneficiosa para las dos partes. Los doctorados industriales son un ejemplo de cómo conectar la investigación a la solución de una necesidad concreta de las empresas y cómo la ayuda puede suponer una ventaja competitiva. Otra práctica a destacar es cómo se relacionan entre los departamentos internos y aprovechar dichas sinergias (matrícula corporativa, cátedras, formación a medida, servicios de I+D), destacando la necesidad de un CRM. La relación con las administraciones públicas es también otra buena práctica a la hora incluso de testar proyectos piloto, así como generar un efecto tractor en algún sector clave (a través de Invergy y Hubbik en el caso de la UOC).   

Durante los últimos minutos, los profesionales pudieron responder un par de cuestiones seleccionadas de las que nos envió la audiencia del Diálogo. Las preguntas fueron las siguientes:

Iván Artaza (Argentina) preguntó acerca de la valoración del impacto de la investigación- acción en el desarrollo de fuentes de trabajo genuinas e inversiones empresariales en las comunidades donde se aplican. Por su parte, José Miguel Lara (Lima, Perú) preguntó acerca de qué tan grandes son las barreras burocráticas en los respectivos países de los participantes.

En respuesta a estas dudas Seltzer respondió que depende de las particularidades de cada investigación y de los indicadores que se han tomado en cada caso pero la bondad de realizar investigación-acción es tener a todos los actores involucrados en el proceso, permitiendo un aprendizaje de las comunidades y sectores con los que unos trabaja realizando investigación aunque no sea el tipo de casos más comunes para las áreas de transferencia sino para las unidades de extensión. Tiene que ver con los objetivos e indicadores de cada caso. En cuanto a la segunda pregunta, Seltzer añade que cambia dependiendo del país, conociendo ella el caso de Argentina, Chile y México. Hay estados o políticas públicas que facilitan o permiten de mejor forma los procesos de transferencia y otros en los que estos procesos son más difíciles de ejecutar. En muchos casos, no hay subvenciones por parte del Estado y las unidades de transferencia ayudan a escalar los resultados de investigación buscando los medios. También, tiene que ver con hasta dónde pueden llegar las universidades como, por ejemplo, en caso de la biomedicina, donde hay un punto en que estas quedan al margen frente a la industria. Muy importante es la atracción del sector privado y la empresa hacia la investigación universitaria, como bien apuntaban también los otros compañeros.  

Montoya, por su parte, afirmó que, de la I+D+i, la universidad se encarga de la Investigación y el Desarrollo y la innovación la realizan las empresas. Si las oficinas de transferencia desean valorar el impacto de los resultados de investigación, la tecnología desarrollada debe estar en el mercado para poder valorar el impacto empresarial o social. Ellos intentan evaluar cuáles han sido los resultados de sus intervenciones con empresas para cuantificar el impacto de la relación universidad-empresa y cuál ha sido el beneficio para esta última. En una primera intervención, las empresas relatan que sus resultados son más bien cualitativos. Para ellos, contar con una entidad de confianza, un laboratorio o instalaciones a las cuales recurrir o a que los alumnos de esa universidad puedan venir a trabajar a la empresa es muy importante y es difícil de cuantificar. Las empresas deben realizar un salto en esa cuantificación de resultados obtenidos. Por el lado de la segunda pregunta, Montoya destacó que las barreras burocráticas existen sobretodo en cuanto a algunos temas específicos. Destaca dos casos, lo relacionado a equipos médicos (para ellos es muy difícil poder hacer las pruebas en el Perú) y lo relacionado con los productos protegidos. Hay una serie de pasos no muy bien delimitados en el Perú como, por ejemplo, con algún producto protegido genéticamente. Les resulta muy difícil también comercializar con productos biomédicos. Para finalizar, añadió que les gusta trabajar con proyectos interdisciplinares porque para ellos son los más ricos y donde se aprende trabajando con diversas áreas de la universidad.          

Sánchez habló del caso concreto de la UOC en cuanto a los proyectos con una aplicación práctica concreta, como es el caso de Relief Maps que trata temas de desigualdad social, su medición a través de las características de las personas y la extracción de datos, pero el caso de la pregunta no afecta directamente a los proyectos desarrollados por la unidad. Sánchez abordó la segunda cuestión desde el punto de vista del sistema jurídico y una vez registrada la patente, las universidades ayudan y acompañan en el camino a la licencia de esa tecnología, siendo muy importante la existencia de unas políticas de apoyo que permitan disponer de recursos para poder hacerlo en las mejores condiciones. En este sentido, hizo mención al programa Innovadores que financia esta tipología de transferencia referente a las actividades que conducen a la licencia de una tecnología. Para que ello sea exitoso, esta tecnología patentada debe tener una clara conexión con una necesidad empresarial. Finalmente, como colofón, destaca la necesidad de valorar en la actividad investigadora no solo las patentes y papers sino también la creación de una spin-off con sus resultados contrastables o la cantidad de contratos universidad-empresa realizados, siendo un imperativo definir muy bien desde el principio cuáles con los indicadores de medición con los que se va a contar.      

Si desean estar al día de nuestras novedades, no duden en seguir las actividades de las instituciones en los canales de Twitter @observatorioedu, @NovAcadPUCP, @eLC_UOC. En breve, compartiremos más información acerca de la realización de próximos debates sobre temas de interés para el futuro de la educación superior dentro del marco de colaboraciones entre las tres instituciones como relatamos en la entrada de blog Colaboración entre Observatorios de Innovación Educativa de ámbito Iberoamericano.