¡Escapa del bloqueo del escritor!

El bloqueo del escritor es una condición muy común que detiene el flujo creativo de la escritura, conócelo para combatirlo.

¡Escapa del bloqueo del escritor!
Ilustración: Mariana Sofía Jiménez
Una lectura de 7 minutos

Se podría decir que toda persona a la que se le haya encomendado la tarea de escribir se ha topado con ese miedo irracional de sentarse en su escritorio y encontrarse cara a cara con, lo que se siente como una hoja en blanco que nos parece enorme y amenazante. O de igual manera, sentarse frente a la computadora y ver que aquel archivo de Word (o cualquier otro software similar), en vez de escribirse solo como nos gustaría que hiciese, nos regresa la mirada con el cursor tintineando en la orilla izquierda del documento. Con la mente en blanco y los dedos planos sobre el teclado del ordenador, es aquí donde generalmente nos auto diagnosticamos lo que hemos leído en Internet o de otros compañeros: el bloqueo del escritor o writer’s block.

Y qué mejor manera de enfrentarse al enemigo que conociéndolo. A pesar de ser un concepto que se ha utilizado miles de veces y que con la sola palabra podemos entender su significado, el bloqueo del escritor va más allá de su definición y tiene un largo historial.

Antecedentes

El bloqueo del escritor es “la condición de ser incapaz de crear un escrito porque algo en tu mente no te lo permite”, dice el diccionario de Cambridge. No es algo nuevo. Sentirse bloqueado al hacer este tipo de actividades se ha de remontar desde que las personas comenzaron a hacer escritos años atrás y puede ocurrir durante distintas partes de este proceso creativo. Y es que tener las ideas perfectas para redactar algo es un momento tan especial y hasta mágico, que los mismísimos griegos ameritaban esta gran inspiración a sus musas; por lo que luego encontrarse sin idea alguna sobre qué escribir es de las más grandes pesadillas para los autores de cualquier época.

Remontándonos a tiempos un poco más cercanos, donde se puede ver reflejada la frustración de no poder escribir a través de algunos comentarios de autores famosos. Franz Kafka, mejor conocido por su aclamada obra La Metamorfosis, tiene un par de entradas en su diario en las que habla sobre su sentir al ser incapaz de escribir:

“11 de Marzo. Cómo vuela el tiempo; otros diez días en los que no logro nada. No se quita. Una página ahora y luego es exitosa, pero no puedo continuar, al día siguiente me siento impotente”.

“23 de Marzo. Incapaz de escribir una línea”.

De igual manera, Virginia Woolf tenía pensamientos similares al respecto, los cuales también anotó en su propio diario:

“Y debería de estar escribiendo El Cuarto de Jacobo; y no puedo, y en vez de ello escribiré la razón por la que no puedo -este diario actuando como mi viejo confidente inexpresivo. Pero ¿sabes? Soy un fracaso como escritora”.

Gustave Flaubert, autor de Madame Bovary, expresa sentimientos similares en una carta enviada a George Sand (quien en realidad era un pseudónimo que utilizaba la escritora Amandine Aurore Lucile Dupin al publicar sus libros, con el fin de que no minimizaran sus obras por el simple hecho de ser mujer):

“[…] No sabes lo que es estar todo un día con tu cabeza en las manos tratando de exprimir tu desafortunado cerebro para encontrar una palabra. Para ti, las ideas vienen fácil e incesantemente, como un arroyo. Para mí es tan solo un hilito de agua”.

Estas leyendas literarias, que vivieron muchos años atrás, sufrían de lo mismo que muchos lo hacemos ahora en tiempos modernos; por lo que se podría decir que la bendición del gusto por escribir también tiene consigo el maleficio intermitente del bloqueo del escritor, a pesar de ser una condición que en esos tiempos no contaba con un nombre en específico.

No fue hasta los inicios del siglo XX que diversos psicoanalistas, que fueron alumnos del Sigmund Freud, comenzaron a hacer investigaciones sobre el tema; en donde el psiquiatra Edmund Bergler acuñó el concepto del writer’s block (bloqueo del escritor) en 1947 al “estudiar escritores que sufrían de “inhibiciones neuróticas de productividad” en un intento de determinar la razón por la que no podían crear y lo que se podría hacer al respecto”  (Konnikova, 2016). Dándole así, un nombre a esta condición, la cual fue luego estudiada por muchas otras más personas.

Sin embargo, existen muchos debates acerca de si realmente existe el writer’s block, especialmente debido a que no es una condición médica. Hay autores que no creen en dicho concepto por estar directamente enraizado a la ansiedad, sin embargo, existen distintas causantes de este tipo de bloqueos mentales. Por otro lado, otros autores están de acuerdo con la existencia del concepto, ya que muchos otros escritores y escritoras han pasado por ello.

Causas

No hay una duración específica para esta clase de bloqueos, estos pueden durar desde minutos, semanas e incluso años. Pero entonces, ¿a qué se deben? Sarah Ahmed afirma en su estudio, respaldado por distintos autores, que los motivos se pueden agrupar en cuatro ámbitos:

Fisiológicos: padecimientos como la depresión, ansiedad, cansancio y estrés pueden ser la razón por la que te sientas inhabilitado para escribir. De igual manera, al tener una mente sobresaturada con otros asuntos, no dará espacio para lidiar con el proceso creativo correctamente. El burnout también es un causante que entra en esta categoría.

Motivacionales: se refiere a la indiferencia por escribir debido a la preocupación de no ser suficiente, el miedo a la crítica y lo que piensen los demás disminuye el entusiasmo por escribir. De igual manera, la pérdida del gusto por redactar porque se siente como obligación u otros distintos factores también incentiva estos bloqueos.

Cognitivos: la atención al detalle extremo o perfeccionismo puede ser un impedimento para obtener esa deseada inspiración. Prestar toda la atención a estructuras, reglas gramaticales y planeación ralentizan el proceso creativo. Esto puede provocar un pensamiento más estrecho, donde la creatividad se ve cada vez más restringida a tal grado que las ideas de una persona se limiten.

Conductuales: son aquellos motivos relacionados con la falta de práctica, organización y procrastinación, donde la persona decide postergar el escribir por no tener un horario determinado o realizar otras actividades antes que escribir.

Se sea o no un escritor con experiencia, toda persona es propensa a padecer el bloqueo del escritor. Una principiante puede sentirse perdida al no estar acostumbrada a escribir o puede simplemente no gustarle. Un escritor experimentado, por otro lado, puede encontrarse indispuesto al sentirse presionado de sacar una obra maestra o estrés por tener una entrega próxima. El writer’s block no discrimina a nadie y las razones por las que la gente la padece son tan diversas como lo son las diferentes personalidades, experiencias, etcétera, de todo individuo.

Sí se puede salir del bloqueo

Aun así, existen consejos que pueden ayudarte a salir de este bloqueo. Sin embargo, es importante mencionar que no todas estas optativas funcionarán igual para todas las personas, la mejor opción sería comprender lo que sucede y elegir aquella alternativa que ataque ese motivo específico:

  • Escribe: Como vimos anteriormente, Virginia Woolf comenzó a relatar en su diario su frustración al no poder continuar escribiendo su obra. Escribir sobre el porqué no puedes escribir, sobre tu día o incluso narrar lo que piensas en el momento en estilo del flujo de consciencia puede servir mucho para dar el primer paso a redactar aquello que se intenta realizar. ¡Escribe sobre lo que sea! A veces, puede que en ese mismo texto encuentres ideas o incentivos que iluminen tu camino para comenzar o seguir con tu proceso creativo.
  • Despéjate: Estar frente a la computadora (o la hoja en blanco) no hará que mágicamente las cosas se escriban solas. Probablemente, necesites un cambio de aire para no seguir atascado en el mismo círculo vicioso de pensar en no poder escribir. Hacer alguno de tus pasatiempos favoritos o hacer ejercicio, aunque sea caminar, te ayudará a sentirte con más energía y puede ser que el cambio de escenario ayude a pensar en nuevas ideas.
  • Infórmate: Muchas veces al comenzar a escribir un texto no sabemos ni por dónde seguir por falta de información. Investigar más sobre lo que estás escribiendo y clasificar la información te ayudará a ampliar tus horizontes para abrir el camino a nuevos subtemas e ideas.
  • Pregunta: Puedes recurrir a un colega, amigo, familiar, etc., para conseguir diferentes perspectivas que no habrías pensado antes. De igual manera, la inteligencia artificial generativa también puede ayudarte a hacer una lluvia de ideas.
  • Enfócate: En esta era digital, es difícil permanecer desconectados. Mientras que las computadoras nos ofrecen todo lo necesario y más para escribir cómodamente, puede ser un arma de doble filo tener todo un mundo de distracciones como redes sociales y otros tipos de entretenimiento en un solo lugar. Minimiza o elimina estas distracciones al cerrar toda pestaña que no tenga relación con tu trabajo, silencia tus notificaciones o utiliza aplicaciones como Forest para enfocarte. De igual manera, escribir en un ambiente tranquilo y silencioso también puede ayudar a incrementar tu productividad.
  • Relájate: Sé paciente, escribir es todo un proceso que lleva su tiempo. De igual manera, a veces nos presionamos nosotros mismos porque queremos que el siguiente escrito sea exitoso, nos preocupa lo que piensen los demás o que no sea lo suficientemente bueno. Baja tus expectativas, no seas tan exigente contigo mismo y confía en tus habilidades.

Cabe remarcar que, en caso de pasar por situaciones personales difíciles, conocer la raíz del problema no será suficiente, ya que muchas veces estas no pueden solucionarse rápidamente. Para ello, será necesario tratar de tomar un poco de distancia de escribir y al estar dispuesto, regresar a ella. La escritura incluso podría funcionar como una distracción de la situación, que haga a una persona sentirse un poco mejor y despejarse.

Leyendas como Gabriel García Márquez expresaban su terror al comenzar a escribir: “la hoja en blanco es la cosa más angustiosa que conozco después de la claustrofobia”. Si este famoso escritor (y como muchos otros) temía a no saber qué escribir, ¿por qué nosotros no nos apiadamos de nosotros mismos? Hacer una introspección profunda sobre nuestro sentir será la mejor manera de lidiar con este problema y salir victoriosos de ello; y no olvidemos el alivio y orgullo de concluir con ese escrito pospuesto a pesar de los obstáculos.

No esperemos a escudarnos detrás del concepto del writer’s block para evitar abordar el problema. Es importante no tomar un papel pasivo durante esta inhabilitación, y otorgarnos un espacio para reflexionar, analizar y luego llegar a una solución para escapar de este bloqueo mental.

Este artículo del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación puede ser compartido bajo los términos de la licencia CC BY-NC-SA 4.0