La crisis de los “estudihambres” en Estados Unidos

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¿Cómo organizan su dinero los estudiantes para sobrevivir hasta fin de mes? Muchos estudiantes universitarios pasan hambre para comprar libros o pagar el alquiler.

Foto: FutureSmart

En un nuevo informe, el gobierno de los Estados Unidos descubrió que más de un tercio de sus alumnos universitarios están muriendo de hambre; y hay muchas cosas que, como gobierno, podrían hacer para ayudarlos. Pero esto no es información nueva.

El año pasado, el centro Hope publicó los resultados de una encuesta realizada a 43,000 estudiantes donde descubrió que el 36% de los participantes no están seguros de tener suficiente para comer, el 36% se sentía ansioso por su vivienda y hasta un 9% de los encuestados no tenía hogar.

Estas cifras aumentan en el caso de los estudiantes de colegios comunitarios, donde el 42% dice estar preocupado sobre si comerá o no, el 51%, sobre el alquiler y el 14% estaban sin hogar.

Esto va más allá de clasificarse como “estudihambres”, no se trata de alumnos que solo comen atún o sopas instantáneas; hay un porcentaje cada vez mayor de alumnos que no comen absolutamente nada, y eso afecta su educación. ¿Cómo puede un estudiante concentrarse en una clase con el estómago vacío?

Parte del estudio realizado por el gobierno de los Estados Unidos se centra en cómo pueden ayudar a resolver este problema. Una solución es el Programa Federal de Asistencia Nutricional Suplementaria, o SNAP, el cual proporciona ayuda alimentaria a los estadounidenses de bajos ingresos.

Aunque la asistencia alimentaria puede beneficiarlos, muchos estudiantes no saben que son elegibles para este programa debido a que el proceso de inscripción es sumamente confuso. Según el informe, 2 millones de estudiantes no recibieron los beneficios porque no sabían que eran candidatos.

Otro apoyo, según el centro Hope, es extender el Programa Nacional de Almuerzos Escolares (NSLP) a los colegios comunitarios. Si el gobierno reconoce la importancia del almuerzo y lo hace accesible a las escuelas públicas K-12, ¿por qué no hacer lo mismo para las instituciones de educación superior?

Con el costo de la universidad aumentando cada vez más —según Forbes, casi ocho veces más rápido que los salarios— además de los costos extra para libros y alojamiento; entrar y acabar la universidad se ha convertido en un desafío para los jóvenes estadounidenses, especialmente para estudiantes de bajos ingresos y de primera generación.

Que el gobierno reconozca el problema es solo el primer paso. Es tiempo de esperar y ver qué hacen con esa información y qué decisión toman para apoyar a más de un tercio de sus alumnos universitarios que no tienen que comer.