Xavier Aragay: "La creatividad va a ser el petróleo del siglo XXI"

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Con 25 años de experiencia en liderazgo y gestión en el sector educativo, Xavier Aragay señaló que no percibe que las universidades sientan la necesidad del cambio, pues están demasiado enfocadas en su funcionamiento diario.

Especial CIIE 2018

Porque la educación está en crisis en todo el mundo, hay que innovar para transformar el sistema educativo, más que intentar adaptarlo, señaló Xavier Aragay, Director de Reimagine Education Lab, en su conferencia magistral “Reimaginar la educación, reimaginar la universidad” en el 5° Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE).

Aragay señaló que prefiere la palabra ‘transformar’ a ‘innovar’. “¿Innovamos para adaptar un sistema, un modo de enseñar, que ya adivinamos que está en crisis, o estamos innovando para transformar? Porque no es lo mismo. Innovar para adaptar es resolver algunas cosas que no funcionan, innovar para transformar es pensar que puede haber una universidad distinta”, remarcó Aragay.

Con 25 años de experiencia en liderazgo y gestión en el sector educativo, el experto señaló que no percibe que las universidades sientan la necesidad del cambio, pues están demasiado enfocadas en su funcionamiento diario.

“La educación debe servir a la sociedad, no puede estar mirándose a ella misma repitiendo inercialmente acciones que lleva muchos años haciendo”, dijo.

Al plantear la pregunta de si la formación universitaria es prescindible, respondió que la universidad no desaparecerá, pero corre el riesgo de ser irrelevante.

“Hay alumnos capaces que cuando acaban la preparatoria deciden no ir a la universidad porque no les parece interesante. Puede ser una actitud minoritaria, pero puede marcar una tendencia”.

A pesar de ello, todo parece indicar que la demanda de formación universitaria crecerá en el futuro, pues hay estudios que indican que en la próxima década habrá 100 millones de personas que buscarán acceder a la universidad.

“Esto a lo mejor nos asegura una entrada de alumnos, pero puede estar escondiéndonos una realidad que demande una transformación importante en el proceso de enseñar y aprender, y de la propia universidad”.

Señaló que las universidades no son edificios, ni estructuras, ni planes de estudio, ni títulos, sino personas –profesores y alumnos– que se relacionan con el objetivo de que los estudiantes puedan convertirse en seres humanos totalmente desarrollados, porque son las personas las que cambian el mundo.

Por lo tanto, una educación pensada en las personas debe fomentar el equilibrio mental y espiritual, el pensamiento crítico y analítico y la creatividad, pues de acuerdo con él, “la creatividad va a ser el petróleo del siglo XXI”.

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Además mencionó que una pregunta vital que todos los estudiantes deberán hacerse es: “¿Quién soy?” Ya que un estudio sobre egresados de universidades europeas y estadounidenses, encontró que tras estudiar en la universidad, el 52% de los egresados aún no sabían quién eran, qué querían hacer, no sabían a dónde iban. “Esto es un fracaso increíble”, recalcó.

Es por eso que es necesario transformar la universidad hacia el desarrollo de la persona, y para hacerlo Aragay presentó 8 ideas:

  1. Recorridos flexibles

  2. Agrupación por intereses

  3. Aprender entre iguales y desiguales en grupos flexibles

  4. Equipos de profesores trabajando juntos en co creación

  5. Trabajar por retos, proyectos y problemas

  6. Usar los recursos online como herramientas para el aprendizaje

  7. Vida universitaria intensa

  8. Trabajo interdisciplinar y transdisciplinar

“Transformar la universidad es posible y necesario, es un gran reto; la experiencia universitaria debe ser profunda y distinta; no podemos conformarnos con profesores y alumnos que se arrastran por las aulas. Tiene que ser apasionante”, dijo Aragay.