Conforme el proceso de enseñanza-aprendizaje evoluciona hacia una práctica activa, el docente deja de ser un mero transmisor de información para convertirse en un facilitador. En este entorno, donde el alumno asume un rol participativo y ya no es sólo receptor de mensajes, el aprendizaje entre pares se posiciona como una estrategia clave y un proceso efectivo. Este método distingue la capacidad de generar y consolidar conocimiento a través del acto de enseñar a otros.
De acuerdo con Jake Hansen, el tutoreo entre estudiantes en un ambiente supervisado favorece una mayor retención de datos, ya que para enseñar un concepto a otro individuo es necesario comprenderlo previamente. Así, el intercambio de conocimientos beneficia tanto a quien aprende como a quien enseña, pues este último refuerza y profundiza su propio aprendizaje.
Esta teoría es respaldada por diversas estrategias de aprendizaje; sin embargo, fue Lev Vygotsky quien definió el término andamiaje, atribuyendo este nombre al proceso en el que un adulto ayuda a un menor a llevar a cabo una tarea. Una de sus aportaciones más significativas fue la teoría sociocultural del desarrollo, que explica la influencia de las interacciones sociales y culturales en el desarrollo cognitivo y en el aprendizaje de las infancias. Como detalla Andrea Álvarez, Vygotsky estableció que las niñas y los niños no adquieren conocimiento de forma aislada, sino que se construye mediante conexiones con otras personas, sobre todo con adultos o pares más competentes.
En específico, el concepto de peer instruction o “aprendizaje entre pares” fue desarrollado en la década de los 90 por el catedrático de Física de la Universidad de Harvard, Eric Mazur. Mazur precisa este método de enseñanza interactivo como un diálogo entre alumnos sobre una misma materia para alcanzar una comprensión profunda. Después de notar que a sus estudiantes les resultaba difícil asimilar ciertos conceptos, optó por transformar el aula en un espacio de debate y razonamiento mediante preguntas guía.
En este escenario, como plantea la revista UNIR, el docente abandona el papel de orador y el aprendiz deja de ser un oyente pasivo que sólo memoriza. El profesor progresa hacia la figura de un facilitador o mentor que, lejos de limitarse a calificar respuestas como correctas o incorrectas, modera la discusión para fomentar la reflexión, el debate y el pensamiento crítico.
Así, Mazur fija cuatro etapas del método de aprendizaje entre pares:
- Fuera del aula, el alumnado se familiariza con el material que el maestro ha brindado, mediante lecturas y cuestionamientos.
- A la hora de la clase, se promueve un debate sobre un tema en particular, a partir de la respuesta a los cuestionamientos previamente presentados por el docente.
- Cada estudiante emite su postura personal tras intercambiar sus ideas y pensamientos con otros compañeros.
- Después de compartir en grupo, las y los alumnos contestan la pregunta inicial de nuevo, ya sea de la misma forma o modificada tras la introspección.
Otras teorías que apoyan el aprendizaje entre pares son la constructivista y la conectivista. La primera se vincula con la experiencia previa, las creencias y los conocimientos que cada alumno ya ha adquirido; plantea en su vertiente social, derivada también de Vygotsky, que el aprendizaje es un proceso activo y una actividad social. La segunda, fue introducida en 2005 por George Siemens y sostiene que la tecnología está estrechamente ligada con el aprendizaje. Desde esta visión, discernir qué información es relevante resulta esencial, especialmente en un contexto en el que muchos estudiantes están conectados en línea y expuestos a grandes volúmenes de información. Comprender estos entornos sociales y digitales contribuye a propiciar interacciones de aprendizaje más efectivas.
Igualmente, el aprendizaje cooperativo hace que el estudiantado converse y se vincule sin funciones fijas; todos los integrantes de un grupo trabajan hacia una meta de aprendizaje compartida. Este involucra un enfoque que, en muchas ocasiones, se manifiesta como Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), resolviendo situaciones reales.
En síntesis, esta tutoría entre pares se basa en la interacción entre un mentor, generalmente un estudiante con mayor dominio de determinado tema, y un compañero que requiere de su apoyo. Bajo esta metodología, los roles son dinámicos e intercambiables dependiendo del tópico. El aprendizaje se vuelve bidireccional, pues el tutor refuerza sus conocimientos al explicarlos y comprender la perspectiva de alguien más, mientras que el alumno apoyado consolida su aprendizaje al procesar la información y verse obligado a verbalizar sus propias ideas, clarificándolas.
Beneficios de la colaboración en el aula
Existe una serie de ventajas al implementar el aprendizaje entre pares para llegar a un entendimiento profundo de un tema en particular. Mazur asegura que la educación no debe reducirse a la transferencia de conocimientos, sino a poner el foco en los alumnos y compartir con ellos parte de la responsabilidad sobre su aprendizaje.
A continuación, se enlistan algunos beneficios de incorporar esta metodología como herramienta de aprendizaje en el salón de clases. Esta compilación reúne las recomendaciones de autores como Eric Mazur, Jake Hansen, Nailah Herbert, Nell Derick Debevoise Dewey y Ceri Jones.
- Potencia una mayor interacción y dinamismo en el aula; crece el interés del estudiantado. Además, hay un mayor aprovechamiento del tiempo en este espacio.
- El aprendizaje conceptual a profundidad es posible, cada estudiante puede aplicar lo aprendido.
- Existe un fortalecimiento de la capacidad de argumentación y de las habilidades de comunicación para sus relaciones interpersonales.
- Refuerza el trabajo en equipo, la cooperación y la paciencia.
- Mejora la retroalimentación con la finalidad de reconocer las áreas de oportunidad y nuevas soluciones.
- Brinda mayor confianza en sus conocimientos y en las personas, lo que se puede traducir en menores tasas de absentismo estudiantil.
- Favorece la diversidad de opiniones y pensamientos. Conocer distintos contextos y situaciones permite enriquecer el panorama y, por tanto, el proceso de aprendizaje.
- Refuerza el aprendizaje en tiempo real.
- Crea un espacio de respeto mutuo y metas compartidas que se alcanzan más rápido y de manera más eficiente. Lo anterior ayuda a los programas educativos a reducir costos.
- Permite escuchar experiencias reales y descubrir mejores formas de hacer las cosas, no meramente acudir a lo establecido.
- Ofrece un modelo a seguir realista y alcanzable, en el que los pares, incluso dentro de la misma clase, se motivan.
Además del contexto académico, se señala que la construcción de conocimiento entre pares contribuye a la vida profesional futura de los aprendices. De esta forma, serán personas capaces de innovar, adaptarse y colaborar de manera efectiva en equipos multidisciplinarios.
Desafíos críticos en la implementación
Por otro lado, también existen algunas posibles limitaciones al adoptar esta metodología. Hansen describe que para algunas personas, sobre todo para estudiantes más jóvenes, aprender de sus pares puede ser tan estimulante como una distracción. Si se trata de compañeros que tienen un vínculo afectivo más fuerte, por lo general tienden a desviarse de la temática.
Asimismo, otros podrían no necesariamente respetar la retroalimentación o los comentarios emitidos por sus iguales. Por lo general, cuando el docente tiene recomendaciones suelen escuchar con atención al ser una figura de autoridad. No obstante, cuando se trata de un par es más fácil ignorar una idea o consejo.
La revista UNIR también plasma algunos obstáculos que los expertos en educación observan con este método, como que, en ocasiones, resulta complejo que el alumnado se comprometa a trabajar los materiales antes de tomar su clase. Incluso para los maestros, el tiempo dedicado a planear y preparar una materia es mayor.
Modelos del aprendizaje entre pares
Lejos de ser un esquema rígido, el aprendizaje entre pares ofrece diversas estrategias y modalidades para facilitar su implementación en el aula. En esta línea, Hansen propone las siguientes:
Modelo proctor: un estudiante con mayor experiencia enseña a otro más joven o con menos experiencia, esto puede ocurrir con dos personas de distintos grados académicos o incluso entre alumnos de una misma clase.
Seminarios de discusión: a través del debate se profundizan y se conocen distintas perspectivas. Estos suelen ser más comunes en la universidad.
Grupos de apoyo entre pares: estas reuniones son dirigidas por estudiantes, por lo general fuera del aula y sin el acompañamiento docente. Así, los compañeros estudian para sus exámenes o para realizar proyectos grupales.
Evaluación entre pares: se brinda retroalimentación informal entre compañeros, algo común en cursos de escritura.
Proyectos colaborativos: los estudiantes trabajan en grupo para entregar un proyecto dentro de un plazo determinado. En su interacción se propicia la colaboración y se forjan distintas habilidades interpersonales.
Grupos en cascada: cuando los alumnos se organizan en grupos que aumentan o disminuyen progresivamente. Por ejemplo, si aprenden un tema de forma individual, lo discuten en parejas y después esas parejas lo comparten con otras.
Mentoría: alguien con experiencia en un área determinada guía y apoya a un alumno. Ya sea una mentoría entre pares o, en otros casos, que un estudiante requiera apoyo adicional y tenga un mentor que trabaje con él individualmente.
Enseñanza recíproca: los aprendices se enseñan entre sí y desarrollan habilidades de preguntar, predecir, resumir y aclarar.
Método jigsaw (rompecabezas): los alumnos se dividen en grupos y cada uno estudia un tema distinto; después, un integrante de cada grupo se reúne en un nuevo grupo donde comparten otros temas, lo que permite la discusión de múltiples conceptos.
Cinco pasos para una ejecución satisfactoria
Hace varias décadas, Topping y Ehly ya proponían un modelo para implementar con éxito el aprendizaje entre pares en cinco pasos.
- Organización y compromiso: primero, se debe establecer una estructura de interacción; la clave está en emitir una retroalimentación inmediata. Pues mientras al docente le toma tiempo calificar, entre compañeros pueden corregirse en el momento. Siempre y cuando el ambiente permita un flujo continuo de comentarios.
- Provocación del conflicto cognitivo: un aprendizaje real conlleva un reto, el “conflicto cognitivo” hace que el alumno note una discrepancia entre lo que él cree y la información de su par. Así, los estudiantes cuestionan sus propias ideas, existe una mayor participación y se coconstruye el conocimiento.
- Andamiaje y gestión del error: los alumnos más avanzados actúan como “andamio” apoyando a otros a resolver problemas que solos quizás no podrían. En este caso el tutor monitorea a su compañero y detecta errores para reforzar su agilidad mental.
- Comunicación activa: para explicar un concepto, el estudiante debe procesarlo y organizarlo primero en su mente. Esto le aportará habilidades comunicativas que son transferibles a su vida profesional.
- Gestión del afecto y motivación: factores emocionales como la confianza, la responsabilidad mutua y el sentido de pertenencia serán vitales para admitir dudas. En un ambiente confiable y hasta de liderazgo compartido, aumentará la motivación.
La metodología prepara finalmente a los aprendedores para un espacio laboral y profesional a futuro. Estos entornos serán multidisciplinarios y transdisciplinarios, requerirán adaptación y pensamiento crítico, por lo que reconocer cómo resolver problemas y trabajar en conjunto será indispensable sin importar la rama a la que se dediquen.
El aprendizaje entre pares se fortalece en un ambiente de colaboración, diálogo e identificación del otro como fuente legítima de conocimiento. Compartir experiencias no sólo enriquece las trayectorias individuales sino que crea comunidades de aprendizaje significativas. ¿Qué modelos aplicarías a tu propio acercamiento al aprendizaje entre pares?
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