La cámara de eco y la amenaza al pensamiento crítico-humano

cámara de eco

Una disonancia comunicativa facilitada por la personalización de contenidos ha creado un problema preocupante para la educación del siglo XXI.

Foto: Bigstock


Hemos tratado anteriormente el impacto de las fake news en la percepción general y la forma en la que construimos nuestra realidad a través de la información, pero estas noticias falsas o tendenciosas no son el único síntoma de este cuadro crónico que ataca directamente nuestro pensamiento crítico y nuestra humanidad.

La cámara de eco es un bucle de contenidos en las redes sociales de un usuario o un grupo de usuarios. Es habilitada por los algoritmos con los que funcionan sitios como Facebook y Twitter.

Nuestros hábitos, puntos de vista y tonos de conversación definen el tipo de contenido al que seremos expuestos con más frecuencia. Esto puede parecer inofensivo si hablamos de temas inocuos como el amor a los perros o el gusto por el café, pero, ¿qué pasa cuando Facebook toma en cuenta nuestras posturas políticas para decidir qué contenidos nos va a mostrar, o las páginas y amigos que nos va a sugerir?

Así es como se construye una cámara de eco, el algoritmo cambia la diversidad de discurso por el consenso, elimina la necesidad de cuestionar, reflexionar y aprender de lo que vemos. Nos deja indefensos para lidiar con una realidad distinta a la que nos proporcionan nuestros canales de entretenimiento. El problema siempre empieza con alguien que no está de acuerdo, y lo grave es que no termina.

El extremismo político, el lado oscuro de las cámaras de eco

30.11 millones de mexicanos votaron por Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales del 2018, otros 34.9 millones dividieron sus votos entre los demás candidatos. López Obrador tomó posesión el primero de diciembre del año pasado, más de tres meses después, la guerra de posturas políticas en redes sociales continúa.

La diferencia de opiniones se convirtió en conflicto. A la falta de pensamiento crítico y dimensión humana, el conflicto llevó a los insultos, ataques personales y en algunos casos, hasta amenazas de muerte. Para este punto ya no hablamos de desacuerdos, hablamos de violencia sistematizada.

Manuel Antonio Romo Aguirre, profesor de ciencias políticas de la UNAM, explicó para La Nación que el problema de la violencia en redes, no se originó con el uso de la tecnología, simplemente se hizo más visible, pero siempre ha estado ahí, las personas encontraron una válvula de escape más efectiva y sin consecuencias. “Las redes sociales ahora son el escenario de las protestas, cada vez es más común que se convoque a una marcha o boicot a través de redes y con eso darle salida a todo aquello que nos parece que está mal”, indicó Romo Aguirre.

El reto de los educadores en el siglo XXI es remover estos filtros de comunicación, fomentar en los estudiantes la construcción de estructuras sensibles pensamiento, análisis y expresión

El académico sostuvo que la diferencia de opiniones y posturas políticas es tan solo la punta del iceberg. A nivel de redes, nos faltan las herramientas para distinguir, cuando solo estamos leyendo o escribiendo una opinión y cuando estamos usando el foro a nuestra disposición como válvula de escape. Es esta disonancia la que nos bloquea una comunicación efectiva con nuestros interlocutores en línea. Ni siquiera nos permite verlos como personas.

El reto de los educadores en el siglo XXI es remover estos filtros de comunicación, fomentar en los estudiantes la construcción de estructuras sensibles pensamiento, análisis y expresión, comenzando al menos con plan o un set de pasos que ya varios académicos han comenzado a abordar.

Del método científico al método crítico

El método científico ha sido el gran recurso para obtener y validar conocimiento durante los últimos 500 años. Hoy en día, las fuentes y mecanismos que usamos para este propósito han cambiado al punto que un apéndice que se refiera específicamente al pensamiento crítico y sensible es necesario para actualizarlo.

Un método crítico como tal no ha sido publicado, pero James Ryan, Decano de Educación de Harvard, planteó los lineamientos correctos para desarrollarlo. Sostiene que para guiar a los estudiantes en la formación del pensamiento crítico y la búsqueda de perspectivas más amplias, flexibles y empáticas es necesario:

  • Detenerse entender y clarificar con el interlocutor antes defender cualquier perspectiva

  • Mantenerse curioso

  • Buscar el consenso por encima de la competencia

  • Si es un tema del que no se conoce, informarse y pedir al interlocutor orientación, escuchar antes de ofrecer un contrapunto

  • Cuestionarse seriamente, ¿qué es lo que realmente importa? Examinar las creencias y convicciones propias

Estas medidas son un buen comienzo para que, aun en la ausencia de acuerdos durante un diálogo, este no escale a niveles de violencia verbal, el primer escalón del cuadro sintomático que describimos.

La cámara de eco es un fenómeno producido por la sinergia entre el avance de la tecnología y la personalización de contenidos. Ambas siguen desarrollando tan rápido que es difícil el análisis del panorama que producen y la generación de soluciones a los problemas que plantean, pero con un redoble de esfuerzos por parte quienes producen y comparten el conocimiento, podemos estar a la par y crear programas de educación que aseguren el uso de redes sociales y contenidos como una herramienta y no como una plataforma con efectos de aislamiento social y disonancia comunicativa.