Comprendiendo la configuración de la generación Alfa

Ya existen adolescentes dentro de la generación Alfa. ¿Sabes quiénes son y cuáles son sus ideales, tendencias y perspectivas? ¿Qué habilidades académicas será fundamental fomentar en ellos?

Comprendiendo la configuración de la generación Alfa
Ilustración: Anton Vierietin, iStock.com
Una lectura de 7 minutos

La generación Alfa ya no solamente se reduce a infantes, sino que ahora muchos de ellos ya son adolescentes, por lo que su llegada a la educación media superior y a las universidades se aproxima cada vez más. Y así como el mundo ha tenido que mantenerse actualizado conforme a las nuevas tecnologías que han sacudido al mundo, tanto docentes como madres y padres de familia deben también estar en sintonía con esta nueva generación de jóvenes, con el fin de guiarlos ante un futuro cada vez más ajetreado.

¿Quiénes son la generación Alfa?

El término “Generación Alfa” se escoge para representar el comienzo de un nuevo ciclo a través de la primera letra del alfabeto griego. Son la primera generación en el mundo que nace con cimientos sólidos en lo que es el Internet, las redes sociales y las tecnologías digitales avanzadas. Con una notoria inclinación hacia dicha tecnología, esta cohorte es hija de Millennials principalmente, quienes, a diferencia de las generaciones más nuevas, llegaron a experimentar el antes y el después del Internet, por lo que la tecnología ya es parte de ellos desde la cuna. Debido a sus familiares, la huella digital de muchas de estas infancias existe incluso desde el día en que nacieron, por lo que la exposición constante ante las redes sociales llega a moldear su relación e incluso identidad con la tecnología desde edades tempranas.

Aunado a lo anterior, el contexto de los familiares de esta generación ejerce una influencia significativa en la formación de estos jóvenes. En la actualidad, en la mayoría de las ocasiones, los hogares sostienen a la familia con el trabajo no solo del padre, sino también de las mamás,  incluso llegando a tener hasta dos trabajos distintos. Esto provoca una reducción del tiempo recreativo y de convivencia, en la que, para muchos, será difícil encontrar tiempo para llevar a sus hijos a realizar actividades extracurriculares, monitorear lo que ven en redes sociales o simplemente pasar tiempo juntos. Por lo que recurrir a pantallas para el entretenimiento se convirtió en la solución más sencilla.

Adicionalmente, la niñez de esta generación también se vio impactada considerablemente por la pandemia de COVID-19, en la que su desarrollo social, emocional e incluso académico se vio afectado negativamente. Esto no fue solo por la falta de interacciones sociales con otros niños y niñas, sino que, debido al cierre de las escuelas y su modalidad en línea, así como a la falta de actividades al aire libre, el tiempo en pantalla se incrementó.

Cabe recalcar que el contenido de las pantallas ha cambiado radicalmente y es muy distinto al de las generaciones anteriores. Hoy en día, los jóvenes se ven saturados de una cantidad de contenido nunca antes vista en plataformas gratuitas como YouTube. Y aunque existe material de excelente calidad creado para fomentar el desarrollo y bienestar de las infancias, lamentablemente también existen aquellos canales que pasan horas estudiando la combinación perfecta para crear el contenido que los mantenga “enviciados” y les otorgue la mayor cantidad de vistas; lucrando sin importar el impacto psicológico que puede tener en ellos.

Asimismo, lo anterior deriva en que los individuos pertenecientes a la generación Alfa tengan un concepto de la realidad alterado. Además del contenido sin sentido que consumen, así como del uso y la normalización de la inteligencia artificial, están expuestos a un mundo hiperconectado donde están saturados de las noticias más alarmantes (ya que, claramente, las noticias más negativas atraen más vistas) que los llevan al doom scrolling constante y donde los modelos a seguir ya no son principalmente figuras públicas como cantantes o actores de cine, sino influencers.

Lo que antes se reducía a conocer a los ídolos a través de entrevistas en televisión o revistas en una cantidad de tiempo espaciada o publicaciones ocasionales en sus redes sociales, ahora se ha convertido en videos diarios en donde las relaciones parasociales se han fortalecido a través de videos publicados diariamente a lo largo del día en donde se muestran las rutinas diarias de estas personas, así como sus opiniones.

Es de esta manera que las infancias pudieron crecer con ideales de una vida llena de viajes, lujos y dinero, por lo que puede provocar en ellos la comparación constante entre su vida normal y la de aquellas vidas perfectas que ven en pantalla; lo que desata cada vez más aspiraciones irreales, baja autoestima, depresión y ansiedad en los jóvenes. Adicionalmente, la confianza que depositan en estas figuras también moldea su comportamiento y sus opiniones.

Esto nos lleva a las quejas que han expresado docentes (especialmente en Estados Unidos) con respecto a esta generación, muchos de ellos incluso recurriendo a renunciar a sus trabajos y a emprender una carrera distinta. Recordemos siempre que el Internet no es un lugar seguro para las infancias y adolescentes, y que es un tema para tratar con delicadeza, especialmente cuando es tan fácil cruzarse accidentalmente con contenido inadecuado no apto para estas edades. Ahora bien, muchos jóvenes están acostumbrados a interactuar en espacios no designados para su edad, por lo que pueden llegar a relacionarse con adultos , quienes pueden vulnerabilizarlos ante depredadores o hacerlos creer que tienen una madurez superior a la de sus compañeros, debilitando los lazos sociales con quienes los rodean en la vida real.

De igual manera, parte de ello se debe a la identidad digital que los internautas pueden adoptar, en donde pueden interactuar de formas despectivas y violentas sin responsabilizarse de las palabras que escriben desde sus teléfonos móviles hacia otros usuarios o en comentarios públicos en videos y redes sociales.  Sumando la falta de interacciones sociales y el tiempo en pantalla, pasa a que muchos de estos jóvenes traduzcan sus acciones en línea a la realidad, lo que es problemático al momento de interactuar con familiares, compañeros y autoridades.

Tampoco es de mucha ayuda que los videos cortos también hayan afectado la capacidad de atención de las personas en general. Sin embargo, esto tiene un impacto más profundo cuando estos videos se empiezan a consumir desde edades tempranas por lapsos de tiempo prolongados, como lo ha hecho la generación Alfa, donde no es normal la cantidad de videos sobre estimulantes de 30 segundos que tanto consumen. A los que, además, muchos de ellos pueden reaccionar negativamente al quitarles dichas pantallas, las responsables de proveerlos con dopamina instantánea.

Esto los afecta gravemente en el sector académico. La comunidad docente ha expresado su preocupación al notar que no solamente es el sostenimiento de la atención, sino que están teniendo problemas para comprender el material, leer y hacer operaciones básicas de matemáticas. Alarmantemente, esto tiene repercusiones en su travesía académica y llegará un punto en el que no podrán comprender el material en preparatoria y universidad.

Reforzando habilidades en el aula

Se ha llegado a dar por “perdida” a esta generación e incluso se llega a culpar a la pandemia o a las pantallas en distintos medios. Sin embargo, y como toda generación, la cohorte Alfa también cuenta con habilidades valiosas que pueden ayudar a la comunidad docente a potenciar su aprendizaje; por lo que conocerlas (al igual que sus puntos débiles) será esencial para crear un plan de estudios acorde a los requerimientos de estos nuevos jóvenes.

La inteligencia artificial es una tecnología inherente a la generación Alfa, quienes la ven como “[…] un entorno predeterminado. Esto moldea la manera en que esperan recibir información: de forma rápida, personalizada e interactiva” (Brower, 2025). Para ellos no es la novedad revolucionaria que ha sido para generaciones anteriores, por lo que las y los docentes deben ver esta herramienta como una normalidad para los jóvenes e integrarla en sus planes de estudio para potencializar su uso de tal manera que pueda ser benéfica para el estudiantado.

Se acabaron los clásicos resúmenes y ensayos para evaluar la comprensión del estudiante, ahora serán imprescindibles tareas que inciten el pensamiento crítico por medio de actividades orales en lápiz y papel e incluso con el apoyo de plataformas educativas que fortalezcan esta competencia. De igual manera, la alfabetización y el uso ético de la IA deben ser integrados en los planes de estudio de los jóvenes para utilizar dichas herramientas con sentido y evitar su mal uso.

Debido a la hiperconectividad del mundo moderno, los jóvenes de ahora están más acostumbrados a hablar a través de texto en vez de cara a cara, por lo que la escuela, para muchos, será la única oportunidad en la que podrán interactuar en la realidad con otras personas de su edad. Incentivar el trabajo en equipo continuará siendo un aspecto imprescindible no solamente para aprender a colaborar con otros, sino también para ejercitar las habilidades sociales como la comunicación respetuosa, el establecimiento de límites, la escucha activa y la empatía.

La conectividad constante ha hecho que los jóvenes estén mayormente informados sobre temas de importancia global tales como política, economía, medio ambiente, entre otros. La libertad de involucrarse y ser vocal a través de las redes sociales ha ocasionado que muchos de los jóvenes opinen, cuestionen y se involucren en estos temas. Implementar materias de ciudadanía, ética y sustentabilidad desde edades tempranas (y con temas adecuados a la edad de los jóvenes) puede ayudar al alumnado a formular opiniones y perspectivas más fuertes que estén académicamente sustentadas.

La creatividad es una habilidad que también muchas de las plataformas con las que estos jóvenes interactúan han incentivado. Desde juegos como Minecraft hasta la creación de videos en redes sociales, esta cohorte ha tenido la oportunidad de expandirse no solo como consumidores, sino también de contribuir con su imaginación. Enfoques como el aprendizaje basado en retos y el design thinking serían las opciones ideales para impulsar la creatividad de esta generación en el ámbito académico.

Cuando se trata de aprendizaje, esta nueva generación suele ser más independiente y autodidacta que las anteriores. Con la información del mundo en la palma de su mano, estos jóvenes suelen buscar la respuesta a sus preguntas a través de los distintos motores de búsqueda a su alcance y a través de distintos medios: desde videos detallados y gratuitos en YouTube o foros de discusión en Reddit, hasta pagar por un curso virtual especializado en una universidad. Tracy Brower, socióloga y consejera de la Universidad de Michigan, comparte que los maestros deben transformarse en facilitadores y mentores del aprendizaje para apoyar a su alumnado, ya que este autodidactismo también puede disminuir la paciencia de los jóvenes para recibir información estructurada por parte de los docentes.

Mientras que la pandemia, el uso indebido de IA y otras tecnologías tuvieron un impacto negativo significativo en la generación Alfa, debemos reconocer que esta no lo ocasionó, sino que intensificó un problema ya existente. Si las instituciones educativas no actúan rápidamente para contrarrestar el declive académico de estas nuevas generaciones, se corre el riesgo de que estos jóvenes no estén a la altura de los niveles de la educación superior.

Las herramientas tecnológicas también deben usarse con propósitos bien definidos. Igualmente, los jóvenes están tan habituados a las plataformas digitales para motivos sociales y de diversión, que puede llegar a saturarlos aún más o aburrirlos, por lo que hacer una selección consciente de las herramientas a utilizar dentro del aula no será una decisión sencilla. Sin embargo, la gran variedad de programas existentes y, dependiendo del objetivo del profesor, pueden ser un gran aliado para complementar el aprendizaje del cuerpo estudiantil.

Es importante para docentes y familiares conocer y comprender a estas nuevas generaciones para apoyarlas en su desarrollo integral. Esto, a través del entendimiento de las circunstancias que les tocó vivir a edades tempranas, así como de conocer las tecnologías y tendencias en las que participan, con el fin de mantener un diálogo abierto para empatizar con ellos e implementar planes de acción para consolidar su formación integral.



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