El gran debate: ¿cuánta tarea es suficiente?

bigstock--224626231.jpg

Cuando de tareas y deberes se trata, hay poco consenso sobre cuánto tiempo los alumnos le deben dedicar y la cantidad que se les debe asignar.

Foto: Bigstock

En lugar de preguntar cuál es el equilibrio correcto entre el tiempo y cantidad de tarea que se debe asignar a los estudiantes, los docentes deben preguntarse por qué asignan estos deberes y qué resultado desean ver en los alumnos. Al investigar este tema, un grupo de investigadores encontraron que entre más tiempo se le dedica a los deberes, más estrés se produce en los niños y menos tiempo se le dedica a la socialización y a clases extracurriculares.

El PTA Nacional y la Asociación Nacional de Educación de Estados Unidos sugiere que los niños en grados K-2 deben pasar entre 10 y 20 minutos en la realización de tareas, mientras que los alumnos del 3er al 6to grado, entre 30 a 60 minutos al día. Los estudiantes de secundaria deben dedicar 30 minutos aproximadamente de trabajo en casa por cada asignatura, y un poco más para los cursos de honores.

Aún así, una métrica ampliamente utilizada para asignar deberes es la regla de diez: dedicar diez minutos al día por grado. Es decir, un estudiante de primero deberá dedicar diez minutos a su tarea, mientras que uno de último año podría dedicarle hasta 120 minutos al día.

Para los alumnos de nivel primaria, comenzar con poca tarea los ayuda a desarrollar hábitos de estudio que, a medida que crecen y sus capacidades cognitivas maduran, se les podrá asignar más tarea a la vez que aprenden hábitos de responsabilidad y aprendizaje independiente.

¿La tarea conduce a un mayor logro académico? En este tema los investigadores no han llegado a una conclusión. Algunos estudios han descubierto una conexión positiva entre el trabajo en casa y el logro académico; otros han encontrado una relación negativa o inclusive ninguna relación en absoluto.

¿Por qué las investigaciones reportan hallazgos tan diferentes? Los académicos reportan problemas como el desarrollo de los niños pequeños o los objetivos que tienen los maestros. Además, la mayoría de los estudios examinan la tarea en general y no por temas, lo que ayudaría a entender mejor la conexión entre deberes y el logro académico.

Además, es necesario revisar que las tareas asignadas sean de alta calidad y con objetivos claros. Los deberes deben enfocarse en lo que el alumno puede realizar en casa sin ayuda, personificar el grado de dificultad según el progreso, sugerir un marco de tiempo en lugar de un periodo fijo para completar la tarea, dar instrucciones claras y moldear los métodos que se utilizan para resolver problemas largos o complejos.

Aunque el debate entre la cantidad de tarea asignada y el tiempo que se le debe dedicar continúa, es importante recordar el beneficio que una buena tarea puede traer al alumno. Aquellos estudiantes cuyos docentes los han capacitado por medio de estas actividades pueden adoptar buenos hábitos como el establecimiento de objetivos, el autocontrol y la planificación. Así como desarrollar una serie de activos personales: mejora la gestión del tiempo, mayor autoeficacia, mayor esfuerzo e interés, un deseo de dominio y una disminución en el sentimiento de impotencia.