¿Es posible restaurar un cerebro frito?

El ‘brain rot’ podría estropear nuestro cerebro, por lo que ser conscientes del contenido que consumimos es relevante para no caer en hábitos que nos afecten negativamente.

¿Es posible restaurar un cerebro frito?
Imagen: AntonioSolano, iStock.com
Una lectura de 7 minutos

Pasar tiempo frente a nuestras pantallas navegando por redes sociales y viendo videos cortos desde la comodidad de las palmas de nuestras manos es lo más normal, especialmente cuando las redes sociales nos lo facilitan a través de aplicaciones como TikTok, Instagram, YouTube, entre otras. 

Mientras esperamos entrar a una consulta, en la línea del supermercado o desde nuestros propios sillones, es casi imposible aburrirnos por la cantidad infinita de recursos audiovisuales que nos brinda el Internet. Sin embargo, ¿es todo ese contenido realmente sustancioso para nuestro cerebro? La respuesta es no, por eso la gran parte del contenido que hay en redes y que suele ser muy popular ha sido catalogado como brain rot, el cual se podría traducir al español como cerebro podrido o cerebro frito.

El brain rot es un concepto relativamente reciente, el cual ha resonado específicamente en las generaciones más nuevas. Y ha sido tanto su uso que fue catalogada como la palabra del año 2024 por la Universidad de Oxford. Se refiere a “el supuesto deterioro mental o estado intelectual de una persona, específicamente siendo visto como el resultado del sobreconsumo de material (particularmente contenido en línea) que es considerado trivial o nada mentalmente retador. De igual manera, es algo que también puede llevar a ese deterioro”. 

Esta definición puede sonar muy extrema, y hasta puede parecer que es un tipo de enfermedad, pero esto ha sido referido más como un fenómeno que un padecimiento médico; aunque sí puede tener un impacto significativo en nuestra salud mental. Aun así, mucho de este contenido está conformado por memes populares y tendencias del momento. Por dar algunos ejemplos, memes como este gato, seguir a influencers que publican imágenes retocadas retratando una vida “perfecta”, noticias fatalistas y amarillistas, y videos bizarros como este, el cual involucra cabezas humanas en escusados.

Empero, el brain rot no es un concepto nuevo. El término fue utilizado mucho tiempo atrás, en 1854, por Henry David Thoreau en su obra Walden; en donde el autor describe las maneras en las que la sociedad simplifica ideas complejas a tal grado que afectan negativamente las habilidades cognitivas de las personas. Actualmente, esta definición sigue siendo válida, especialmente con la sobresaturación de información con la que somos bombardeados por la, también infinita, cantidad de medios a la que muchas personas tienen acceso. 

Son tantas las personas y compañías que pelean entre sí por nuestra valiosa atención, aunque sea por unos segundos para poder vender productos, servicios e incluso ideas; que la mejor manera de hacerlo es a través de contenido creado específicamente para sus audiencias y que, claro, sean lo más cortos, entretenidos y llamativos posibles. Por lo que el contenido brain rot es una excelente manera de hacerlo, al ofrecer multimedia que es entretenida y muy fácil de digerir.

Sin embargo, el brain rot no solamente se limita al contenido audiovisual, sino que también hace referencia al vocabulario que las nuevas generaciones utilizan para comunicarse entre sí. Palabras que para muchos no tiene sentido como: skibidi, sigma y rizz, por decir algunas, tienen un trasfondo más profundo de lo que pudiera describirnos un diccionario; aunque claro, algunas de estas palabras han sido reconocidas por la RAE debido a que muchas personas las utilizan en la cotidianidad.

Este tipo de vocabulario y el contenido brain rot que muchos consumen puede ser un indicador de lo que se le llama chronically online o en español, crónicamente en línea; el cual es otro concepto utilizado muy a menudo por los internautas para describir a aquellas personas que pasan mucho tiempo en línea y son conocedores de los últimos memes y tendencias de las comunidades en redes sociales.

Sin embargo, este tipo de entretenimiento no se reserva únicamente a aquellos que están crónicamente en línea, ya que, aunque atribuido a las generaciones más recientes, todas las personas pueden ser víctimas del brain rot. Al ser un contenido atractivo y agradable que causa emociones positivas en el momento, es fácil ceder ante este y tomar una actitud pasiva donde es posible dejarse llevar por lo que se nos muestra. Se podría decir que, para muchas personas, también es una forma de escapar de la realidad.

“La expresión brain rot es una especie de confesión de los usuarios de las redes sociales, donde indican el malestar intelectual que les ha provocado el exponerse de manera desmesurada a contenidos de mala calidad, vacíos o intencionalmente absurdos, lo que los ha llevado a reconocer que su cerebro empieza a funcionar incorrectamente”. – Rubén Vázquez, Forbes 2024.Ahora bien, la combinación del contenido de la mano con malos hábitos tecnológicos como el binge-watching de videos cortos, el scrolling sin fin en redes sociales sin motivo alguno o el consumo de contenido negativo (también conocido como doom scrolling) , aunado al multitasking de hacer todo esto mientras se realizan más acciones, hacen que nuestro cerebro se sobre estimule, teniendo diversas consecuencias como:

Efectos del brain rot

  • Toma de decisiones y organización ineficiente (puede verse un estudio aquí).
  • Fomenta la procrastinación.
  • Disminuye el pensamiento crítico, concentración, atención y retención de la memoria.
  • Problemas de sueño al pasar grandes cantidades de tiempo frente a una pantalla.
  • Aislamiento social y baja autoestima, ansiedad y depresión, especialmente cuando los usuarios comparan sus vidas con las de otras personas.
  • Fatiga mental por la gran cantidad de información que se consume.
  • Adicción a las redes sociales. Buscar constantemente la satisfacción de consumir contenido entretenido puede crear una dependencia.

Este fenómeno no es un término médico, pero los efectos que trae consigo son perjudiciales para nuestro bienestar mental y emocional. Sin embargo, el lado positivo es que es posible hacerle frente a este comportamiento, en donde el primer paso es ser consciente de lo que le estamos alimentando a nuestra mente día con día.

Algunos consejos para disminuir el brain rot

Se podría decir que el brain rot tiene “cura”. Es fundamental sobreponer nuestra salud mental y emocional antes que el contenido, tendencias y modas que nos muestre el algoritmo de las redes sociales y otros medios. Adicionalmente, también será necesario que realicemos algunas acciones para disminuir la cantidad de brain rot que vemos en nuestra cotidianidad. A continuación, te compartimos algunas recomendaciones para disminuir la interacción con este tipo de contenido:

Consejos para combatir el brain rot

  • Revisa con detenimiento el contenido que sigues en redes. Reflexiona acerca de lo que suben estas cuentas que sigues, lo que te hacen sentir y qué aportan. Deja de seguir aquellos usuarios que evoquen sentimientos negativos y elige aquello que realmente te interesa y pueda contribuir positivamente a tu vida.
  • Monitorea tu tiempo en pantalla. Hoy en día muchos teléfonos inteligentes cuentan con aplicaciones integradas como Bienestar Digital, el cual está disponible en el sistema operativo de Android, el cual ayuda a contabilizar y gestionar las horas en pantalla de los usuarios. Tan solo revisar el tiempo que pasamos frente a nuestros celulares puede ser sorprendente, por lo que esto puede alentar a muchos a pensar en maneras para reducir este tiempo.
  • Crea un plan de acción. Utilicemos las tecnologías a nuestro favor. Existen muchas aplicaciones que nos pueden ayudar a poner límites a aquellas páginas donde pasamos más tiempo y a ser más productivos y organizados. Igualmente, hay metodologías que pueden también ayudar a reducir el uso de celulares, tales como la técnica Pomodoro o el método ALPEN.
  • Realiza actividades que no involucren dispositivos tecnológicos. Practicar pequeñas sesiones de mindfulness que te anclen al aquí y ahora, dar un paseo por el parque, leer un libro, tomar el desayuno sin pantallas, tener un diario o apuntar tus pendientes en un cuaderno, pueden darnos un debido respiro de nuestros dispositivos tecnológicos. Estos pueden darte momentos de claridad mental, reflexión y relajación.
  • Socializa. Es fundamental priorizar el contacto humano antes de hacerlo por medios digitales. Claro que las tecnologías actuales han sido los mayores contribuyentes para conectarnos con cualquier persona del mundo, pero la interacción real entre personas es vital para no perder el hilo de la realidad, tener un sentido de pertenencia y crear momentos y recuerdos significativos con familiares y amistades.
  • Mentalízate. Otra manera que nos hace más conscientes sobre el uso de nuestros dispositivos es ponernos un objetivo al momento de revisar nuestros celulares, por ejemplo: contestar un mensaje determinado, buscar una receta en YouTube o encontrar en Instagram fotos del menú de un restaurante que visitarás pronto. Claro que también puede tener el objetivo de entretenerte, pero podrías intentar hacerlo por un determinado lapso de tiempo. 

Igualmente, intenta estar más presente en tu entorno, trata de no ver mucho el celular mientras esperas en un restaurante o estás caminando hacia algún lugar. Te sorprenderá que al contemplar tu alrededor podrías toparte con alguien que conoces, notar algo que llame tu atención o podría surgir una nueva idea, entre otros acontecimientos interesantes.

Más que alarmar, una llamada a la acción

El brain rot no es algo de lo que debemos escandalizarnos o estigmatizar, sino que es un fenómeno del cual las personas debemos sensibilizarnos con el fin de hacernos responsables de lo que consumimos a través de las redes sociales y el Internet; y no nos dejemos llevar por lo que los algoritmos nos imponen. “Con el contenido en línea estamos en territorios antes no explorados. Lo que vemos está extremadamente personalizado para que sigamos enganchados, lo que significa que todos tenemos diferentes accesos a la información y no estamos viendo lo mismo en una televisión. El algoritmo escoge lo que vemos. Estamos visualizando diferentes versiones de anuncios y diferentes cosas en nuestras redes”. – Lachlan Gilbert, Universidad de Nueva Gales del Sur.

Es interesante mencionar que en la obra Fedro, el cual es un diálogo entre Sócrates y Fedro escrito por Platón, donde despliega el rechazo y preocupación de Sócrates por la escritura y lectura. El filósofo declaró que dichos procesos comunicativos dañarían la retención y memoria de las personas al utilizarlas, de igual manera que las habilidades para contar historias también disminuirían. Este pesimismo por innovaciones comunicativas ha persistido a lo largo de la historia de la comunidad con distintas invenciones: la prensa, la radio, la televisión, y ahora, el Internet, la inteligencia artificial y los smartphones

Este miedo por las tecnologías emergentes es, por lo mencionado anteriormente, normal; especialmente cuando son herramientas tan nuevas y se desconoce el alcance total y el impacto que puedan tener en la vida de cada individuo. Continuarán emergiendo nuevas tecnologías que también irrumpan nuestra cotidianidad, y el cambio siempre será una tendencia permanente, por lo que no queda más que recibir con los brazos abiertos las innovaciones que vengan y aprovechar los beneficios que estas traigan consigo.

De igual manera, no todo es negativo. Tampoco se trata de consumir contenido intelectual en todo momento, especialmente cuando se busca tiempo de relajación después de un día agotador en el trabajo o escuela, el tiempo de ocio es necesario en nuestras vidas; el problema está en dejarse llevar por lo que nos muestra el algoritmo, sin considerar el tiempo que pasamos consumiéndolo,  aumentando así las horas en pantalla, promoviendo la procrastinación y debilitando, con el paso del tiempo, algunas capacidades cognitivas.

Por añadidura, la educación digital para infancias y jóvenes sobre estos temas en sus instituciones académicas es muy importante para sensibilizarlos sobre la importancia de ser consciente del contenido que consumen, así como reforzar habilidades de pensamiento crítico, alfabetización mediática, entre otros.

Debemos estar muy conscientes de lo que consumimos desmesuradamente y reflexionemos acerca de lo que esto aporta a nuestra mente, hablando de supervisión y equilibrio y no de prohibición. La tecnología trae consigo muchos beneficios para los seres humanos, pero también perjuicios de los que debemos estar muy atentos; ¡utilicemos estas herramientas digitales y no dejemos que ellas nos utilicen a nosotros!

Este artículo del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación puede ser compartido bajo los términos de la licencia CC BY-NC-SA 4.0