Me gradué. ¿Ahora qué?

La transición de la vida académica a la profesional suele subestimarse. Te compartimos algunos consejos para prosperar en este entorno tan retador.

Me gradué. ¿Ahora qué?
Ilustración: Mariana Sofía Jiménez
Una lectura de 5 minutos

Antes de graduarme de mi carrera profesional, recuerdo que una de mis últimas tareas fue crear mi currículum vitae y abrir un perfil en LinkedIn como preparación para la salida de la universidad. Ambas actividades son fundamentales para encontrar y aplicar a empleos, pero son tan solo un pedacito de lo que conforma el mundo después de graduarse: una pequeña preparación de lo que se viene después.

Poco se habla del cambio tan brusco que es salir de la escuela, tomando en cuenta que para muchos es la responsabilidad más importante que tendrán desde la infancia hasta ser adultos jóvenes. La burbuja en donde nos limitábamos a asistir a clases, estudiar y cumplir con tareas de repente se revienta para convertirse en algo mucho más grande, en donde aprobar materias y graduarte a tiempo es un objetivo que puede parecer casi insignificante en comparación con lo que pasa afuera de dicha burbuja. Y aunque muchas personas ya pudieran saber sus siguientes pasos (incluso antes de graduarse), es normal sentirse desorientados después de adentrarse en lo que parecería un universo paralelo a diferencia de la vida académica a la que estábamos acostumbrados.

Todos sabemos que completar un grado universitario es un gran logro, y con ello, antes del gran día se vienen preparaciones para la culminación de esta travesía. Meses antes de recibir ese tan añorado título, ocurren múltiples fotos de generación, ceremonias y eventos. También, después de recibirlo, puede haber más fiestas o incluso viajes… pero luego de la euforia viene la calma, lo cual puede ser confuso después de todo lo que se celebró. Es aquí donde puede entrar para muchos un silencioso “¿ahora qué?”.

El cambio suele ser muy difícil, por lo que estar ahora en el mundo real y todo lo que ello implica (nuevas responsabilidades, deudas, independencia económica, etc.) puede ser imponente. Por lo que compartimos algunos consejos que te ayudan a desenvolverte en este nuevo y confuso entorno:

Nuevos horizontes, nuevas metas

Ahora que se ha cumplido lo que es para muchos el principal propósito de su trayectoria académica, graduarse de la universidad, puede sentirse un vacío o incluso llegar a tener depresión por no tener actualmente un objetivo claro sobre el resto de nuestras vidas. Sin embargo, las buenas noticias son que el mundo es tuyo y que este es tan vasto que hay muchísimas oportunidades esperándote. ¡Cabe mencionar que la hiperconectividad también nos da todavía más posibilidades! Aprovéchalas para conocer una oferta interminable de empleos, viajes, diplomados, etc., que puede ofrecerte el mundo entero.

Puede sonar abrumador, pero, de ser posible, proponerse metas a corto plazo es de gran ayuda para luego pensar en grande. Será importante definir prioridades al momento de escoger un nuevo camino. Tu situación económica, el tiempo y las preferencias personales serán clave para establecer nuevos objetivos de vida.

“¿Por qué ellos sí y yo no?”

El camino que antes era lineal para la mayoría de una generación de estudiantes, ya no lo es. En la escuela, los alumnos tienen metas iguales, como cumplir con las asignaturas, aprobar exámenes y, finalmente, graduarse como meta común. Pero al concluir la universidad, comienza una etapa en donde los caminos difieren radicalmente: habrá personas que ya tengan un trabajo de tiempo completo, que viajen por el mundo, que regresen a la escuela a estudiar una maestría, etcétera.

Es común tener sentimientos encontrados con respecto a lo que experimentan los demás que tienen el mismo título universitario, especialmente ahora que todo esto se suele publicar en redes sociales. La presión por ver lo que los demás hacen o logran puede llevar al estrés, la depresión y la ansiedad. Sin embargo, es necesario recordar que tu vida adulta apenas comienza. Todos tenemos posibilidades y objetivos diferentes, y mantener una mente abierta y positiva de que llegará lo que sea para uno mismo en su debido tiempo.

No subestimes: trabajo es trabajo

La situación laboral en muchas partes del mundo no es la ideal, por lo que es posible que el primer trabajo que consigas no sea el trabajo soñado que tenías en mente; incluso puede ser uno que no tenga nada que ver con tu carrera profesional o de una paga más baja de lo que esperabas.

Claro que esto sería difícil de concebir cuando alguno de tus amigos ya tiene el trabajo de sus sueños, pero es importante considerar que apenas es el inicio de tu trayectoria profesional y lo normal es empezar desde abajo. Sea cual sea el trabajo que puedas conseguir y tenga que ver con tus estudios o no, te proporcionará experiencias y habilidades que, a la larga, podrán ayudarte mucho en tus siguientes empleos y contribuirán a reforzar y afinar tu currículum. Recuerda: tu primer trabajo no define el curso de tu trayectoria profesional.

¿Dónde quedaron mis amistades?

Es raro pasar de ver a personas de tu edad todos los días a otro donde puede ser difícil encontrarlas, ya sea en el sitio de trabajo, en viajes, etcétera. Sentirse aislada o aislado es también normal; por lo que es muy importante hacer un esfuerzo para mantener a tus amistades cerca, ya que no será sencillo conservar el mismo contacto que se tenía durante la universidad debido a las nuevas responsabilidades que conllevan estas siguientes etapas.

Igualmente, la universidad no es el fin: a lo largo de tu vida harás nuevos amigos, puede que no tan fácilmente como antes, pero tarde o temprano aparecerán. Eso sí, es necesario hacer un esfuerzo extra, ya sea socializando en el trabajo, asistiendo a clases extracurriculares y aceptando cualquier invitación a salir para tener la oportunidad de conocer nuevas personas que podrían convertirse en amigos para toda la vida.

Paciencia, paciencia, paciencia

Adaptarse después de años de tener horarios delimitados principalmente por la escuela y ya no tenerlos, es desconcertante. Es aquí también donde es importante definir nuestros horarios y una rutina para mantener una estructura en nuestro día a día, a fin de fortalecer nuestra salud mental. Ya sea para fijar un tiempo determinado con el objetivo de prepararse para editar y enviar currículos, buscar el espacio perfecto para entrar a una clase extracurricular, hacer actividades físicas y tomar (e incluso retomar) tus pasatiempos favoritos.

Recuerda que el salto de la etapa anterior a esta es radical, por lo que mantener la paciencia y tomarse la vida un día a la vez será clave para permanecer positivo y adaptarse poco a poco a esta nueva situación.

Nuevamente, cuando se trata del ámbito laboral, es importante investigar y conocer constantemente el contexto de empleabilidad del mundo, y tener en cuenta que un buen trabajo puede tardar hasta meses en llegar; ni se digan los procesos administrativos que tienden a ser muy largos. Respira, tómate tu tiempo y siempre ten fe en que lo mejor está por llegar.

¡Cuidado con el impostor!

El síndrome del impostor será un enemigo frecuente durante esta etapa, especialmente cuando se trata de cuestiones laborales. ¡No te dejes caer! Las publicaciones que realizan los empleadores para cubrir sus puestos pueden parecer complicadas e imponentes, pero tú también cuentas con habilidades valiosas que has logrado acumular a lo largo de tu formación académica.

Asegúrate de armar un curriculum en donde hagas hincapié en tus logros, destrezas y talentos y tenlos siempre presentes. Todo lo que has alcanzado en tus estudios, e incluso la vida escolar que lograste balancear para graduarte, en sí ya es un gran logro.

El aprendizaje es un viaje sin fin

Graduarse de la universidad es apenas el primer paso de muchos en un universo de aprendizaje. Así como habrá personas que continuarán enseguida con sus estudios, el mundo en sí también es un gran maestro, y todas las experiencias que acumules, ya sea viajando, estudiando o laborando, se convertirán en competencias que te formarán como persona. Del mismo modo, siempre tendrás la oportunidad de volver a estudiar un posgrado, diplomado o tomar un curso gratuito en plataformas institucionales. Siempre podemos aprender algo nuevo y ahora contamos con muchísimas opciones para continuar con nuestra educación.

Ahora sí, ¡felicidades por tu graduación! Completaste tu cometido y cuentas con una educación que te ha proporcionado herramientas valiosas que te ayudarán a prosperar en esta nueva etapa. Sigue adelante con la frente en alto, el futuro depara grandes sorpresas, desafíos y aprendizajes que nunca imaginarías. ¿Estás listo para comenzar?

Este artículo del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación puede ser compartido bajo los términos de la licencia CC BY-NC-SA 4.0