¿Estamos listos para dejar atrás las clases remediales?

cursos remediales

Para apoyar a los estudiantes universitarios a nivelar sus conocimientos y habilidades, necesitamos ofrecerles más soluciones.

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Las materias de apoyo o remediales han sido un recurso importante para los alumnos que tienen las habilidades para ingresar a la universidad, pero necesitan ponerse al corriente con alguna disciplina. Pero, ¿es el mejor recurso? La conversación en el ámbito de la educación superior nos lleva a cuestionar si no es momento de encontrar más soluciones que podamos usar en conjunto con las clases remediales.

De acuerdo a un reporte del Center for American Progress, del 40 % al 60 % de los estudiantes que se inscriben en universidades anualmente llevan cursos remediales, sin embargo, un tercio de estos no los necesita.

Esto no quiere decir que los estudiantes no necesiten apoyo para conseguir el conocimiento requerido en determinada materia, pero sí que hay un gran número de estudiantes a los que las instituciones podrían ofrecer una opción más asequible y con menor consumo de tiempo.

La carga que los cursos remediales implican en la economía y tiempo de los estudiantes es notoria. Tan solo 10 % de los estudiantes que comienzan su carrera con materias remediales se gradúan sin retraso, mientras que dos de cada tres estudiantes que llevaron remediales no se gradúan.

Las materias remediales, son un apoyo efectivo para alistar a los estudiantes que lo necesiten en términos académicos, sin embargo, estos cursos cuestan lo mismo que cualquier materia universitaria de tronco común y no cuentan como crédito para graduarse.

Podría decirse que se trata de una muleta mas que un mecanismo de avance, lo anterior también genera un impacto emocional sobre el estudiante, quien invierte tiempo y dinero solo para llegar al punto de arranque en términos de conocimiento y habilidades. Pero, ¿estamos listos para eliminarlas por completo?

La pérdida de las clases remediales podría levantar una barrera más grande entre las oportunidades de educación superior y los estudiantes, especialmente aquellos de bajos recursos o con dificultades de aprendizaje. También tendrá consecuencias severas en la educación abierta y las universidades que dependen del número de estudiantes matriculados y han desarrollado programas remediales para poder admitir estudiantes con menor preparación.

Aún si nos cuestionamos la efectividad de las clases remediales. Es necesario entender que retirarlas por completo podría lastimar las oportunidades educativas de los mismos estudiantes que intentamos ayudar con esta maniobra. Si queremos un mejor sistema para apoyar a las personas que necesitan una educación universitaria, pero aún no están del todo listos, es fundamental preguntarnos: ¿Quiénes son las personas que necesitan este tipo de cursos?

Los casos de personas con necesidad de apoyo académico pueden ser variados. Por ejemplo, un joven atrasado con sus estudios, debido a una carga excesiva de trabajo generada por estudiar, trabajar y cuidar de su familia, no va a tener las mismas dificultades para ponerse al corriente que un adulto que regresó a la universidad para poder titularse y no ha tenido una clase de matemáticas en más de seis años.

La solución no puede venir de un solo lugar. Para afrontar el problema, las universidades requieren un enfoque multitudinario, respaldado por especialistas educativos que sean capaces de identificar problemas educativos específicos y su respuesta más óptima. Tal vez a ese estudiante le funcionará mejor un programa de tutoría, quizás el adulto tenga el tiempo y el recurso monetario para cursar un curso remedial completo, o pudiera ser que su mejor opción sea construir una agenda basada en los principios del aprendizaje continuo, asesorado por un profesional educativo.

Por su parte, el Tec de Monterrey ya está empezando a poner en práctica opciones para diversificar el apoyo académico. En un esfuerzo conjunto con Coursera, el Tec ofrece dos alternativas remediales vía MOOC con las que se pueden validar materias como matemáticas y física. Estos cursos son abiertos, 100 % en línea y permiten establecer fechas límites flexibles para cubrir los materiales.

Hay muchas posibilidades e incertidumbre en el tema de la utilidad de las materias remediales, pero lo que es seguro es que no pueden seguir siendo el único recurso para nivelar al estudiantado en las universidades.