Los conflictos, la persecución, las violaciones a los derechos humanos, entre otros factores, provocan que millones de personas sean desplazadas de sus hogares, ya sea internamente en un país o hacia otro.
Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), la cifra de personas desplazadas forzosamente (hasta abril de 2024) ya superaba los 120 millones de personas (y sigue en aumento). Esto quiere decir que 1 de cada 69 personas (es decir, el 1.5 % de la población mundial) se encuentra actualmente en esta situación. De estas cifras, la población infantil y juvenil es la más afectada, en donde el 40 % lo componen niños y niñas desplazadas a la fuerza.
Esta realidad no solo afecta debido al estrés y la ansiedad que causa el desplazamiento, sino también por cuestiones que se derivan de esto, tales como la adaptación a nuevos entornos, situaciones económicas y sociales, pérdida de sentido de pertenencia, problemas de salud mental, etcétera.
Por tanto, para apoyar y empoderar a las y los jóvenes que se encuentran en esta situación, el Comité Olímpico Internacional (COI) creó la Fundación Olímpica para los Refugiados.
Fundación Olímpica para los Refugiados
Creada en el 2017, la Fundación Olímpica para los Refugiados (Olympic Refuge Foundation, ORF, por sus siglas en inglés) se estableció con el objetivo de instaurar iniciativas fundamentadas en el “Deporte para la Protección”. Este enfoque se centra en el deporte como una forma de apoyo y empoderamiento para todas estas personas en situación de desplazamiento, acogida, etcétera.
¿Cómo funciona la actividad física y el deporte como una herramienta de apoyo?
Estudios sugieren que la práctica de la actividad física promueve la salud mental y el bienestar de las personas. En este caso, las poblaciones desplazadas tienen un mayor riesgo de sufrir condiciones como depresión, ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Todos estos trastornos en la salud mental afectan la calidad de vida de las personas. No obstante, la actividad física puede ayudar a disminuir estos síntomas significativamente, además de tener un impacto positivo en el bienestar cognitivo y psicosocial, y la salud física de cada persona.
Antes de continuar, es importante comprender que los términos: actividad física, deporte y recreación implican cosas diferentes, por lo que no se pueden utilizar como sinónimos.

Cabe destacar que las actividades físicas pueden ser muy variadas, desde limpiar la casa, caminar, practicar deportes, participar en juegos, entre otras. Sin embargo, hay que considerar que, aunque todo ejercicio físico realizado se cataloga como actividad física, no toda la actividad física es ejercicio físico.
De acuerdo con Meneses y Monge (1999), “el ejercicio físico es toda aquella práctica regular y sistemática de actividad física que da como resultado el mejoramiento de la aptitud física y motriz”.
Beneficios de la actividad física y el deporte
Las ventajas de realizar actividad física y deporte son variadas. Todas estas tienen la capacidad de mejorar la calidad de vida de las personas. A continuación, se desglosarán algunos de estos beneficios:
Beneficios físicos
- Reduce el estrés y la ansiedad.
- Mantiene buenos patrones de sueño.
- Mejora la salud cardiovascular.
- Desarrolla músculos y fuerza.
- Aumenta la coordinación y el equilibrio.
Beneficios cognitivos
- Mantiene el funcionamiento y desarrollo del cerebro, además de estimularlo y desafiarlo.
- Ralentiza el envejecimiento del cerebro.
- Mejora el rendimiento académico.
Beneficios psicosociales
- Aumenta la autoestima y la confianza.
- Reduce los sentimientos depresivos.
- Fortalece las relaciones positivas.
- Mejora la higiene del sueño.
- Crea espacios positivos y seguros para liberar estrés.
Por consiguiente, el rol de la actividad física y el deporte es clave, ya que todos estos beneficios favorecen la protección, el bienestar y el desarrollo social de la población juvenil que ha sido desplazada. También puede fungir como un medio de integración e inclusión social para jóvenes y comunidades, incrementando el capital social, psicológico, físico y económico. Además, promueve el sentido de pertenencia, reduciendo el aislamiento social.
La transversalidad del deporte
El deporte y la actividad física son estrategias transversales que se pueden usar para implementar intervenciones psicosociales y sanitarias. Además, cumplen con cinco Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU: Salud y bienestar, educación de calidad, igualdad de género, reducción de las desigualdades y paz, justicia e instituciones sólidas.
En este sentido, la Fundación Olímpica para Refugiados apoya la protección, la inclusión y el empoderamiento de los jóvenes afectados a través del deporte seguro. Su visión es la de una sociedad en la que todos tengan un lugar propio a través del deporte (society where everyone belongs, through sport).
El deporte para la protección
Este concepto se basa en la capacidad innata que tiene el deporte para involucrar activa y significativamente a los jóvenes. Este enfoque resalta la consecución de tres objetivos fundamentales: la inclusión social, la cohesión social y el bienestar psicosocial.
El deporte para la protección se fundamenta en tres elementos base:

¿Cómo se implementa?
Los programas de la ORF para la población juvenil en contextos de desplazamiento forzado son manuales o guías que fueron elaborados en conjunto con diversas instituciones, tales como la ACNUR, el COI, la organización Terre des Hommes (Tdh), así como de la colaboración de trabajadores humanitarios, además de niños, niñas y jóvenes afectados, quienes tuvieron una activa participación durante este proceso.
Dichos manuales son un recurso práctico para todos aquellos que trabajen con adolescentes y juventudes en el deporte, las cuales incluyen organizaciones comunitarias, federaciones nacionales, organizaciones centradas en el deporte, ONGL (Organizaciones No Gubernamentales Locales), entre otras.
Estas organizaciones pueden tener dos enfoques primordiales, ya sea que traten con problemas sociales y que por medio del deporte los involucren en la educación, el desarrollo de habilidades laborales, la participación, o bien, aquellas enfocadas en lo deportivo como competición o como una actividad profesional, puesto que su visión del deporte es la del desarrollo juvenil.
Equipo Olímpico de Refugiados
Estos deportistas tuvieron su primera justa olímpica en Río 2016, seguido por Tokio 2020 y la más reciente edición en París 2024. Según datos de la ACNUR, en esta última edición de los JJ. OO. se compuso de 36 deportistas de 11 países diferentes, quienes fueron acogidos por 15 Comités Olímpicos Nacionales (CON). Dichos atletas participaron en 12 disciplinas deportivas.
Cabe destacar que este equipo representativo también se conforma de atletas paralímpicos, promoviendo la inclusión y las oportunidades deportivas. En París 2024, este equipo estuvo representado por ocho deportistas.
La misión del ORF es simple: moldear un movimiento para que los jóvenes afectados por el desplazamiento prosperen por medio del deporte seguro.
Entonces, garantizar el acceso y participación en espacios seguros se vuelve clave para que miles de jóvenes puedan tener una mejor calidad de vida y un desarrollo pleno en todos los aspectos de su vida. La actividad física y el deporte son fundamentales, no solo por sus beneficios a la salud física, sino por su capacidad de ser un agente de cambio y esperanza para muchas personas que lo han perdido todo.
Este artículo del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación puede ser compartido bajo los términos de la licencia CC BY-NC-SA 4.0 















