Retroalimentar para mejorar

La retroalimentación es parte fundamental de la educación, por lo que hay distintas metodologías que sirven como guía para estructurar opiniones y comentarios que busquen mejorar el desempeño de estudiantes y docentes.

Retroalimentar para mejorar
Una lectura de 7 minutos

La vida académica es una travesía que nos da la oportunidad no sólo de aprender, sino de poner a prueba el conocimiento adquirido para comprobar, por medio de distintas formas, que realmente hay una aplicación correcta de lo que se ha aprendido. Es gracias a la retroalimentación que las personas pueden enfocarse en practicar aquellas áreas de oportunidad para mejorar exponencialmente su desempeño general.

A pesar de ser un aspecto muy valioso dentro del ciclo del aprendizaje, la retroalimentación suele ser un paso olvidado, incompleto o incluso omitido. Ya sea por creencias de algunos profesores que subestiman esta práctica y la ven como innecesaria o la falta de tiempo dentro del proceso educativo, estas son sólo algunas de las razones por las que la retroalimentación no es llevada a cabo.

Por otro lado, tanto docentes como estudiantes pueden encontrarse en la disyuntiva de querer dar aportaciones que fomenten el desarrollo de la persona que van a retroalimentar, pero temen dañar los sentimientos de la otra persona o dudan de los efectos que esta tendrá (como desmotivación, frustración o incluso deserción), por lo que muchos prefieren guardarse dichos comentarios.

Sin embargo, esto puede ser contraproducente. Claro que ser empáticos es una virtud y lo que menos queremos es insultarlos involuntariamente o herir susceptibilidades, pero el no retroalimentar el trabajo de la otra persona puede impedir su crecimiento o el simple conocimiento de sus áreas de oportunidad. Sin dar una retroalimentación sincera, la persona no sabrá exactamente en qué debe trabajar o puede tener un concepto erróneo de su trabajo, por lo que no tendrá un objetivo claro para mejorar o continuará cometiendo los mismos errores. Aunque duela, es mejor saber nuestros defectos y corregirlos, a no saber y, por ende, hacer nada al respecto.

Cabe destacar que cuando hablamos de retroalimentación, no se trata exclusivamente de críticas o señalar lo que está mal, sino también de notar, agradecer y felicitar a la persona por aquellas aptitudes o acciones que hicieron correctamente. Es también cuestión de encontrar estos aspectos positivos para balancearlas con lo “negativo” o “aquello que hace falta”.

El timing de la retroalimentación es también un factor muy importante por considerar. De ser una actividad oral en el salón de clases,una actitud o acción, la retroalimentación inmediata es la mejor opción. De esta manera, la persona a la que irán dirigidos nuestros comentarios recordará con más precisión la manera en que llevó a cabo una actividad y acción, y a partir de ello, podrá hacer un uso más certero de la retroalimentación que recibió.

Empero, retroalimentar en el momento no será lo ideal siempre, tanto como en situaciones donde el emisor no tendrá tiempo suficiente para retroalimentar a todos en una cantidad de tiempo determinada o porque pueden ser actividades donde no se requiera necesariamente (por ejemplo, correcciones a un escrito o examen).

Es pertinente mencionar que la persona que retroalimenta lo haga en las situaciones que lo ameriten, ya que darla continuamente también puede abrumar a la persona; claro, a menos que ésta lo solicite. Una buena práctica es, en el ámbito laboral, por ejemplo, tener sesiones cortas entre jefe y colaborador cada semana con el fin de recapitular los acontecimientos que pasaron los últimos siete días. De igual manera, una retroalimentación general de lo que aconteció durante el ciclo laboral también será valiosa para recapitular el desempeño general del receptor.

Claro que pedir, señalar y corregir puede no ser una tarea muy agradable, pero a la larga, esto no hace más que contribuir al desarrollo de otras personas en distintos ámbitos y los beneficios de llevar a cabo esta práctica constantemente son muchos.

Beneficios de la retroalimentación

  • Incita la autorreflexión: La retroalimentación invita al receptor a reflexionar sobre los comentarios recibidos y hacer cambios positivos. De esta forma, también puede ayudar a las personas a sentirse motivados y promover el autoaprendizaje.
  • Promueve el diálogo: Dar y recibir retroalimentación abre un canal de diálogo que en ocasiones es difícil que pueda abrirse. De esta manera, se entabla una conversación muy valiosa de las cuales se pueden beneficiar ambas partes en ese momento o en el futuro.
  • Fortalece las relaciones: Ya sea entre amigos, compañeros de trabajo y escuela, así como figuras de autoridad, la retroalimentación ayuda a que la confianza fluya entre ambas partes, abriendo así un espacio donde se pueden compartir sugerencias y correcciones fraternas sin miedo a dañar susceptibilidades e impulsarse a mejorar mutuamente.
  • Fomenta el crecimiento personal: Tomar la crítica de manera impersonal desaparece una barrera crucial para caminar hacia el desarrollo personal. Sin ella, las personas son capaces de tomar correcciones y sugerencias, fortaleciendo su autoestima y aprendizaje.

Pero, ¿cómo dar una buena retroalimentación? Es gracias a distintas instituciones que existen diversas estrategias que sirven de guías para fomentar el desarrollo de las personas en el ámbito académico, pero también laboral e incluso personal. Te compartimos un par de metodologías sencillas que podrán ayudarte a estructurar tus pensamientos y comentarios para dar una buena retroalimentación.

Técnica del Sandwich

La técnica del sándwich es una metodología corta acuñada por Marshall Goldsmith que se popularizó en el ámbito laboral en los años 80 debido a su sencillez. Ésta consiste en primero elogiar a la persona con un comentario positivo, luego proceder con la crítica, áreas de oportunidad, peticiones y correcciones, para finalmente terminar con comentarios y refuerzos positivos. De esta manera, las rebanadas de pan son los aspectos positivos de la retroalimentación que “envuelven” los ingredientes, los cuales son las áreas de oportunidad.

Ejemplo: “Muchas gracias por tu participación, creo que hiciste comentarios que aportan positivamente a la clase (elogio). Sin embargo, considero que la manera en la que la hiciste, interrumpiendo a tus compañeros, no es la manera adecuada de hacerlo y debes esperar tu turno (crítica). Aun así, me alegra saber que los temas que abordamos en clase son de tu agrado (refuerzo)”.

Este es un método sencillo para las personas a las que se les dificulta dar críticas o hacer peticiones, ya que los elogios del inicio y el final amortiguan la parte “difícil” de la retroalimentación. Este enfoque también es efectivo para aquellas correcciones que no sean extensas o complejas y es un buen punto de partida para quienes no estén acostumbrados a dar retroalimentación.

Sin embargo, también debemos tener cuidado al usar esta técnica. Puede ser que las rebanadas de pan sean tan gruesas que el relleno del emparedado disminuirá en comparación. Es decir, al elogiar tanto al receptor, el mensaje real puede no quedar claro para este; por lo que su confusión podría orientarlo a actuar nuevamente sobre lo que hizo correctamente e ignorar el área de mejora.

Escalera de la Retroalimentación

La escalera de la retroalimentación es una herramienta creada por la iniciativa Harvard Project Zero, la cual se dedica a comprender el aprendizaje. Esta metodología tiene el objetivo de estructurar la retroalimentación para que sea clara y concisa al momento de comunicárselo al receptor. Consta de cuatro etapas:

  1. Clarificar: Antes de emitir cualquier crítica, es importante clarificar cualquier duda que se haya tenido acerca de aquello que se vaya a retroalimentar. En ocasiones se pueden omitir o no dar una clara explicación de ciertas ideas, por lo que será importante aclararlas.
    • Ejemplo: “Antes de comenzar quisiera hacer unas preguntas sobre el emprendimiento de gelatinas congeladas que acabas de presentar ante el salón de clases, ¿cuánto duran en el refrigerador? y, ¿hay más sabores además de fresa y manzana?”.
  2. Valorar: En esta etapa se agradece y reconoce el desempeño del receptor, acentuando aquellos aspectos positivos del trabajo, desempeño o acción que se haya realizado.
    • Ejemplo: “Muchas gracias por compartir tu idea con la clase. La campaña de mercadotecnia que hiciste para este proyecto es fenomenal, considero que está dirigido a las personas correctas y podría ser implementado efectivamente”.
  3. Manifestar inquietudes: A manera de crítica constructiva y de manera directa y respetuosa, señalar las correcciones, fallos y preocupaciones que se quieran dar a conocer a la persona que recibe la retroalimentación con la finalidad de que considere y pueda mejorar.
    • Ejemplo: “Me parece que el costo de tu producto es muy elevado, lo cual pensaría que se debe al costo de producción. De igual manera, considero que la porción individual también es muy pequeña”.
  4. Sugerir: Finalmente, es aquí donde se puede brindar una orientación y sugerencias para pulir esas áreas de oportunidad o corregir aquello que impida la mejora del receptor.
    • Ejemplo: “Tal vez puedas hacer esto para bajar el costo de producción y hacer que el producto sea más accesible para más personas, y no sólo eso, sino que también podrías aumentar la porción individual a través de esto”.

Al dar retroalimentación, cabe destacar que las sugerencias y críticas deben de ser realistas y señalar aquello que la persona pueda cambiar, y no sobre aquello por lo que no tenga control. Por ejemplo, si la crítica es que la presentación del estudiante comenzó 10 minutos tarde porque no funcionó el proyector, no se debe de castigar el hecho de que no funcionó el proyector o que el estudiante no haya podido arreglarlo. Lo que podría sugerirse es que el estudiante llegue a tiempo antes de su presentación para asegurarse que todo funcione correctamente o tener alternativas en caso de que la tecnología falle.

Adicionalmente, los comentarios y sugerencias a brindar deben enfatizar que son opinión del emisor y no una realidad universal, ya que esta retroalimentación está basada plenamente en una perspectiva.                                                                                    

¿Cómo recibir retroalimentación eficientemente?

Ahora bien, recibir retroalimentación también puede ser complicado. Sin embargo, es clave comprender que, más allá de criticar, es una estrategia que trae beneficios para nuestro desarrollo y mentalizarnos que la crítica que se nos da es constructiva y está dirigida plenamente al trabajo que realizamos, no a nuestra persona. Algunos consejos para poder recibirla eficientemente son los siguientes:

  • Esperar a que la persona termine de hablar: ¡Sé paciente! Es importante guardar silencio a lo largo de los puntos que exponga la persona para evitar saltar a conclusiones apresuradas y esperar a que la persona termine lo que tenga que decir. De igual manera, las sugerencias, comentarios y propuestas podrán fluir sin interrupciones, por lo que la retroalimentación será lo más completa posible. Aguarda a que la persona termine de hablar para reconocer y proponer un plan para mejorar tu desempeño.
  • Reconocer sin excusar: No se trata de explicar por qué hicimos algo o salió de esa manera, sino de reconocer lo que se trabajó en su momento para luego corregir estos errores.
  • Ser consciente de nuestro lenguaje: Y no solamente hablado. Recordemos que nuestra postura y gestos pueden delatar nuestra inconformidad o desagrado, por lo que es importante regular lo que estamos comunicando con nuestro tono de voz y cuerpo.
  • Agradecer siempre: Las personas que nos brindan con sus opiniones se dieron la tarea de identificar y analizar nuestro desempeño, por lo que es importante agradecer el tiempo y esfuerzo que han dedicado a notar nuestras fortalezas y áreas de oportunidad.

La retroalimentación, a pesar de ser muy útil no solo en el ámbito educativo sino también laboral y social, muchas veces se omite, malentiende o hasta desprecia. Sin embargo, es un paso en el proceso de aprendizaje que tiene un alto valor en nuestra persona y que definitivamente debe ser un tesoro que otra persona nos está brindando, el cual busca nuestra formación integral. Es muy importante que en el aula se implemente esta práctica para que, a lo largo de la vida de las y los estudiantes, puedan normalizar entablar diálogos y conversaciones sanas en las cuales las personas crezcan mutuamente.



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