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Este Mes del Orgullo, recuerda que ser una persona aliadx significa ser la voz que propicia un espacio de confianza para crecer como sociedad en una diversidad que nos enriquezca.

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Oficina del Centro de Reconocimiento de la Dignidad Humana, campus Monterrey

Somos diversidad, somos parte de una comunidad y podemos ser la posibilidad de otro ser, para sostener una sociedad más justa, segura e incluyente, en la que cualquier persona que nos rodea se sienta reconocida, valorada, respetada y segura. En este mes del orgullo te invitamos a pensarte como una persona aliada. Y si ya lo eres, te invitamos a seguir acompañando.

Ser una persona aliada en México significa ser la voz que propicia un espacio de confianza para crecer como sociedad en una diversidad que nos enriquezca.

Es importante combatir las cifras que nos comparte la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que se reportan en México en el 2022 y que dicen: “seis de cada diez mexicanos de la comunidad LGBTIQA+ han sufrido algún tipo de discriminación y más de la mitad han sido víctimas de odio, agresiones físicas y acoso”. Por ello, insistimos en la importancia que tienen las personas aliadas para la construcción de esta sociedad de la que somos parte.

Incidir en la exigencia de que cualquier espacio público o privado debe garantizar los derechos humanos de todas las personas también es la función de una persona aliada. Como formadoras, desde el espacio universitario, elegimos acompañar de manera digna y responsable a quienes están creando, con su experiencia y su voz, nuevas formas de repensarnos como sociedad. En este camino, hemos aprendido que ese acompañamiento debe ser desde la corresponsabilidad.

Se deben crear acciones afirmativas y generar y aplicar políticas y reglamentos que nos ayuden a fomentar la igualdad y la inclusión de todas las realidades que sostienen a nuestra comunidad.

Ser unx aliadx también implica hablar sobre las injusticias y violencias que enfrentan las personas LGBTIQA+. Los más frecuentes son la desinformación, los prejuicios, el rechazo social, la falta de recursos, resistencias, miedo a la crítica e interseccionalidades. Todos estos son factores que influyen negativamente en la construcción de una comunidad más justa y responsable.

Algunas acciones afirmativas de las que hemos sido parte como aliadas y que puedes replicar en tu alrededor son, por mencionar algunas:

  • Acompañar a nuestra comunidad trans llamándoles con su nombre elegido.
  • Designar un baño neutro en el edificio en el que se va a llevar a cabo un evento, clase o celebración.
  • Utilizar lenguaje inclusivo en redes sociales, papers, clases, etc.
  • Visibilizar en espacios públicos o privados los problemas que las personas LGBTIQA+ viven.
  • Desaprobar la complicidad que se genera al momento de hacer un comentario o una acción LGBTIQA+fobica.
  • Promover espacios de diálogo que fomenten la educación en los temas relacionados con las personas LGBTIQA+

Por ello, te compartimos buenas prácticas para ser una persona aliada:

  • Repensar nuestros privilegios: Cada persona ha tenido que lidiar con alguna situación que le ha puesto en vulneración, eso es verdad. Recuerda que tu realidad es distinta a la de otros y viceversa, el que no hayas vivido algún tipo de opresión no significa que no existan diferentes tipos de discriminación hacia otras realidades. Ser aliadx es considerar que un privilegio puede abrir puertas, oportunidades y/o conversaciones.
  • Analizar el contexto: las normas y las reglas sociales no están escritas en piedra, cada lucha ha sido distinta. Por lo tanto, cuando nos posicionamos en otro contexto abordar este tema siempre será de manera respetuosa, informada y efectiva, sin desmeritar las emociones o sentimientos que esto pueda causar. Esto es parte de la conciencia de reconocer y valorar que las experiencias son únicas en cada persona, en diferentes lugares y momentos, y que estos valores y creencias influyen en la percepción que se tiene de este grupo históricamente vulnerado. Ser aliadx también implica mejorar la comunicación, para fortalecer el apoyo y la seguridad.
  • Nombrar lo que existe: muchos actos de violencia o discriminación se viven en silencio, no les nombramos o no les hacemos visibles, una acción de lxs aliadxs también es generar evidencia en la comunidad que la discriminación existe, promoviendo espacios de escucha y diálogo. Hablar y nombrar a las personas LGBTIQA+, hacerlas presentes y participantes de la toma de decisiones y así como, hacer que ocupen espacios desde lo legítimo.
  • Mantener una flexibilidad en nuestro pensamiento: Somos la suma de múltiples factores que han influido en nuestro ser. Somos seres cambiantes, lamentablemente construidos desde la imposición a la dicotomía (bueno/malo, femenino/masculino, blanco/negro), ser aliadx también implica ser respetuosxs y flexibles, aprender sobre la marcha, escuchar de manera consciente, cambiar cuando se tenga que cambiar, si esto implica la vulneración de la dignidad de alguien.
  • Reconocer nuestros sesgos: posiblemente nuestras propias creencias y valores nos han llevado a suponer hechos, acciones o formas de ser que deben tener cierto grupo de personas.  Esto genera reacciones, desde gestos o dichos, hasta la toma de decisiones. Por ello, es valioso reflexionar sobre esas creencias y valores, buscando algunas señales internas. Por ejemplo, cuando interactúas con las demás personas, presta atención a tus formas de reaccionar, si te sientes en comodidad o molestia frente a ciertos grupos o si tiendes a ignorar ideas diferentes a las tuyas, toma en cuenta que puedes errar. Sin embargo, si lo reconoces y tomas la voluntad para hacer un cambio, ya estarás dando un primer paso.
  • Trabajar en nuestros prejuicios: todo el mundo tenemos prejuicios, hasta cierto punto nos ayudan a percibir una realidad de manera general.  Sin embargo, pueden volcarse en un peligro cuando los traducimos al trato discriminatorio que podemos ejercer ante una persona o grupo, así que identificarlos y reconocer que los tienes es un gran avance. Asegúrate de que tus prejuicios no determinen tu comportamiento, si este tiene como objetivo apartar, obstaculizar, discriminar o denigrar a alguien ¡Cuídate de difundir tus propios prejuicios!
  • Ponernos en Acción: informarnos, educarnos y escuchar de manera activa son tres básicos para comenzar el camino para convertirse en una persona aliada: Las personas LGBTIQA+ son expertas en su experiencia y es válido hacer preguntas de manera respetuosa y a través de la escucha atenta. Sin embargo, no son una enciclopedia y tampoco tienen la obligación de educarte. Tú mismx puedes recurrir a internet como un recurso de aprendizaje autogestivo y comenzar a desarrollar una comprensión de cómo el mundo les ve, les trata y cuál es su realidad.
  • Roma no se hizo en un día:  Es un proceso, ten paciencia. Autonombrarse persona aliada es muy fácil, sin embargo, para accionar y ser coherente en esa “etiqueta”, hay que tener disposición para apoyar los derechos de las personas LGBTIQA+ y defenderles contra la discriminación. Poner límites a los comentarios y bromas LGBTIQA+fobicos, los cuales son violentos. Tienes que hacerle saber a tu familia, tus amistades, tus colegas en el trabajo, que ese tipo de comentarios o “bromas” vulneran y ofenden a las personas LGBTIQA+. Se espera que, como aliadx, tu apoyo sea constante, abierto y sirva de ejemplo a los demás.

Ser una persona aliada también es un proceso que invita a reflexionar, repensarse y seguir educándose. Por ello, te invitamos a usar las siguientes herramientas de autogestión para ampliar tu conocimiento y crear espacios seguros y conversaciones que inviten a las alianzas.

Este artículo del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación puede ser compartido bajo los términos de la licencia CC BY-NC-SA 4.0