En una sociedad como la actual, caracterizada por el acceso inmediato a la información y la rápida circulación de contenidos a través de medios digitales, la comunicación del conocimiento permite acercar a la ciudadanía los avances científicos, tecnológicos y humanísticos. Más allá de traducir conceptos especializados a un lenguaje accesible, la divulgación desempeña un papel estratégico en la construcción de sociedades más críticas, informadas y participativas. Es gracias al trabajo de divulgadores, investigadores, docentes e instituciones comprometidas con la comunicación del saber que el conocimiento trasciende los ámbitos académicos y se convierte en un recurso de utilidad pública que favorece la toma de decisiones fundamentadas, estimula la curiosidad intelectual y fortalece el vínculo entre la ciencia y la sociedad.
¿Qué es la divulgación del conocimiento?
La divulgación del conocimiento es el proceso mediante el cual la información científica, tecnológica, cultural o académica se transmite de forma clara y comprensible a personas que no son especialistas en un tema. Su principal objetivo es acercar el conocimiento a la sociedad, haciendo uso de un lenguaje sencillo y diferentes medios de comunicación, como libros, revistas, redes sociales, conferencias, videos y podcasts.
Según la UNESCO, la divulgación permite que los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos sean accesibles para todos, favoreciendo una ciudadanía mejor informada y con mayor capacidad para tomar decisiones basadas en evidencia.
Mientras que la divulgación recrea el conocimiento con fidelidad y lo contextualiza para hacerlo accesible, la difusión, según Irma Lozada-Chávez, no requiere esas modificaciones, pues se trata de la comunicación entre pares. Es decir, se realiza entre especialistas y colegas, estableciendo una relación simétrica entre quien comunica y quien interpreta. Es por eso que al divulgar, quien comunica posee un “saber” que quien interpreta no posee; es una comunicación entre “no pares”. La autora señala que existen distintos términos para referirse a esta actividad, no obstante, sea cual sea el nombre que lleve, su intención es “desmitificar a la ciencia y hacerla presente en la vida cotidiana”.
¿Por qué es importante comunicar?
Comunicar el conocimiento permite que los avances científicos y tecnológicos beneficien a toda la sociedad. Cuando la información permanece únicamente entre especialistas, su impacto es limitado. En cambio, al comunicarla de manera clara, más personas pueden comprenderla, aplicarla y participar en la construcción de nuevas ideas.
“La persona que hace ciencia debe tener información de cómo comunicarla, en las carreras científicas debe compartirse eso. Sin las ciencias no hay futuro para la humanidad”. – Julia Tagüeña
La comunicación del conocimiento tiene múltiples funciones, entre las que destacan:
- Difundir información científica y tecnológica de manera accesible.
- Promover el aprendizaje continuo en la sociedad.
- Impulsar la innovación mediante el intercambio de ideas.
- Favorecer la colaboración entre investigadores, instituciones y ciudadanos.
- Apoyar la toma de decisiones fundamentadas en información confiable.
- Acercar la ciencia y la investigación a la vida cotidiana.
De acuerdo con Norma Lazo, “la ignorancia nos masifica y facilita que nos manipulen”. La autora señala que conocer sobre la naturaleza, los animales e incluso sobre las estrellas permite que los seres humanos seamos más empáticos y más capaces de disfrutar la vida, pues somos “conscientes de lo efímera que es y del espacio tan minúsculo que ocupamos en el universo”.
Si bien, como señala Julia Tagüeña, la comunicación de la ciencia es un tema multidisciplinario y complejo, ha experimentado un cambio sustancial debido a las nuevas formas de comunicación. La expansión de las redes sociales ha contribuido a superar el denominado modelo de déficit, basado en la idea de que el científico posee todo el conocimiento mientras que el público carece de él; esto ha promovido un nuevo modelo dialógico que, a la par, democratiza el conocimiento científico.
Conocimiento UAM
La divulgación del conocimiento busca generar comprensión, intercambio de ideas y aprendizaje colectivo. Compartir con la sociedad las ideas y descubrimientos que surgen en la universidad es la misión que guía el trabajo de la Dirección de Comunicación del Conocimiento de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en la zona metropolitana de la Ciudad de México. A partir de esta premisa, el área ha desarrollado una estrategia que busca sacar la investigación de los espacios académicos tradicionales y acercarla a escuelas, comunidades, espacios públicos y medios de comunicación mediante formatos accesibles y participativos.
Katya Luna, integrante de la dirección, explica que el área evolucionó de ser un espacio dedicado principalmente a la gestión institucional a convertirse en un equipo que diseña sus propias estrategias de divulgación. Su objetivo es cumplir con una de las funciones sustantivas de la universidad: retribuir a la sociedad el conocimiento que se produce con recursos públicos.

Fuente: Conocimiento UAM
Para lograrlo, la dirección actúa como un puente entre investigadores y públicos no especializados, establece convenios con instituciones, organiza la logística de las actividades, identifica necesidades en las comunidades y construye redes de colaboración con académicos de distintas disciplinas. También procura facilitar la participación de los especialistas, de modo que puedan concentrarse en compartir su conocimiento mientras el equipo se encarga de la organización. Sin embargo, explica Luna, el equipo no quería limitarse al trabajo de gestión, sino participar activamente con metodologías lúdicas participativas, por lo que, además de organizar actividades en escuelas, el metro, alcaldías, museos, centros de reclusión y otros espacios comunitarios, acompaña a docentes, estudiantes y especialistas para traducir sus investigaciones a un lenguaje claro y comprensible. El reto, señala, es transformar la información para que cualquier persona pueda entenderla y relacionarla con su vida cotidiana.
La estrategia ha permitido formar comunidades de divulgadores integradas por profesores, investigadores y estudiantes que, con el tiempo, adquieren experiencia y autonomía para desarrollar actividades en distintos espacios. El interés, comenta Luna, ha crecido de manera sostenida gracias a que los propios participantes observan el impacto de estas iniciativas y recomiendan a nuevos colaboradores.
Para la dirección, comunicar el conocimiento adquiere una relevancia especial en un contexto marcado por la sobreinformación y la circulación de contenidos poco confiables. Más que transmitir datos, las actividades buscan fortalecer el pensamiento crítico, ayudar a distinguir información sustentada y mostrar cómo la investigación puede contribuir a resolver problemas reales de las comunidades.
Esta visión también implica devolver a la sociedad los resultados de las investigaciones. Luna considera que el conocimiento pierde sentido si permanece únicamente en artículos científicos o publicaciones especializadas. Por ello, la comunicación debe ser un proceso bidireccional, en el que las comunidades no solo participen en las investigaciones, sino que también conozcan sus resultados y puedan beneficiarse de ellos. De esta manera, la dirección apuesta por formatos breves y accesibles, como cápsulas, infografías, programas de radio y actividades presenciales de corta duración, que respondan a las formas actuales de consumo de información. Al mismo tiempo, explora herramientas como la inteligencia artificial para optimizar procesos de trabajo, aunque insiste en que estas tecnologías deben entenderse como un apoyo y no como un sustituto del criterio y la sensibilidad humana.

Fuente: ConocimientoUAM
Después de cinco años de trabajo en la dirección, una de las principales lecciones ha sido mantener una escucha constante. Las estrategias de comunicación se ajustan según la respuesta del público: si un formato no funciona, se modifica; si una comunidad expresa nuevas necesidades, se diseñan actividades para atenderlas. Esa capacidad de adaptación, junto con la construcción de alianzas dentro y fuera de la universidad, ha permitido consolidar un modelo de comunicación del conocimiento que busca acercar la investigación a quienes pueden convertirla en una herramienta para comprender y transformar su entorno.
En un futuro cercano, la estrategia de la dirección está orientada a incorporar la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo que fortalezca y optimice los procesos de comunicación, sin desplazar el papel fundamental del talento humano. La institución busca aprovechar esta tecnología para agilizar tareas, reducir tiempos y mejorar la eficiencia, permitiendo que el equipo concentre sus esfuerzos en actividades que requieren experiencia, creatividad y pensamiento crítico. No obstante, plantea un uso consciente y responsable de la misma, además de reconocerla como un recurso que complementa el conocimiento y las distintas perspectivas de los integrantes del equipo. Estos cambios, la adopción de nuevas tecnologías y la adaptación de sus estrategias y formatos de comunicación a las necesidades emergentes, se plantean preservando siempre el valor de la intervención humana en la toma de decisiones y en la generación de contenidos.

Fuente: ConocimientoUAM
Comunicar y divulgar conocimiento en México
La comunicación del conocimiento es indispensable para acercar la ciencia y las humanidades a la sociedad, aunque definir su alcance sigue siendo un desafío. Como señala Sánchez-Mora, la divulgación es una actividad compleja y dinámica, cuya concepción varía según el contexto histórico y cultural. Para algunos, consiste en traducir el lenguaje especializado a términos comprensibles; para otros, implica enseñar de manera atractiva, informar con claridad o incluso reintegrar la ciencia al conjunto de la cultura. Esta actividad es un proceso de comunicación que evoluciona junto con las necesidades de la sociedad y con la propia producción del conocimiento, alejándose de la idea estática y estereotipada que suele tenerse de la comunicación.
“Porque todos los seres humanos tienen derecho a tener fe y creer en lo que consideren importante para su desarrollo espiritual, pero siempre asumiendo que sus creencias son contingentes y los demás tienen derecho a sus propias creencias, y esto solo se conseguirá a través de la ciencia”. – Norma Lazo
En México, esta reflexión adquiere una relevancia particular. Aunque el desarrollo científico y tecnológico del país ha sido más lento que el de las principales potencias científicas, existe una comunidad académica sólida, integrada por especialistas de múltiples disciplinas que realizan contribuciones significativas tanto en las ciencias naturales y exactas como en las ciencias sociales y las humanidades. Sin embargo, el impacto social de estos avances continúa siendo limitado, en gran medida porque el conocimiento generado no siempre llega de manera efectiva a la ciudadanía.
Es en este panorama, donde la divulgación debe dejar de ser una actividad complementaria para convertirse en un componente esencial del quehacer académico, que permita establecer un vínculo entre el conocimiento especializado y la sociedad, para así favorecer una ciudadanía mejor informada así como la relación entre la investigación, las políticas públicas y las necesidades sociales.
Equipos e iniciativas como la de Conocimiento UAM representan un esfuerzo por responder a la necesidad de hacer que la investigación universitaria trascienda el ámbito académico y llegue a la sociedad de manera clara y accesible. A partir de contenidos de divulgación elaborados con base en el trabajo de las y los investigadores, el proyecto busca traducir temas especializados a formatos comprensibles sin perder el rigor científico, es una labor necesaria y de gran relevancia, porque permite observar cómo las instituciones de educación superior pueden adaptarse a las nuevas formas de comunicación y fortalecer el vínculo entre la producción científica y los distintos públicos a los que esta puede beneficiar.