Los rectores de nuestras universidades siempre han desempeñado numerosos papeles dentro de sus instituciones. Son al mismo tiempo jefes administrativos, académicos, recaudadores de fondos y mentores. Sin embargo, en un momento en que el liderazgo reflexivo es más importante que nunca, el papel del rector universitario está enfrentando enormes desafíos y se ha vuelto más complejo debido a los cambios sociales, económicos, culturales, demográficos y tecnológicos que estamos viviendo.
En este contexto, el Instituto Aspen y un grupo de trabajo de 35 rectores y líderes universitarios, ha publicado un nuevo informe sobre el futuro de la rectoría universitaria. El grupo de trabajo examinó los desafíos que enfrentan hoy en día los rectores y líderes universitarios y lo que será necesario para fortalecer su papel en las próximas décadas.
El reporte Renewal and Progress: Strengthening Higher Education Leadership in a Time of Rapid Change identifica las habilidades y cualidades de liderazgo necesarias que los futuros rectores deberán tener y analiza cómo podrían desarrollarse estas habilidades.
El informe destaca tres áreas de enfoque para asegurar un suministro saludable de futuros talentos:
- Ampliar oportunidades de desarrollo profesional y oportunidades de aprendizaje entre pares para otros líderes.
- Proporcionar a los consejos administrativos una mayor y más integrada asistencia para mejorar la comunicación con los actuales y futuros presidentes universitarios.
- Crear y expandir un talento universitario más diverso.
Uno de los puntos clave de este informe es su grupo de trabajo. El grupo consistía de actuales presidentes y rectores de universidades públicas y privadas, colegios comunitarios, universidades de investigación y universidades de minorías. Estos hombres y mujeres trabajaron con estas tres preguntas:
- ¿Qué cualidades y condiciones son esenciales para la eficacia de los futuros rectores universitarios?
- ¿Qué nuevas cualidades y condiciones se requerirán para un liderazgo eficaz en el futuro?
- Tomando en cuenta estas cualidades y condiciones, ¿qué necesitamos hacer para fortalecer la rectoría universitaria?
El informe da recomendaciones para construir una base sólida para que aquellos dedicados a la compleja tarea de liderar nuestras instituciones de educación superior puedan trabajar juntos para innovar su práctica.