¿Qué clase de mundo tendríamos si los humanos solamente ejecutáramos tareas perfectas pero sin escuchar al otro? ¿Y qué impacto tendría si aprendiéramos a sentir y procesar conscientemente todo lo que sucede a nuestro alrededor y cómo nos afecta? La diferencia la marcaría un profesional excepcional, alguien que destaca por su capacidad para comprender, conectar y actuar con criterio en función de su entorno.
De acuerdo con la UNESCO, el Aprendizaje Socioemocional (SEL, por sus siglas en inglés) se define como un proceso en el cual se adquieren habilidades para detectar y gestionar emociones, desarrollar atención y preocupación por otros seres humanos, entablar relaciones positivas, tomar decisiones responsables y lidiar eficazmente con circunstancias complejas. Este proceso incorpora aspectos cognitivos, sociales, emocionales y relacionales del aprendizaje con el fin de contribuir al bienestar, éxito académico y sentido de ciudadanía global activa de los estudiantes.
Su importancia va más allá de un equilibrio individual, tiene una implicación colectiva. La metodología juega un papel fundamental para transformar la educación, brindando al alumnado conocimientos, competencias, actitudes y valores que se traducen en cambios sociales. Antes de llegar al bien común, desarrollar y practicar este balance mejora el rendimiento académico, la salud mental, reduce las tasas de abandono escolar y promueve una dinámica interpersonal satisfactoria en centros educativos, comunidades y la sociedad.
La National University en San Diego, California, reconoce que el aula es el primer ambiente en el que, por lo general, los estudiantes se ven expuestos a coexistir con diferentes contextos, creencias y capacidades. El SEL coadyuva a crear condiciones de equidad en las que los aprendices tienen la misma oportunidad de tener éxito, al tiempo que les ayuda a comprender sus pensamientos y emociones, a sí mismos y a tener empatía hacia las personas de su entorno, e incluso a crear planes que les permiten alcanzar sus metas.
El marco de referencia más usado de SEL fue propuesto por la organización Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning (CASEL) en Estados Unidos, como una herramienta para manejar el estrés y las emociones, practicar la empatía, resolver conflictos y desarrollar habilidades sociales.
Esta práctica también está basada en la teoría del aprendizaje social, la cual declara que las personas aprenden comportamientos y competencias mediante observación, imitación e interacciones. No obstante, SEL amplía su abordaje considerando cómo los docentes pueden cultivar inteligencia emocional y habilidades en su alumnado. Un plan de estudios estructurado con actividades que logren propiciar estas aptitudes guía a los estudiantes para fortalecer su crecimiento personal y su bienestar.
Competencias socioemocionales
Las habilidades socioemocionales impulsan relaciones interpersonales sanas y de apoyo recíproco, pero además sirven para comprender y expresar efectivamente las emociones, demostrar empatía y solidaridad hacia los otros, responder según el contexto, propiciar un sentido de identidad inclusivo, tomar decisiones éticas y alcanzar objetivos tanto personales como colectivos.
Entre sus beneficios, permite que se aminore la deserción escolar, la angustia, la ansiedad, la depresión, la intimidación o el acoso, en conjunto con entender qué riesgos implican el alcohol y las drogas, reconocer y no emitir insultos de carácter homofóbico o de violencia sexual, así como se reducen las desigualdades, discriminación y exclusión social.
Para ello, CASEL establece cinco competencias clave que pueden aplicarse dentro y fuera del aula:
- Autoconciencia: identificar las propias emociones y tener la noción de cómo influyen en el comportamiento, reconociendo las fortalezas y áreas de oportunidad para adquirir mayor confianza en tus habilidades.
- Autogestión: tomar el control y asumir la responsabilidad de tus pensamientos, emociones y acciones en circunstancias diversas, así como fijar metas y trabajar constantemente para alcanzarlas.
- Conciencia social: la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona, especialmente de aquellas que provienen de contextos o culturas distintas a las tuyas. Conlleva actuar desde la empatía y de forma ética dentro del hogar, la escuela y la comunidad.
- Habilidades relacionales: la destreza de construir y conservar relaciones con personas de diversos entornos, centrándose en escuchar y comunicarse de manera efectiva con otros, resolviendo conflictos pacíficamente y conociendo cuándo pedir u ofrecer ayuda.
- Toma de decisiones responsables: elegir cómo actuar o responder en una situación considerando los principios éticos y de seguridad, midiendo las posibles consecuencias y el bienestar propio y de los otros.
Asimismo, existen seis dominios del aprendizaje socioemocional conformados por habilidades esenciales para el desarrollo social y emocional del estudiantado:
- Cognitivo: este involucra las competencias cognitivas básicas para que el alumno logre sus objetivos, como controlar la atención, gestión de la memoria y planificación, control inhibitorio (autorregulación de impulsos), flexibilidad cognitiva y pensamiento crítico.
- Emocional: abarca las aptitudes que habilitan a las personas a reconocer, expresar y regular sus emociones, tal como empatizar con el otro y conceptualizar su perspectiva.
- Social: permite interpretar adecuadamente el comportamiento de otra persona para navegar los escenarios sociales e interactuar para trabajar colaborativamente o convivir con los demás. Lo que engloba la interpretación de señales sociales, la resolución de problemáticas sociales y las conductas cooperativas.
- Valores: trata sobre rasgos de carácter, virtudes o prácticas que convierten a los aprendices en integrantes comprometidos con su comunidad, desde valores morales, de desempeño, intelectuales y cívicos.
- Perspectiva: se refiere a cómo se interpreta el mundo y cómo alguien se relaciona con él. Incluye cómo una persona se percibe a sí misma, a los demás y cómo afronta los desafíos del día a día, por medio del optimismo, gratitud, apertura mental y entusiasmo.
- Identidad: se basa en la comprensión de un individuo sobre sí mismo, sus capacidades, conocimientos, creencias y confianza en su potencial. Si las personas tienen un sentido de identidad y pertenencia, están más preparadas para enfrentar obstáculos y construir relaciones interpersonales sólidas a través de su autoestima y autoconciencia.
De igual manera, la UNESCO comparte el documento “Integrar el aprendizaje social y emocional en los sistemas educativos: guía de políticas”, en colaboración con el Instituto Mahatma Gandhi de Educación para la Paz y el Desarrollo Sostenible (MGIEP) de la UNESCO. Esta guía es una propuesta para incorporar las capacidades socioemocionales en la educación, con actividades que conducen a una integración sistemática.
Equipando profesionales más empáticos
Uno de los campos en los que el aprendizaje socioemocional puede verse aplicado de forma palpable es el de la salud. Mientras que esta metodología apoya a que cualquier profesional en distintos ámbitos lleve a cabo de forma más efectiva sus labores y tenga una vida en armonía con el bienestar integral, donde puede verse con facilidad es en el caso de la educación en salud.
Por ejemplo, con SEL el personal de salud puede desarrollar las habilidades necesarias para construir relaciones significativas con sus pacientes, así como lidiar con las demandas emocionales de este trabajo. Incluso, en Estados Unidos, los seis dominios que abarca esta práctica están estrechamente ligados a las seis competencias necesarias para la acreditación del Accreditation Council for Graduate Medical Education (ACGME) que considera que cada médico debe poseer.
Para un tratamiento holístico, este modelo facilita el desarrollo de la empatía para entender la perspectiva del paciente y su resiliencia, contribuyendo a que los servicios médicos cada vez se vuelvan más diversos. Sin embargo, como advierten Wei-Chin Hsu, Lih-Jyh Fuh y Shih-Chieh Liao, algunos avances tecnológicos en la industria han mejorado la calidad de la atención médica, pero también han debilitado las relaciones interpersonales entre el doctor y el paciente.
Además, explican que en este campo en particular sucede con frecuencia que los profesionales se enfocan en el aspecto teórico y tecnológico de su trabajo, pasando por alto las necesidades emocionales de la persona que tienen enfrente. Incluso para decisiones éticas, siendo la experiencia de salud un proceso interactivo, debe existir un balance entre la experiencia médica y el ejercicio de su humanidad, del lado de la comprensión y la compasión hacia el paciente.
Ante la creciente tecnificación, aunada a la sobrecarga laboral y las deficiencias en la comunicación, resulta fundamental fortalecer el trabajo en equipo, la comunicación efectiva, la relación médico-paciente, la confidencialidad y el autoconocimiento.
Cómo pueden abordarlo los docentes
Quizás el SEL no sea necesariamente una materia como matemáticas o ciencias, pero sí puede ser un tema transversal en el plan de estudios. Incluir en las lecciones formas para que los alumnos se sientan identificados generará una participación activa, y si estos ejercicios aportan un sentido de empatía, autoconocimiento y un sentimiento de seguridad e inclusión dentro del aula, tendrán un impacto a lo largo de la vida.
Igualmente, existen distintos acercamientos a esta metodología. La National University señala que algunos profesores dedican un momento específico del día para trabajar en estas competencias, reforzándolas de forma continua a través de las demás actividades académicas.
También detallan que algunos docentes solicitan a los estudiantes un diario para escribir sus pensamientos y sentimientos sobre determinada lección, así como actividades de convivencia y mentoría entre alumnos de distintos grados para convivir entre diferentes personas de distintas edades.
Otros educadores prefieren incorporar SEL con materias como matemáticas, historia o literatura, con tareas como: proyectos grupales en donde los compañeros deben delegar roles para trabajar más ágilmente, la representación de personajes históricos para comprender sus acciones y contexto, o hasta entrevistas formales entre pares a fin de conocer sobre los temas actuales.
Pero, sobre todo, es muy útil cuando los maestros ayudan a los estudiantes a fijar metas en las áreas en las que quieren mejorar, llevar un registro de su progreso para el seguimiento y brindar una medición que evidencie sus logros y les brinde un sentido de satisfacción.
El aprendizaje socioemocional nos acompaña a lo largo de la vida. Aunque trasciende las aulas, la etapa escolar es un punto de partida inicial para que cada alumno descubra su inteligencia emocional, permitiéndole desenvolverse mejor tanto en el ámbito profesional como en su vida diaria. Hoy más que nunca, reconectarnos con nuestra humanidad es una de las lecciones más urgentes y relevantes. ¿Qué ejercicios de SEL aplicarías en el salón de clases?