Elección, desafío, colaboración y control: las grandes cualidades en la motivación intrínseca

bigstock-Female-Student-Raising-Hand-To-217487806.jpg

Hacer que los estudiantes se motiven intrínsecamente es una tarea difícil, pero se puede lograr agregando las cualidades adecuadas.

Imagen: Bigstock

Una parte importante de la educación es la motivación, especialmente la motivación intrínseca. Esto significa que los estudiantes realizan una actividad por sí mismos para lograr la satisfacción porque el objetivo de las acciones va más allá de la actividad en sí.

En realidad es difícil convencer a los estudiantes de los beneficios a largo plazo de lo que están aprendiendo cuando las necesidades a corto plazo, como los exámenes, están más presentes. Además, muchos maestros se sienten presionados por las calificaciones y cumplir con el plan de estudios.

Sin embargo, Zac Chase, director del currículo de artes del lenguaje del distrito escolar del Valle de St. Vrain, en Colorado, EE. UU. y Diana Laufenberg, directora ejecutiva de Inquiry Schools, están de acuerdo en que existen cuatro estrategias basadas en la investigación que los docentes pueden usar para encender la motivación intrínseca en los alumnos.

Las cuatro cualidades de la motivación

Elección

De acuerdo con la investigación, al darles a los estudiantes la oportunidad de elegir, estos se apropian del proceso de aprendizaje porque están más interesados en seguir sus propias decisiones.

Si, por ejemplo, a los estudiantes se les da a elegir de una lista de libros diferentes o la forma en que presentan sus conocimientos, puede imponer una verdadera diferenciación, así como ser más competentes en relación con la tarea o proyecto y obtener una mejor calificación. Además, el estudio encontró que al darles la opción de elegir, las tasas de finalización de las tareas aumentaron.

La investigación demuestra que las opciones aumentan el compromiso y la motivación de los estudiantes de todas las edades. El investigador Robert Marzano explica que “Cuando los maestros las seleccionan, los estudiantes perciben las actividades del aula como más importantes. La elección en el aula también se ha relacionado con aumentos en el esfuerzo de los estudiantes, el desempeño de las tareas y el aprendizaje posterior".

A pesar de que muchos docentes temen que al darles a los estudiantes la oportunidad de elegir, pierdan información vital, este enfoque los hace responsables de su propio comportamiento, les enseña cómo tomar decisiones y no solo a seguir instrucciones.

Reto

Encontrar lo que hace que una tarea sea desafiante para cada estudiante puede ser difícil, pero es una excelente manera de hacer que los estudiantes se involucren. Laufenberg dice que "siempre intentamos superar el desafío, pero cuando lo hacemos, estamos eliminando un factor importante de lo que hace que algo sea interesante".

Aprender algo nuevo es difícil, pero los maestros deben asumir que los alumnos son más competentes de lo que aparentan. Al desafiarlos un poco más, ellos y ellas aprenden a considerar la idea de que pueden manejar más de lo que pensaban.

Una forma sencilla de comenzar a desafiarlos es haciendo preguntas abiertas y haciendo que otros estudiantes comenten la respuesta, utilicen un vocabulario específico o incrementen la longitud de un ensayo. Además, se dice que dar mucha información sobre su progreso mejora la motivación intrínseca de un estudiante.

Colaboración

La mayoría de los niños son muy sociables y ganan mucho sobre el mundo y sus clases al hablar con otros estudiantes, lo que los motiva a aprender más. Al escuchar y compartir comienzan a construir conocimiento conjunto, estas son las piedras angulares de un aprendizaje colaborativo.

Para que la colaboración sea un éxito, los estudiantes deben prestar atención al trabajar juntos, si ambos están construyendo torres lego separadas, por ejemplo, están comprometidos en tareas paralelas. Al trabajar juntos, aprenden por discusión, clarificación de ideas y por retroalimentación, lo que promueve la memoria a largo plazo.

Los maestros deben asegurarse de que cada tarea aliente a cada estudiante a explicar sus ideas a fondo, ya que al proporcionar y recibir respuestas diferentes, obtienen más de la colaboración.

Control

Al hacer que los estudiantes tomen el control sobre su aprendizaje, no solo se involucran más, sino que son más receptivos a la instrucción, honestos acerca de su desempeño, mejores en la estimación de sus habilidades, y es más probable que acepten cometer errores y sean más resistentes después del fracaso.

Una forma de capacitar a los estudiantes y tomar control sobre su aprendizaje es enseñándoles a hacer preguntas porque estas los hacen explorar y hacerlos curiosos. Al combinar la elección, el desafío, la colaboración y el control en el aula, los estudiantes pueden ser dueños de su educación, lo que los acerca a la motivación intrínseca. Deben comenzar a invertir en una experiencia de aprendizaje independiente a largo plazo en lugar de solo seguir las instrucciones de los docentes.