Motores de búsqueda, ¿obstáculos o herramientas educativas?

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Los motores de búsqueda nos llevan a las respuestas que buscamos en cuestión de segundos, pero ¿eso es aprendizaje?

Foto: Bigstock

Buscar información en los motores de búsqueda es algo tan común que tenemos un verbo para ello: Googlear. Cada vez que no sabemos o recordamos algo, la acción inmediata es tan obvia que ya ni siquiera la pensamos y en automático googleamos el tema para ver de qué va.

Sin duda, la inmediatez de respuesta de los motores de búsqueda es un recurso invaluable para procurar información, pero demos cuestionarnos: ¿Cómo afecta esto a las habilidades de investigación de los estudiantes y a la producción de conocimiento en general?

La clave para entender la crisis de pensamiento crítico y habilidades de investigación se puede explicar partiendo de una falla general cognitiva: no entendemos la diferencia entre la investigación para obtener datos y la investigación para aprender.

Los motores de búsqueda han aprendido cómo ser mejores herramientas para cada perfil de usuario y se ha avanzado en algunos aspectos que facilitan la investigación académica, pero se requiere un análisis serio para comprender la influencia de estos recursos sobre la forma en que entrenamos la mente para aprender con base en la información que encontramos.

Una aguja en un pajar de información digital

La red está llena de información valiosa, sin duda, pero ¿sabemos dónde y cómo encontrarla? La mayor desventaja del Internet como fuente de información académica es que carece de un sistema bibliográfico.

En una biblioteca, el sistema con el que el material está organizado facilita la formación de la estructura de investigación y aprendizaje en el estudiante. El material está organizado por temas concretos, por autores, por títulos, y ya en última instancia, por palabras claves. El alumno aprende a buscar por temas, por autores que hayan escrito información valiosa, y de esta manera, comienza a tener una noción de cómo se jerarquiza la información.

Por otro lado, la información en Internet no está ordenada de acuerdo a temas, título o autores, su único orden es el de la lista de resultados y este no jerarquiza de acuerdo a criterios relacionados con el conocimiento, responde a un sistema creado por programadores para colocar primero la información de quién paga por sus servicios, a través de técnicas de SEO y SEM.

¿Qué son el SEO, el SEM, y cómo influyen en la investigación de contenidos digitales?

El posicionamiento en buscadores u optimización de motores de búsqueda es el proceso a través de el cual se mejora la visibilidad de un sitio web en los resultados orgánicos de los buscadores. A este proceso se le llama SEO, Search Engine Optimization por sus siglas en inglés. El SEM o Search Engine Marketing, se refiere a las estrategias para la implementación de campañas de anuncios de paga en buscadores.

Estas dos disciplinas determinan lo que el usuario verá en la lista de resultados cuando este busque algo, ya sea en Google o en otro buscador. Esta estructura favorece el posicionamiento de marca, no la formación del conocimiento. ¿Esto quiere decir que todos los contenidos de Internet están ligados a una marca y que no deberíamos confiar en la información que nos muestran los motores de búsqueda? No necesariamente, hay contenidos excelentes que pueden fundamentar desde tareas escolares hasta investigaciones de posgrado, pero es necesario tener nuestros propios protocolos de búsqueda, fuentes y criterio para navegarlas.

El conocimiento a partir de los contenido digitales

Los principios de aprendizaje efectivo son la mejor guía construir habilidades que ayuden a los alumnos a investigar para aprender y no solo para extraer información.

El conocimiento previo es el primero de estos. Si el estudiante ya tiene una formación acerca del tema a investigar conocerá las mejores referencias y los autores más apropiados para darle a su investigación una dirección, sin embargo, ese conocimiento debe estar acompañado con un buen nivel de pensamiento crítico, de forma que aquello que ya sabe o cree que sabe, no limite su lectura e interpretación de materiales nuevos.

Ahora que los contenidos digitales son la fuente más usada por los estudiantes, los docentes deben tener especial cuidado en cómo enseñarles a asociar y conectar distintos tipos de información y aprendizajes para formar el conocimiento. Esto no va a determinar solamente cómo investigan los estudiantes, sino cómo aprenden también.

La retroalimentación y guía del maestro les servirá para construir un criterio de selección de fuentes y técnicas de investigación que prioricen fuentes de información de carácter académico por encima de la jerarquización fabricada a través del SEO y el SEM.

Recursos destinados para la investigación académica

Filosofías educativas como la del acceso abierto y el aprendizaje a lo largo de la vida han despertado el interés por crear rutas más accesibles a materiales que ayuden a los usuarios a aprender.

Gracias a esto, hoy en día existen bases de datos y motores de búsqueda especializados como Google Scholar, Core y Base, que sortean entre contenido específico de investigaciones y valor educativo.

Bajo este contexto, aún si se aplicaran criterios de SEO y SEM, la jerarquización sería solo entre contenidos que ya se componen a base de estudios, investigaciones y material didáctico, lo que minimiza su impacto sobre el fundamento y utilidad de los materiales.

La tecnología para el acceso a la información es un área que ha mejorado a pasos agigantados en las últimas décadas; lo que necesitamos seguir mejorando son las habilidades de los estudiantes para estructurar el conocimiento, ser inquisitivos y críticos en la búsqueda de datos, así como sensibles al momento de darle contexto a estos datos. Es así como podemos hacer de los motores de búsqueda una herramienta educativa y no una muletilla que obstaculice la formación de habilidades tanto de investigación como de análisis.