Homeschooling: aprender sin escuela

Cada vez más familias están cambiando los pizarrones por la mesa del comedor y los horarios rígidos por un aprendizaje a ritmo propio. Pero, ¿realmente funciona el homeschooling o es solo una tendencia pasajera?

Homeschooling: aprender sin escuela
Una lectura de 9 minutos

En los últimos años, el homeschooling ha comenzado a tener un auge inesperado, en el que cada vez más tutores optan por esta alternativa para educar a sus hijos e hijas. Sin embargo, más allá de alejarse de la escuela tradicional, la también conocida como educación en el hogar” ha suscitado inmensos debates sobre su eficacia y el bienestar de las infancias. 

¿Qué es el homeschooling?

La educación en casa, también llamada homeschooling, es una práctica educativa principalmente orientada al hogar y dirigida por los padres y madres de familia. Fabio Jurado Valencia lo entiende como “aquella educación que trasciende el espacio escolar y que renuncia a sus formas regulativas tradicionales (salones, horarios, docentes, rituales, currículos, calificaciones…) para asignar un lugar al trabajo colaborativo de las familias en la perspectiva de la educación de sus propios hijos”. Un modelo educativo en el que los tutores asumen un rol activo y esencial en la construcción del conocimiento de sus hijos.

Este movimiento comienza a cobrar fuerza en los años 70, influido principalmente por John Holt, educador y pedagogo estadounidense, quien, después de su paso como profesor, quedó desencantado de la educación tradicional. Inicialmente, abogó por una reestructuración de la escuela y el trato que se les daba a los estudiantes, sin embargo, al no obtener resultados, su perspectiva se orientó hacia los tutores de familia, haciendo un llamado a tomar el control de la educación de sus hijos.

Como Holt sostenía desde entonces, para educar en casa, lo más importante era que los tutores sintieran agrado por sus hijos, “disfrutaran su compañía, su presencia, su energía, sus travesuras y pasiones. Tienen que disfrutar todas sus charlas y preguntas de la misma manera que disfrutan contestar esas preguntas”. 

Este modelo educativo se ha vuelto muy popular en los últimos años, sobre todo después de la pandemia, ya que no requiere grandes recursos; en la actualidad, los requisitos son sólo el deseo y la voluntad de llevarlo a cabo y de acompañar a los estudiantes en el proceso educativo.

Tan sólo en Estados Unidos, 3.1 millones de estudiantes fueron educados en casa durante el ciclo escolar 2021-2022; esto representa cerca del 6 % de menores en edad escolar. Mientras que en México los datos son desconocidos, hay quienes afirman que hay cinco mil familias que hacen homeschooling en el país, mientras que otros estiman veinte mil. No obstante, la encuesta Primer censo de familias homeschoolers en México (2019) señala que sólo logró localizar 600 familias.

¿Cómo funciona el homeschooling?

Tal como se señaló previamente, la educación en casa se caracteriza por la instrucción impartida por madres y padres de familia, donde además existen posibilidades que no serían viables en la educación formal. En este sentido, algunos de sus aspectos más atractivos son la flexibilidad y la personalización. 

Los principales enfoques de esta modalidad son el estructurado y el no estructurado; el primero funciona de manera similar a la educación tradicional, con un programa y metas que alcanzar, mientras que en el no estructurado (al cual también se le conoce como unschooling) no se sigue ningún programa y sólo se enseña y aprende según las experiencias cotidianas de los estudiantes.

La mayor parte de quienes eligen la educación en casa opta por un enfoque estructurado, pues, al no regirse por los calendarios escolares ni por los programas de estudio de las instituciones, las familias pueden establecer los horarios y ritmos de aprendizaje, adecuándolos a las necesidades del núcleo familiar. Asimismo, les es posible diseñar los planes de estudio según sus intereses y contar con la capacidad de incorporar actividades o proyectos que representen aprendizajes significativos con mayor facilidad que en otros entornos.

Aunado a esto, se disminuyen las tareas en casa durante el tiempo libre de la familia, pues se estima que los homeschoolers dedican, en promedio, cuatro horas estructuradas realizando tareas de tipo educativo.

Aunque podría parecer complicado crear un plan de estudios desde cero, la realidad es que existen miles de guías y recursos educativos para las familias que siguen la modalidad de homeschooling. Incluso existen instituciones que ofrecen, tanto de forma gratuita como de paga, planes de estudio, libros de texto y material didáctico listo para personalizar según se requiera.

Esto es más factible si la vida escolar en casa se reduce a un estudiante, aunque también puede lograrse con más integrantes. Se sigue una modalidad similar a la de las escuelas multigrado, en la que se enseñan los mismos temas, pero con un contenido diferente, adecuado al nivel de cada aprendiz.

En cuanto a la certificación y validez de los estudios, la legislación educativa en México no prohíbe el homeschooling, sin embargo, tampoco se encuentra regulado. Para ello, existen instituciones privadas que ofrecen programas avalados por la Secretaría de Educación Pública (SEP), conocidas como escuelas sombrilla, mientras que otros tutores optan por hacer uso de las certificaciones del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA). De esta manera, mientras sus estudios estén certificados, los homeschoolers no tendrían ningún problema para acceder a la educación superior.

Razones para educar en casa

El National Home Education Research Institute estima que, en Estados Unidos, tan sólo en el ciclo escolar 2024-2025, más de 3.4 millones de menores estudiaban en el nivel K-12, lo que representa más de 2.5 millones de lo que se estimaba en 2019, con un crecimiento entre el 2 y 8 % anual. Según el National Center for Educational Statistics, las razones para educar en casa son variadas, sin embargo, su censo consideró principalmente las siguientes:

  • Preocupaciones sobre el ambiente escolar, tales como la seguridad, drogas o presión entre pares (80.3 %).
  • Deseos de impartir lecciones morales (74.7 %).
  • Enfatizar la vida familiar (74.6 %).
  • Insatisfacción con la oferta académica de las escuelas (72.6 %).
  • Deseos de impartir lecciones religiosas (58.9 %).
  • Deseos de proporcionar un enfoque no tradicional a la educación del niño o la niña (54.2 %).
  • Otra razones (34.8 %).
  • El menor tiene necesidades especiales (23.1 %).
  • El menor tiene un problema de salud físico o mental (15.6 %).
  • El menor tiene una enfermedad temporal (2.8 %). 

Dentro del apartado “Otras razones”, los tutores se enfocaron principalmente en el acoso escolar, motivos financieros, viajes y la búsqueda de un horario más flexible. Por otro lado, Jamie Martin resume los principales motivos para educar en casa a continuación:

  • Insatisfacción con las opciones educativas disponibles.
  • Mayor flexibilidad en horarios y currículo.
  • Diferentes filosofías religiosas o educativas.
  • Protección frente al acoso (bullying), la presión de grupo y la violencia escolar.
  • Más oportunidades para el vínculo familiar.
  • La creencia de que las infancias no progresan dentro de la estructura escolar tradicional.
  • Mayor capacidad para atender problemas de salud física y mental.

En México, de acuerdo con información de Aline Suárez del Real, ABP Sustenta lanzó una convocatoria para conocer la situación del homeschooling en el país, en la que 620 familias respondieron con sus razones para educar en casa. Según los datos de este censo, en el cual se podía elegir más de una opción, 360 familias eligieron la modalidad para otorgar una educación a la medida,126 para educar a los menores en las creencias religiosas de la familia, 125 lo hicieron debido al bullying sufrido en la educación escolarizada, 75 por las necesidades especiales que no son atendidas en la escuela y 68 por falta de recursos para una institución privada y renuencia de acudir a la educación pública, entre otros. 

Asimismo, en el texto El homeschooling en México: su regulación y perspectivas de aplicación, los autores explican que en investigaciones previas se ha separado en dos categorías a los padres y madres de familia que deciden educar en casa, en primer lugar, aquellos que “ven la educación en el hogar como algo natural, opuesta a estructuras falsas y restrictivas de educación escolar; los que consideran a la educación en el hogar como una alternativa vinculada a su deseo de transmitir valores determinados a los menores, y aquellos para quienes el homeschooling ha sido su último recurso, es decir, una no-elección, una necesidad”. 

Debates sobre este modelo educativo

Con el aumento de esta modalidad, también han incrementado las inquietudes sobre el desempeño escolar y el bienestar de los homeschoolers. Una de las principales preocupaciones sobre este modelo educativo es la posible falta de contacto de las infancias con el entorno exterior, ajeno a la vida familiar. Diversos estudios, como el de Soto-Icaza, Aboitiz y Billeke, resaltan la importancia de la interacción social en la infancia, en el desarrollo cognitivo, social y comunicativo, así como en el desarrollo de habilidades como la empatía y la resolución de conflictos. 

Autores como Navarro-Arredondo y Gómez-Macfarlan, también señalan que el contenido administrado en estas clases puede tener una calidad deficiente o que se vea determinado por la ideología de las familias, llevando a un “adoctrinamiento” de los estudiantes. De la misma manera, se cuestiona la idea de que no es necesario poseer experiencia o educación como profesor, siendo una evidencia más de la desvalorización de la profesión docente. 

El 5 de febrero de 2026, Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, declaró que su gobierno está buscando regular esta modalidad debido a la importancia de la escuela tradicional para la integración. Dicha iniciativa surge principalmente como respuesta al aumento de menores educados en casa, pasando de 111,700 en el otoño de 2024 a 126,000 al otoño de 2025. 

El homeschooling es legal en al menos 30 países del mundo, como lo son Estados Unidos, Irlanda, Dinamarca, Portugal, Francia y Polonia, sin embargo, es rechazado y considerado ilegal en Alemania, mientras que otros no cuentan con regulación suficiente sobre el tema. En España, Colombia y México, por ejemplo, la educación es obligatoria, pero no la modalidad escolarizada. A la par, Martha Rebolledo explica a Aline Suárez del Real que la regulación no siempre es bien recibida por las familias, pues implicaría la pérdida de libertad que otorga el homeschooling, sin embargo, la misma también puede poner en riesgo a los menores, ya que se podría desconocer si son víctimas de algún tipo de violencia.

Por otro lado, el National Home Education Research Institute señala que quienes son educados en casa suelen obtener puntuaciones entre 15 y 25 puntos porcentuales, superiores a las de los alumnos de escuelas públicas, en las pruebas estandarizadas de rendimiento académico, con un promedio de 50 puntos en un rango de 1 a 99. Además, diversos estudios muestran que dichos estudiantes suelen presentar un mejor desarrollo social, emocional y psicológico. Asimismo, se explica que el 87 % de estos estudios muestran que los estudiantes educados en casa tienen un rendimiento estadísticamente significativamente superior al de los estudiantes de escuelas convencionales.

Sin embargo, el mismo instituto advierte que estos datos no prueban que los resultados estén relacionados con el homeschooling, sino que se cree que dichos hallazgos están estrechamente vinculados con la demografía de las familias que se inclinan por este tipo de estudios. Aunado a los distintos medios, como el Washington Post, que señalan a Brian D. Ray, presidente del National Home Education Research Institute, por alterar sus investigaciones y ser motivado por su dogma, más que por el distanciamiento académico. 

Además de las críticas que algunos de sus propios hijos han realizado públicamente sobre su educación, destacando sus carencias educativas, haber trabajado en su organización durante los días de escuela y haber sufrido abuso físico. Ziebart, hija de Ray, también describe que ver a sus propios hijos asistir a la escuela le hace pasar un tipo de duelo, pues sus hijos “se enfrentan a diario a desafíos como diferentes sistemas de creencias, diferentes niños y diferentes maneras de ver el mundo,” una situación que, apunta, le fue negada por haber sido educada en casa. 

Olga Khazan, en un reportaje para The Atlantic, asegura que la escasa regulación del homeschooling puede hacer que algunos menores sean vulnerables a situaciones de abuso. Si bien, la mayor parte de las madres y padres  son responsables y tienen buenas intenciones, existen otros que pueden maltratar a sus hijos. La autora explica que en años recientes han salido a la luz diversos testimonios de homeschoolers que fueron víctimas de abusos durante su educación en el hogar. Según datos de “un estudio de 2014 que examinó los casos de 28 niños gravemente maltratados de varios estados, reveló que ocho de las 17 víctimas en edad escolar habían sido retiradas de la escuela tradicional para recibir educación en el hogar”. Un informe de Connecticut halló que, entre 2013 y 2016, «el 36 % de las familias del estado que optaron por la educación en el hogar habían sido objeto de al menos un informe previo de abuso o negligencia”. Mientras que en Estados Unidos se han documentado cerca de 200 muertes de infantes educados en el hogar por abuso o negligencia desde el año 2000. 

Kazhan señala que si bien las infancias escolarizadas tradicionalmente también sufren abuso y negligencia, “al menos ven regularmente a adultos fuera de su familia inmediata, lo que les brinda la posibilidad de buscar ayuda”. Mientras que la falta de contacto entre las familias homeschoolers y las autoridades puede provocar que el abuso pase desapercibido.

Educación para todos

La UNESCO establece que este tipo de educación es capaz de proporcionar una enseñanza de calidad, pero que por sí sola no se encuentra garantizada. Dependerá de si la misma cumple con los estándares que determina el Estado, tal y como se exigen en los derechos humanos, en donde la calidad “se define por determinadas características como la disponibilidad, la accesibilidad y la adaptabilidad, haciendo especial énfasis en contenidos culturalmente apropiados, planes de estudio pertinentes y en la capacidad de satisfacer las diversas necesidades de los alumnos”. La institución señala que evaluar la calidad de la educación en el hogar representa un reto mayor debido a la carencia de datos, así como a la diversidad de contextos en los que ocurre el homeschooling, sin embargo, hace énfasis en los Derechos del Niño, donde la educación “debe promover la socialización, el pensamiento crítico y la participación en la vida social”.

Pese a las connotaciones negativas que pueden plantearse, existe una realidad innegable: el homeschooling está ampliamente caracterizado por el apoyo comunitario. Hay cientos de comunidades y familias que promueven reuniones de estudio o incluso playdates que permiten la interacción entre los menores y la oportunidad de compartir recursos entre las familias. Sin embargo, es un hecho que muchos de los tutores que eligen esta forma de educación, lo hacen para poder tener un mayor control sobre lo que se les enseña a sus hijos e hijas, ya sea por creencias religiosas o morales. 

No obstante, la UNESCO hace hincapié en que “aunque los estudios han demostrado que muchos niños educados en los hogares participan en actividades sociales y poseen capacidades sociales adecuadas, persisten las preocupaciones acerca de la falta de exposición a perspectivas diversas y los posibles efectos sobre la cohesión social”. Con la posibilidad de afectar la socialización y el desarrollo general de los menores al limitar las interacciones y la participación cívica que sí ofrece la educación formal.

Después de todo, “salir del cascarón” y conocer un mundo más allá del que existe en nuestro círculo cercano, es una de las vivencias más importantes de la escuela tradicional. Aunque algunos blogs de familias homeschoolers señalan ser lo más objetivos posible para brindar la mejor educación a sus hijos, es necesario resaltar que es imposible ser 100 % objetivo, ni siquiera la educación escolarizada lo es. Pero al convivir con diferentes profesores y estudiantes, cada uno con su propio bagaje de conocimientos, ideas y creencias, es posible conocer distintas formas de pensar, para así cuestionar nuestras propias ideas o prejuicios. 

El homeschooling es una gran alternativa para aquellas personas cuyo estilo de vida se aleja del convencional. Sin embargo, no debemos olvidar que, al final, la escuela no se trata sólo de transmitir conocimientos, sino de ampliar la manera en que se entiende el mundo.



¿Te gustó esta publicación? ¿Te gustaría publicarla en un sitio web, revista, blog o repositorio? Todos nuestros contenidos son de acceso abierto. Para dudas sobre cómo reutilizar este y otros contenidos del Observatorio, contacta a nuestra editora en jefe: karinafuerte@tec.mx

Este artículo del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación puede ser compartido bajo los términos de la licencia CC BY-NC-SA 4.0

[sp_wpcarousel id="23075"]