Las habilidades humanas y el valor de los egresados en artes liberales

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Las habilidades que tienen los graduados de los programas de artes y humanidades no siempre coinciden con las habilidades que los empleadores buscan. Hacen falta mejores herramientas de evaluación del aprendizaje para ayudar al estudiante a traducir sus habilidades a los empleadores.

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Desde chatbots en los departamentos de servicio al cliente, la selección del contenido que aparece en las redes sociales, hasta el uso de drones, los seres humanos ya interactúan con tecnología de inteligencia artificial desde hace tiempo. Aún así, muchos temen la automatización.

Aunque, según los futuristas, el 85% de los empleos disponibles en 2030 aún no se han inventado, ciertas habilidades humanas, como la agilidad mental, resiliencia, comunicación y pensamiento crítico, serán cada vez más demandadas. Sin embargo, de acuerdo con un estudio publicado por el Strada Institute for the Future of Work, la educación superior no está a la par con la volatilidad del mercado laboral, dejando a los estudiantes cada vez menos preparados para su ingreso en el mundo profesional.

Las habilidades humanas son de las más demandadas en el mundo y, aunque se aplican diferente en todos los campos, deben traducirse eficientemente en términos de relevancia y aplicación. Es por eso que la comunicación de las habilidades del estudiante al mercado laboral debe ser más clara para conectar a las tres audiencias críticas: personas que buscan un trabajo, empleadores que buscan el mejor candidato y educadores que buscan crear excelentes programas e involucrar a los estudiantes, especialmente aquellos en artes y humanidades.

El problema con las artes y humanidades es que sus resultados son positivos pero menos predecibles que los de las carreras STEM. Aún así, egresados de artes y humanidades tienen una mejor identificación y comprensión de sus habilidades humanas, entre ellas, creatividad, pensamiento crítico, inteligencia emocional y comunicación. A medida que las máquinas asumen cada vez más las actividades predecibles de la jornada laboral, estas habilidades “blandas” serán imprescindibles para adaptarse y crecer a lo largo de sus vidas laborales, ya que no se pueden automatizar fácilmente.

La tecnología creará oportunidades de trabajo para las personas que dominen aquellas habilidades humanas que las máquinas no pueden replicar: capacidades sociales y emocionales, la habilidad de transmitir conocimiento y experiencia, la capacidad de formar y desarrollar a otros, etcétera. Más que automatizarse, la tecnología hará la fuerza laboral más humana.

¿Cuál es el rol de las artes y humanidades en la fuerza laboral?

Los egresados de artes y humanidades se aventajan al combinar la fluidez tecnológica con sus habilidades humanas a medida que avanzan sus carreras. Sin embargo, han tenido que adivinar cómo su educación se traduce en oportunidades laborales, ya que el sistema laboral actual los deja navegando a ciegas de un puesto a otro hasta acabar, generalmente, en áreas como marketing en redes sociales, gestión de contenidos, periodismo, marketing digital, producción de medios y escritura técnica.

El estudio realizó más de 250,000 entrevistas en donde egresados de artes y humanidades calificaron el valor de su educación como bajo, sus razones: consideran que tienen menos probabilidad de demostrar si sus clases fueron útiles y si adquirieron las habilidades que buscan los empleadores.

En el caso de las carreras STEM, el 59% consideraron útiles sus cursos, pero los egresados tienen menos confianza en sus habilidades socioemocionales que los egresados de carreras como letras y filosofía. Lamentablemente, este tipo de datos se pierden al medir el éxito de los graduados, pues no toman en cuenta los datos de ganancia económica.

Falta comunicar efectivamente las habilidades de los estudiantes

Para mejorar la reputación de las carreras en artes y humanidades se debe descifrar cómo traducir las habilidades humanas que poseen los egresados de estas áreas en habilidades clave que demanda la fuerza laboral. Sólo el 11% de los líderes empresariales creen que los egresados tienen las habilidades que buscan.

Para eliminar la brecha entre las habilidades que desarrollan las instituciones de educación superior y las que buscan los empleadores, es necesario que ambas usen el mismo idioma para describirlas. Términos como “comunicación” o “pensamiento crítico”, que utilizan las universidades, son demasiado amplios y no logran describir efectivamente las habilidades a los empleadores.

Por ejemplo, la habilidad de resolución de problemas se puede aplicar en la mercadotecnia en la planificación estratégica, comunicación en crisis, retención de clientes, atracción de clientes y la cooperación. Pequeños ajustes aquí y allá no son suficientes. Las universidades necesitan nuevos programas que ayuden a los alumnos a identificar las habilidades que buscan las empresas y las que poseen. Esto los ayudará a posicionarse mejor en el mercado y tener una mejor transición a la fuerza laboral.

El aprendizaje basado en problemas (PBL)

Una manera de preparar a los estudiantes para los nuevos trabajos es a través de programas de asesoramiento y carreras con un plan de estudios actualizado a las necesidades del siglo XXI, enfocadas a resolver problemas y no en la memorización.

Para los docentes, el mayor desafío es transferir lo aprendido en clase al mundo real en algo que pueda utilizar el alumno en otros contextos. Frecuentemente, los estudiantes no pueden establecer conexiones entre lo que saben y cómo aplicarlo en el mundo real, complicando sus probabilidades de contratación.

Por eso, es necesario que las universidades apliquen modelos basados en problemas que permitan a los alumnos conectar conceptos en una multitud de disciplinas. También permite a los educadores a mantenerse a la vanguardia y desarrollar nuevos cursos en habilidades emergentes como análisis de datos, blockchain, desarrollo web o marketing digital que los estudiantes necesitarán para tener éxito en el trabajo.

La importancia de la taxonomía

Las universidades y los empleadores fallan en reconocer las credenciales de los egresados, que tienden a considerarlos en función de la institución en la que estudiaron y no en lo que aprendieron y saben aplicar. Esta falla exige mejores herramientas de evaluación del aprendizaje para ayudar al estudiante a traducir sus habilidades a los empleadores.

Además, el 57% de los empleadores no confían en su capacidad para identificar y reclutar candidatos altamente calificados; y el 93% de los CEOs reconocen que deben cambiar su estrategia para atraer y retener talento. Sin embargo, el 61% de los encuestados aún no ha dado el primer paso. Para encarar los desafíos laborales del futuro, se deben decodificar taxonomías y encontrar la manera de traducir las habilidades que buscan los empleadores y los sistemas de capacitación.

Por último, las artes y humanidades tienen las habilidades que buscan los empleadores pero no los están considerando y las universidades no ayudan a sus alumnos a conocer sus opciones. Es por eso que se debe mejorar la comunicación entre las universidades y los empleadores para poder decodificar las habilidades necesarias para el futuro laboral y preparar a los estudiantes y las vías educativas a la par.