Carl E. Wieman charla sobre docencia, rankings universitarios y la ineficiencia de los MOOC

En lugar de tener en el aula a un profesor de pie contando cosas, el profesor diseña cuidadosamente los problemas con los que el estudiante tiene que trabajar
— Carl E. Wieman.

Carl E. Wieman, Premio Nobel de Física, profesor e investigador de la Universidad de Stanford, charla con el Observatorio sobre métodos efectivos en la docencia, rankings universitarios y la ineficiencia de los MOOC.

Lee la transcripción completa:

Observatorio (O): ¿Cuál es el mejor método para la enseñanza de ciencias?

Wieman (W): La idea clave que vemos es que el cerebro aprende lo que practica, con retroalimentación sobre cómo mejorar esa práctica. Eso significa que, en lugar de tener en el aula un profesor de pie contando cosas, el profesor diseña cuidadosamente los problemas con los que el estudiante tiene que trabajar. El aprendizaje se optimiza si se trabaja en grupos pequeños; tres o cuatro estudiantes resolviendo esos problemas con el maestro que supervisa lo que están haciendo, lo que están pensando, con lo que están batallando y luego intercambian puntos de vista con regularidad. Se pueden hacer preguntas y así todos entienden. Luego los alumnos regresan para continuar trabajando con el problema. La idea esencial es que en este proceso se practique el pensamiento que se desea que el alumno obtenga mediante guía y retroalimentación.

O: En un mundo obsesionado con los rankings, ¿cómo pueden las universidades mejorar la enseñanza?

W: Sólo tienen que comenzar a medir los métodos de enseñanza que utilizan los profesores y recompensar a los que hacen un mejor trabajo. No veo nada malo en evaluar la investigación y la productividad de la investigación, el problema es que ignoran completamente la enseñanza como si todo fuera equivalente o como si no hubiera buena enseñanza y mala enseñanza. Sabemos que hay una enseñanza claramente más efectiva. Eso debe ser parte de los sistemas de clasificación de la misma manera que las universidades generan nuevo conocimiento. Es valioso contar con miembros de la facultad que tengan una comprensión más profunda de cualquier tema para que puedan transmitir ese conocimiento a los estudiantes.

Creo que es sólo el desequilibrio, no sabemos lo suficiente sobre qué es una buena enseñanza y qué es una mala enseñanza. Debe establecerse qué estás midiendo, evaluando y recompensando, y clasificar sobre esa base. En este punto, no necesitamos más investigación. Siempre hay oportunidades para la investigación, pero necesitamos que las universidades comiencen a prestar atención a los métodos de enseñanza que se están utilizando.

Me gusta usar la analogía de que la forma en que lo estamos haciendo ahora es equivalente a lo que se dice en un hospital al tratar una enfermedad: "Bueno, algunos de nuestros médicos están realizando sangrías y otros están usando antibióticos, pero no nos molestamos en medir. Queda a su elección". Es una locura cuando sabes que una funciona mucho mejor que la otra.

O: La Universidad de British Columbia creó The Carl Wieman Science Education Initiative para ayudar a las universidades a adoptar un enfoque científico de cuatro pasos para la enseñanza. Cuéntanos sobre este enfoque.

W: Fue un experimento para tratar de cambiar una institución. En una universidad grande, el departamento es realmente el elemento clave; decide qué enseñar y cómo enseñar. Por ejemplo, el departamento de física, el departamento de biología, etcétera. Ese fue un experimento a una escala que nadie había intentado antes. ¿Se podría cambiar la forma en que departamentos enteros enseñan y cambian sus métodos tradicionales a nuevos métodos más efectivos? Mucho esfuerzo se dedicó al diseño, pruebas y análisis de resultados. Terminé escribiendo un libro entero sobre ello.

La idea clave es que desarrollamos un sistema de incentivos para que los departamentos y la facultad cambiaran su enseñanza. Luego, les ayudamos a comprender no sólo qué métodos de enseñanza son buenos, sino cómo los aplican a la enseñanza del tema que desean. De esa manera, desarrollamos un expertise en la enseñanza, en la disciplina y entre los profesores y lo convertimos en un estándar dentro de un departamento.

O: ¿Cuál crees que debería ser la misión de una universidad?

W: Creo que la misión básica de las universidades es muy parecida a la que siempre ha sido, que es brindar educación superior, el nivel de educación más alto y razonable que se puede esperar brindar a los estudiantes. Nuestra tecnología ha cambiado; necesitamos más estudiantes para tener este nivel más alto de capacidades de pensamiento. Una de las claves hoy en día es que las computadoras pueden hacer muchísimo; las computadoras y los robots están reemplazando a la gente en muchos ámbitos. Lo que es realmente importante ahora es lo que brinda una persona, esas capacidades de pensamiento que van más allá de lo que puede obtener fácilmente de una computadora.

El trabajo de baja categoría, hacer cálculos de rutina, entre otros, ya no son muy valiosos porque las computadoras pueden hacer eso. Pero lo único que la gente puede hacer ahora es tomar decisiones. Cuando no posees toda la información sobre un tema tienes que sopesar muchos factores diferentes. Eso es realmente lo que es pensar como científico o ingeniero, y eso es lo que enseñamos. De eso se tratan los métodos de los que hablo. Eso es lo realmente efectivo en la enseñanza, ese tipo de capacidades de pensamiento novedoso que involucran tomar mejores decisiones. Yo diría que eso siempre ha sido importante para las universidades, pero ahora es más importante. No dominar más cosas rutinarias. Eso hace que sea mucho más importante adoptar métodos de enseñanza que sean realmente más efectivos en el desarrollo de esas capacidades de toma de decisiones.

O: ¿Cuál es tu opinión sobre el futuro de los MOOC?

W: Veo los datos, y si analizas los datos de los MOOC, particularmente los datos sobre el aprendizaje de los MOOC, el resultado es bastante sombrío. Estoy lejos de estar convencido de que son realmente significativos. Tal vez si no puedes pagar un libro de texto y puedes ver algo en línea, entonces el MOOC es mejor que nada. Pero si tu alternativa es una experiencia universitaria real, en la que realmente piensas y obtienes retroalimentación e interactúas con la gente para justificar argumentos, entonces la información muestra que las universidades son mucho mejores que los MOOC. Tengo problemas para tomarlos en serio como reemplazo de una buena universidad.

Si analizas algunos de los datos y ves por qué algunas personas se emocionan, siempre dicen: "¡Oh! Ya sabes. Ciento cincuenta mil estudiantes tomaron este MOOC”. Luego, si analizas cuántos lo completaron y los cuestionas, entonces responden: “Bueno, terminaron la mitad del uno por ciento”. Si vas a una universidad y dices: “Hice un gran trabajo. La mitad del uno por ciento de mis estudiantes tuvieron éxito en completar el curso”. Simplemente sería ridículo. Por alguna razón la gente no le presta mucha atención a eso. Nunca observan el tipo de aprendizaje real que mide resultados y que utilizan las personas como yo o aquellos que generan investigación.